El Clima en Santiago del Estero

Mostrando entradas con la etiqueta Conociendo Santiago del Estero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Conociendo Santiago del Estero. Mostrar todas las entradas

12/5/24

Juan B. Terán y Santiago del Estero: la Universidad que no fue

En 1922, fue el primer intento de fundar la Universidad Nacional de Santiago del Estero, el cual tuvo apoyo de la prensa y de las Asociaciones barriales, pero todo terminó en fracaso. El rol del tucumano Juan B. Terán, de estrecho vínculo con tierras santiagueñas.


En los años 20, Juan B. Terán, destacado intelectual tucumano y uno de los impulsores de la Universidad tucumana, visitó Santiago del Estero, varias veces, invitado por su amigo, Miguel Contreras Lugones, bibliotecario de la Biblioteca Sarmiento santiagueña. Entre ambos, hubo un rico epistolario, a través del cual podemos describir lo que fue el proyecto de Terán en la provincia norteña. 

En aquel entonces, muchos jóvenes santiagueños, recibidos en la Universidad de Córdoba y Buenos Aires, bajo el influjo de la Reforma Universitaria, comenzaron a motorizar proyectos, que tuvieron como fin abrir una universidad en Santiago del Estero. En 1922, fue el primer intento, el cual tuvo apoyo de la prensa y de las Asociaciones barriales, pero todo terminó en fracaso. Pero dejó como resultado, una alianza entre los obreros y los intelectuales, que mucho después dio sus frutos, con la creación de escuelas y Universidad Populares. 

Pero este grupo de universitarios no se desanimaron y buscaron ayuda fuera de la provincia. Así como llego Gumersindo Sayago y Juan B. Justo, también Juan B. Terán, se acercó a los círculos reformistas santiagueños. Auspiciado por Teodomiro Brazo Zamora, hubo reuniones con Terán a lo largo de 1924, pues la idea de este fue abrir una filial de la Universidad Tucumana en los locales del Colegio Nacional y la Biblioteca Sarmiento.

La idea de Terán, de una Universidad regional, se parece mucho a la que sustentó Rojas en esos años, también en tertulias con los reformistas santiagueños. Terán quiso que la Universidad santiagueña sirva de base para desarrollar un modelo económico azucarero, tal vez integrado al tucumano. Lo cual, fue una crítica al rumbo de la economía forestal que, en ese entonces, perfiló el gobierno santiagueño. Lo cierto es que Terán dejó que los intelectuales reformistas analizaran la citada propuesta, que de alguna manera fue a contramano de lo que pensó la elite económica obrajera, con fuertes vínculos con la política. Si bien casi 20 años pasaron de los emprendimientos azucareros santiagueños, la figura de Saint Germes comenzó a circular en las charlas que Terán brindó a todos los grupos proUniverisidad. En un contexto de crisis de la economía santiagueña, que explotaría en los años siguientes, la formulación de Terán, de pensar a una Universidad con una educación regional, que impulse a todas las provincias hacia el desarrollo, fue una invitación a las elites culturales santiagueñas de reaccionar al polo atlántico, que concentró toda la riqueza del país en esos años de belle époque. 

Resulta llamativo que ni siquiera la juventud, que más tarde formó la Brasa, logró articular algún escrito o voz de aliento al proyecto tucumano. Recogiendo solamente algún apoyo de Andrés Figueroa y Baltasar Olaechea y Alcorta, ambos historiadores y con buenos lazos con el grupo Cumbre de Tucumán, el cual, desde su revista, brindó algo de prensa a la gestión universitaria de Terán en Santiago del Estero. 

Terán, rector de la Universidad de Tucumán, intentoó convencer en vano a los jóvenes reformistas, algunos de los cuales tuvieron vínculos profesionales con firmas obrajeras, pero más que todo, lo que hizo caer el emprendimiento, fue la falta de apoyo gubernamental, lo cual evitó que Santiago del  Estero pudiera ligarse a la marcha universitaria del país en un momento clave de la Reforma Universitaria.

Fuente: eltucumano.com

**Daniel Guzmán Alcaraz (Historiador)

Fuente: Epistolario Terán-Miguel Contreras Lugones. 

1/2/24

¿Qué pueblos autóctonos habitaron Río Hondo?

Sebastián Sabater, Director del Museo Municipal Rincón de Atacama, relató la historia de los primeros habitantes del Departamento Río Hondo, y sobre su trágico cruce con los conquistadores españoles.


Según cuenta Sabater, hace 6000 u 8000 años el hombre prehistórico ingresaba a Río Hondo. Estos grupos, que eran minoritarios, se desplazaban en pequeñas bandas siguiendo la caza de animales hoy extintos, sustentándose además con la recolección de frutos y semillas del monte. No estaban establecidos en moradas permanentes, sino que se desplazaban a medida que se iba agotando el recurso.

Después aparecieron otras culturas del área andina, que llegaron siguiendo el cauce del río dulce o bien la conexión Guasayán-Río Hondo a través de los cerros. La cultura Las Mercedes se establece en el departamento aproximadamente en el 450 de nuestra era. Eran individuos que practicaban la agricultura, pesca y cacería en los montes circundantes, estableciéndose en lugares permanentes. Esta fue una de las entidades que más se desarrolló en la zona, siendo el área “Rincón de Atacama” el establecimiento más antiguo de dicha cultura.

Más tarde aparecieron otros tipos de culturas, como la Famabalasto, la Sunchituyoj, y la Averías; está última mantuvo estrecho contacto con los conquistadores.

Durante el periodo colonial, los pueblos originarios de Río Hondo eran los Tonocoté, llamados Juríes por los españoles (nombre que venía de la palabra Suri, animal del que utilizaban las plumas para hacer su vestimenta). Este grupo cultural desapareció como consecuencia de la actividad de los colonos. Dicha etnia funcionaba como mano de obra calificada, ya que eran grandes trabajadores y no belicosos, por lo que se los desarraigó y utilizó para la molienda de minerales en Potosí y en las estancias y haciendas de la región. Los pocos que quedaron se mestizaron con el español. Por esto no hay comunidades puras de Tonocoté en Santiago del Estero.

De los demás grupos étnicos se sabe que han estado, pero no hay escrito que lo testifiquen.

Sobre el mito de que el Imperio Incaico llegó hasta Santiago del Estero, Sabater explicó que no es más que un recurso turístico que se ha utilizado en nuestra ciudad, estableciendo la leyenda de que los Incas venían desde el Perú para darse baños curativos en Las Termas, aunque esto tiene nulo asidero histórico.

En cuanto al porqué del hablar quichua en la provincia, el director comentó que los conquistadores encontraban de difícil pronunciación el idioma Tonocoté (de origen mataco, de las amazonas), muy distinto a la legua que los españoles aprendieron en los Andes. De esta forma, los colonos decidieron enseñarles el quechua a los niños Tonocoté, para que sirvan de puente comunicacional.

El museo en la actualidad: necesidades y trabajos

Entre las mayores necesidades del museo, Sabater cuenta que están a la espera de poder contar con un edificio nuevo. “Estamos en un espacio reducido que nos quedó chico, donde además la escalera principal imposibilita la visita de gente mayor. Por eso estamos trabajando en un proyecto con el intendente. Si Dios quiere y si las gestiones se dan de manera rápida, podremos solucionar esto”.

A su vez, también relató que el museo tiene la actividad permanente de búsqueda y rescate de materiales, sobre todo entre los meses que van de septiembre a diciembre, época en la que el rio y el lago bajan. “Tenemos el agravante de que con la construcción del dique El Sauzal se van a negar 17 mil hectáreas, por las que vamos a tener que armar un grupo de trabajo con la empresa encargada de su construcción, y vamos a tener cinco años para extraer todo lo que podamos. Después de esto probablemente la cola del embalse llegue hasta la ciudad, así que vamos a quedar entre dos lagos y perderemos gran parte de los sitios donde trabajar para rescatar nuestro patrimonio”, finalizó Sabater. Fuente: vocesderiohondo.com.ar

21/3/23

Iglesia La Merced

 

Créditos: El Liberal

El gobernador Juan Felipe Ibarra, año 1835, mandó a construir el Templo de la MERCED que se inauguró un año después. Es similar a la edificada en Loreto Viejo se supone que las obras fueron supervisadas por un maestro llamado Joaquín, español de origen. En 1563, los Mercedarios tenían casa "Era arto humilde e de poca obra" según Fray Gonzalo Ballestero. El 19 de marzo de 1627 el Convento y Templo fue destruido por una inundación del Río Dulce. A pesar de las restauraciones causadas a los daños causados por el terremoto del 4 de julio de 1817, se recomendó un año más tarde, construir otro templo y convento que se concretaron el 21 de septiembre de 1822. Por mala construcción se derrumba en 1824, el Templo de la Merced, no existía en el año 1834.

Preside el Templo, en el muro principal del frente, la Virgen ubicada en una hornacina y a su lado el busto del General Belgrano (donación del escultor Roberto Delgado) quién la invocó en sus batallas y la nombró Generala del Ejército.

La imagen de la Virgen que hoy preside los cultos fue obsequio del Gobernador Ibarra, es de madera tallada, aproximadamente de 1850, realizada por un sobrino de Ibarra, don Leandro Taboada.

La Virgen luce un bastón de asta con empuñadura de oro (también obsequio de Ibarra) y es el que tradicionalmente se usa en la ceremonia de transmisión de mando de los gobernadores de la provincia.

La decoración del templo es de don Felipe Taboada.

El Santo tutelar, Patrón del Convento Mercedario de Santiago del Estero, es San Pedro Nolasco, por designación efectuada en 1840.

¿Dónde se encuentran los restos de Juan Felipe Ibarra?

"Tenía su cuerpo hinchado por la enfermedad. Esa misma tarde sus restos fueron trasladados al convento de La Merced, velados allí y sepultados en un monumento especial construido al lado de la sacristía. De esta manera los mercedarios evidenciaron su gratitud para con Ibarra por haber construido su templo".

Ubicado sobre calle 24 de Septiembre y Urquiza, el 24 de enero de 1942 fue declarado monumento histórico. 

Fuente: Santiago del Estero, Recorrido por una ciudad histórica. de Luis A. Lascano, Mario Cerón, Roberto R. Delgado, Víctor H. Ledesma.

Publicado por: Fernando Ramiro Godoy

8/7/22

Primero fueron las chismosas, luego la placita

 

Fuente: Internet

Cómo fue que los santiagueños bautizaron un lugar céntrico y después hallaron la excusa para colocarle estatuas

 No es que se pusieron las estatuas de las gracias en la placita de Avellaneda y Buenos Aires y después la gente la empezó a llamar la plazoleta de Las Chismosas, sino que primero se juntaban ahí las chismosas del vecindario y luego la comuna buscó la manera de homenajearlas. Al tiempo, el ánimo fundacional de los políticos bautizó a la placita como “Antonio Castiglione” pero, por más que el nombre figure grande y a la vista, seguirá siendo la placita de las Chismosas como apelativo popular o, digamos, como un secreto compartido por todos.

Mi abuela, nacida en 1909, se casó joven con mi abuelo, de soltera vivía a media cuadra, sobre la Avellaneda, en una casa que ahora es una playa de estacionamiento y me contó la historia, si quiere oírla ahí va.

Recuerda que las mujeres de Santiago se alborotaron cuando llegaron a la ciudad un abogado, hijo de una prominente familia, como decían antes, que había ido a estudiar a Santa Fe y ahora volvía con el título para colgar en el estudio y su joven esposa para llevar del brazo, una santafesina muy bella. Y muy pizpireta. Como que daba bastante confianza a los amigos y conocidos del marido y a otros maridos también.

En esta breve referencia se evitarán los nombres propios de los protagonistas, en atención a que sus descendientes directos todavía viven en Santiago, tienen apellidos conocidos en el medio, algunos con prosapia, prestigio y dinero, otros con prosapia y prestigio y los demás con prosapia, pero sin prestigio ni dinero.

Hay historias como esta en todas las ciudades y es probable que se pierdan para siempre si alguien no las escribe, no las cuenta en letras de molde, anécdotas que todos saben en la pequeña comarca o en un círculo determinado de gente. Son cuentos que no vienen al caso, pero ayudan a entender un tiempo o, como en este caso, saber el porqué del nombre que los lugareños otorgaron a una pequeña placita.

Hubo cotorreos, como que, en una cena, la mujer aquella se detuvo a hablar con un ministro del gobierno provincial más tiempo que el permitido para saludar a un hombre ajeno que, para peor había ido sin su señora. También se comentaba sobre la manera de regalar sonrisas a todos los varones y una mirada que, digámoslo porque es verdad, mareaba desde la profunda hermosura de sus ojos verdes. Era una ciudad en que todos conocían a todos y sabían de la vida, la obra y los milagros del resto.

Los comentarios malintencionados saltaban las tapias, corrían por los patios en que las señoras se invitaban a tomar el té, cruzaban presurosos los pasillos de las oficinas públicas, volaban al campo llevados en sulky, viajaban de ida y vuelta de Santiago a La Banda.

Pronto le hicieron el vacío a la mujer aquella, pocos la saludaban cuando salía a la calle, casi nadie la visitaba y algunas se cruzaban de vereda cuando la veían venir de frente, para no tener ningún roce. Nunca nadie la había visto en misa.  Joven y recién casada, no se embarazaba como correspondía a una buena cristiana. Seguro que andaba con esas cosas modernas que, vaya uno a saber qué eran, para qué servían o cómo funcionaban, pero hacían mucho daño a las familias decentes, che.

El runrún se fue haciendo cada vez más grande, comentaban que andaba con el marido de una al mismo tiempo que coqueteaba con el novio de otra, dos matrimonios andaban a las patadas y a punto de separarse por culpa de la “Cosa”, como le decían, para no nombrarla directamente.

En la esquina de Avellaneda y Buenos Aires todavía estaba en pie la que había sido la casa de Pedro San Germés, el que había estafado a varios santiagueños, llevándolos a la ruina, con el cuento de los ingenios azucareros, y justo ahí, quizás por comodidad, se reunían las mujeres cuando iban o volvían del mercado, para pasarse los últimos chismes de esta mujer. A todas quedaba a mano esa bendita esquina, sobre todo a las que vivían en lo que había sido el barrio de las Catalinas y un poco más allá también.

Un caso se dio cuando, en una cena que ofreció el gobernador en su casa, para agasajar a un viajero francés que andaba de visita por Santiago, la “Cosa” se le tiró encima, y se ofendió el gobernador con quien parecía que también tenía algo, según se comentó. Dicen que hubo un reto a duelo entre el francés y el gobernador, luego frustrado por interpósitas personas, aunque otros sostienen que casi se fue a las manos con el marido, a quien, en aquel lugar, testigo de tantas palabras malintencionadas que andaban dando vueltas, llevadas por el viento de la maledicencia, llamaban “el Pelele”.

También se comentaba el caso de cierto teniente primero del Regimiento 18, que una tarde se presentó en el hogar del matrimonio, dispuesto a llevársela de prepo, abandonando carrera, esposa e hijos pequeños, dejando todo al diablo. Referían que el Pelele lo había consolado porque ella lo rechazó diciéndole que estaba enamorada de su marido. Oiga, toda una descarada, la mujer aquella: el resto del mundo la había condenado, ¿o todavía se iba dar aires de mosquita muerta?

La cuestión es que, mientras algunos la llamaban la Esquina de las Chismosas, para otros era el Rincón del Pelele. Diga que en la comuna no hallaron —o no buscaron, vaya usté a saber— la estatua de uno que tuviera cara de pelele, porque le hubieran puesto ese nombre y los Castiglione ahora andarían ofendidos a muerte con los políticos fundacionales o no, de cualquier partido.

En esos días hubo un comerciante conocido del medio que, atribulado por una montaña de deudas, se pegó un tiro en medio de la frente. Era vecino de la “Cosa”. Imaginesé, los chismes cobraron otro vuelo, sumados a las conclusiones, deducciones, derivaciones y secuelas que se iban sacando, siempre en la esquina de Avellaneda y Buenos Aires.

Después, un buen día mermaron las habladurías sobre la mujer, ya sea porque no hubo más que agregar o porque habiendo llegado a lo máximo, cualquier otro chisme era irrelevante. Más tarde, se embarazó y se perdió el interés por los comentarios que la tuvieran como protagonista, aunque hasta el día de su muerte el resto de las mujeres se cuidó de llevar a sus maridos donde estaba ella, eso que falleció a los ochenta largos.

Desde aquel tiempo se supo en Santiago que, si dos o más mujeres estaban reunidas en esa esquina, seguro que estaban pasando un chisme.

Cuando demolieron la casa de San Germés para hacer la placita, nadie dudó en llamarla “la placita de las Chismosas” y al cabo de un buen tiempo, la Municipalidad tuvo el buen tino de ubicar las estatuas en el lugar. Es creencia popular que su nombre viene de las estatuas. Sirva esta nota como desmentida, para que se sepa de manera fehaciente que primero fueron las chismosas y luego llegaron la plaza y las simpáticas figuras que la adornan.

Hoy Santiago es una ciudad moderna y pujante, muchas de las viejas costumbres se han perdido u olvidado para siempre. Sirva entonces esta breve anécdota como recordatorio de lo que alguna vez fuimos, mucho antes de que nacieran nuestros padres, cuando el mundo era niño y andaba en bombachita de goma.

Por ©Juan Manuel Aragón publicado en  ramirezdevelazco.blogspot.com

3/6/22

Esplendor y ocaso de la antigua casa de los Taboada

La otrora joya arquitectónica del centro de la ciudad, hoy en ruinas, integra el patrimonio cultural nacional. La mansión perteneció a Napoleón y Gaspar Taboada y es originaria del siglo XIX y se aguarda por su puesta en valor.


Por Omar Estanciero:
En sus más recónditos recovecos, se esconden vivencias de otras épocas, rescoldos de historias que hoy quedaron resguardadas en sus húmedos paredones derruidos por el paso implacable del tiempo.

Remontarse al esplendor arquitectónico de la legendaria casa de Los Taboada, obliga a imaginar lo que en sus albores fue este antigua casona de comienzos del siglo XIX, un verdadero símbolo patrimonial de Santiago del Estero.

Juntando las piezas que persisten, quizás sea posible recrear lo que otrora fue esta mansión en el que habitó un hombre dedicado a los negocios: Gaspar Taboada, hermano de Manuel, Antonino y Felipe Taboada.

La propiedad fue emplazada sobre un radio de 1500 metros cuadrados cubiertos y se calcula que en su momento tuvo cerca de 21 habitaciones. Fue construida por los hermanos suizo-italiano Agustín y Nicolás Cánepa, quienes en su oportunidad, fueron convocados por el entonces gobernador Manuel Taboada para encarar en 1868 la construcción de la Iglesia Catedral y la Casa de Gobierno (hoy el Centro Cultural del Bicentenario).

La casona donde vivió Gaspar Taboada fue heredada por su hijo Napoleón, quien luego encaró algunas ampliaciones al inmueble, introduciéndole un mirador estilo colonial y un aljibe en el primer patio.

“El 46”, una mansión de privilegio

Según cuentan las crónicas de época, el lugar representó “una mansión de hombres solos”, el lugar indicado para el desarrollo de las incipientes actividades empresariales de la provincia. Por su amplitud, la casona de calle Buenos Aires Nº 46 (hoy 136), cobijó por años distintos emprendimientos comerciales, y fue en septiembre de 1886 cuando se inauguró el primer servicio telefónico de la provincia, a cargo de los hermanos Ruperto y Juan Figueroa. Le sobrevinieron luego otro tipo de intereses privados que eran alquilados al Dr. Napoleón Taboada, quien seguía ocupando la mitad de la casa y manteniendo un fuerte vinculo con hombres representativos de la sociedad, la política y el comercio de ese entonces.

Hacia fines del siglo XIX, “El 46” era la única casa numerada de la ciudad y fue allí donde durante 13 años funcionó EL LIBERAL en sus inicios. El decorado zaguán del “46”; su mirador, aquel balcón cerrado desde donde podía admirarse las casas bajas de aquellos años y su evocado patio octogonal, eran algunos de los espacios más atractivos y únicos de la vieja ciudad de Santiago del Estero. Después, instaló un negocio don Belisario Carrillo, padre del profesor Ramón Carrillo, el reconocido sanitarista y primer Ministro de Salud del país nacido en Santiago del Estero.

Con el tiempo, desaparecieron los negocios y quedaron viviendo hacia fines del siglo XIX, en una mitad de la casa, los hermanos Figueroa, y alternativamente don Napoleón y Fidel Taboada; Manuel Silvetti, José Gómez, Eusebio García, entre otras personalidades de la época.

Los documentos cuentan que mucho antes fue allí donde se evocaron las victorias de Pozo de Vargas, Los Laureles y El Ceibal, entre otras gestas que fueron decisivas en lo que implicó la defensa de los intereses de la provincia para su crecimiento.

Otros emprendimientos

En la casona del 46, también fue un lugar habilitado para las actividades deportivas. Hubo un salón de esgrima, cancha de pelota a paleta, y hasta tuvo una cancha de taba en los fondos. El Dr. Napoleón Taboada instaló luego un estudio de abogado en 1892 y hasta se planeó la revolución triunfante contra Absalón Rojas (gobernador entre 1886 a 1889 y un segundo periodo, del 7 de octubre al 19 de octubre de 1892). Otros dos habitantes de la casa, Juan y Ruperto Figueroa, simpatizaban con el movimiento que se alzó contra Absalón Rojas. La asonada tuvo como centro de la conspiración esta histórica casa. El Dr. Taboada no intervino, pero sabía del complot y guardó las “armas rebeldes” en la casa.

La revolución logró deponer a Absalón Rojas y asumió el cargo de gobernador el Dr. Santillán. La policía detuvo a los moradores y a varios de los que prepararon la batalla. Muchos escaparon por los fondos, pero cayó presa la junta revolucionaria que preparaba el manifiesto y todo el personal de EL LIBERAL.

Napoleón Taboada vivió en esa casa hasta su muerte, ocurrida en 1930, sin hacerle ningún retoque que cambiara su fisonomía casi centenaria, según atestiguan las crónicas de época. Tras su deceso, el diario EL LIBERAL pasó a ocupar por un buen tiempo el salón que daba sobre calle Buenos Aires.

Evocación

El primer patio de la casa se dividía al fondo, y por ese fondo, la familia Taboada tenia salida a la calle 9 de Julio. En la otra mitad del segundo patio existía una galería y demás dependencias. La primera pieza era ocupada por la central telefónica. En el segundo patio estaba ubicada la tipografía e impresora a mano: una vieja prensa imprenta, igual a la que usara Johannes Gutenberg.

Eran tiempos en que los dueños de la empresa, solían almorzar en esa casa. A la hora de la sobremesa era asiduo don Napoleón, “un gran conversador”, según lo recuerdan. La vecindad residencial los hizo amigos a los Figueroa con don Napoleón, a tal punto que eran correligionarios: ambos militaban en la Unión Cívica Nacional, de tendencia liberal a los que se llamaban mitristas.

Hacia la revalorización del predio

Con solo arrimarse a la entrada principal de la casa sobre calle Buenos Aires, puede visualizarse los vestigios de una galería con sus vigas de madera, desperdigadas sobre sus dos patios internos. Además de su entrada principal por calle Buenos Aires al 100, el ingreso por calle 9 de Julio permanece cerrado desde hace varios años, y solamente se accede para realizar tareas de desmalezamiento.

En la actualidad, los descendientes de los Taboada pretenden que en algún momento recobre vida esta reliquia de alto valor patrimonial en la provincia. En tal sentido, la arquitecta Aurora Ramos Taboada, hija de Nievela Ramos Taboada y Luis López Ruiz, apostó por la revalorización del predio y su pronta recuperación. “Habría que hacer algo nuevo y restaurar lo poco que queda, como ser el histórico aljibe y colocar una placa que indique que allí vivió una familia histórica de Santiago del Estero”, sugirió.

Según Aurora, fue la familia Ruiz Taboada quien vivió en la histórica casona los últimos años, hasta que el inmueble pasó a manos del Estado provincial.

Entre los bienes más preciados que pertenecieron a la casa, la arquitecta conserva un grabado inglés, un escritorio, un sillón tipo cheslong, entre otras reliquias importadas, las cuales muchas de ellas fueron restauradas.

Los acuerdos políticos más importantes tuvieron lugar en esa casa –evoca Aurora– Mi mamá solía contar que allí estaba el estudio de abogacía de mayor prestigio de la provincia (Ramos Taboada), y varias generaciones de familia transitaron sus vidas por allí”.

Recordó además los bautismos y casamientos que allí se suscitaron, grandes fiestas familiares que obligaban los cortes de calle y una importante concentración de invitados que despertaban la curiosidad de los vecinos. Fuente: elliberal.com.ar

30/4/22

Expresiones artesanales de Santiago del Estero


La provincia de Santiago del Estero es muy rica en expresiones artesanales realizadas en distintos materiales, que configuran verdaderas obras de arte. 

En el vasto territorio de la provincia se destacan, fundamentalmente, los tejidos, artesanías en cuero, cestería, alfarería, platería y la fabricación de bombos e instrumentos musicales

TEJEDURÍA

Es la más desarrollada y tradicional de las expresiones artesanales de nuestra provincia. Su temática está muy ligada a las culturas precolombinas. La principal materia prima utilizada es la lana de ovejas y, también, el algodón, en algunos casos se utilizan combinados. Las piezas más frecuentes son los baetones (colchas de lana pura y múltiples colores). También se destacan los ponchos, alfombras de pelo cortado, fajas, alforjas, jerguillas y telas. Los telares con los que se teje son de factura artesanal y casera, construidos con madera.

CUEROS Y PIELES

En la campaña santiagueña se encuentran trenzadores y talabarteros muy hábiles, quienes se destacan en la confección de lazos, látigos, boleadoras, fustas y otros elementos necesarios para las tareas labriegas de la vida diaria, como monturas, estribos, aros, guardamontes, cabezadas y riendas. Es de destacar que son muy requeridos los lazos santiagueños. En las Sierras de Guasayán, Ambargasta y Sumampa se trabaja el cuero curtido y sin curtir, con pelo o sin pelo, con rústicas herramientas. Se usa cuero bovino, equino, caprino, ovino y otros de especies autóctonas, como la iguana. Algunas de las piezas que se fabrican son completadas con madera de algarrobo y cardón. Se realizan quillangos y prendas de vestir en pieles de vizcacha, zorrino, zorro, conejo y comadreja.

CESTERÍA

De gran importancia como fuente de ingresos familiares en los Dptos. Río Hondo, Jiménez y Ojo de Agua se destaca la cestería. Fundamentalmente la decorativa, que tiene su más importante centro comercial en Las Termas de Río Hondo, por lo que son muy conocidas estas artesanías en el resto del país por la afluencia de turistas a la zona.

Las piezas que más se confeccionan son cestos grandes para ropa (llamados canastos bombo), portatermos, yerberos, costureros, posaplatos, posavasos, bolsos para compras, fuentes, etc. Estos se fabrican a mano utilizando especialmente paja brava, chala, unquillo y cogollo de palma. Son también importantes de destacar las piezas realizadas en caña hueca, tejido de palma, totora y chaguar .

MADERA

En nuestra provincia los aborígenes ya utilizaban la madera para confeccionar sus utensilios e instrumentos de trabajo: platos, husos, torteros, remos, canoas, lanzas, arcos y cucharas. Actualmente subsiste aún, en el interior, la costumbre de utilizar la madera para el mobiliario, herramientas de trabajo y construcción de la vivienda. Para esto último se utiliza fundamentalmente el quebracho colorado. La provincia conserva importantes piezas de imaginería en madera que son consideradas verdaderas obras de arte.

ALFARERÍA

Considerada como la más antigua de las artesanías de las que se tiene conocimiento por los restos encontrados en todo el territorio de la provincia. Actualmente existen alfareros que siguen utilizando técnicas de hace cuatrocientos años, modelando con las manos o con la ayuda de herramientas simples, las piezas se cuecen a fuego abierto o en horno. Su producción es fundamentalmente de piezas utilitarias: tinajas, botijas, pailas, candeleros, jarras, platos, floreros, semilleros, etc. El material más empleado es la tierra arcillosa colorada. Incisos y pinturas reproducen motivos y guardas, representativas de la arqueología local. Ésta, como la mayoría de las artesanías santiagueñas, se transmite de generación en generación.

INSTRUMENTOS MUSICALES

Luthiers de gran nivel producen bombos, cajas, guitarras, charangos, arpas y violines. De los instrumentos musicales que se fabrican en Santiago del Estero el más popular y famoso en todo el país es el bombo legüero (llamado así por considerarse que es escuchado a gran distancia). El bombo se fabrica con madera de ceibo, tala o quebracho blanco y parches de cuero, que pueden ser de corzuela, cabra, oveja o vizcacha. Instrumento que se ejecuta con dos palillos, uno de ellos envuelto en cuero para apagar un poco el sonido. La afinación del bombo se logra tensando los parches con las tiras de tiento.

PLATERIA

Se utilizan técnicas tradicionales para la confección de piezas que generalmente son hechas por encargo, especialmente elementos de vajilla: jarros, bombillas, mates y piezas de carácter litúrgico. Además se realizan trabajos que sirven como accesorios a la indumentaria del criollo y adornos para el caballo: rastras, rebenques, espuelas, cabos de cuchillos, partes de monturas, recados, riendas, frenos, etc. Actualmente, unas de las piezas más solicitadas son las promesas, que se confeccionan recortando figuras sobre las planchas de plata.
http://www.turismosantiago.gov.ar

12/9/21

Víctor Orellana, el "Mandinga del bandoneón"

Se fue cuando cerró el rincón de los artistas y nunca volvió

Sus dedos largos y flacos hacían hablar al bandoneón. A Víctor Orellana, de físico de aguja, le vendría bien aquello de: Resistiré, erguido frente a todo/ me envolveré de hierro para endurecer la piel/ y aunque los vientos de la vida soplen fuerte/ soy como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie. Aunque en su Santiago querido muy pocos los recuerden. El "Mandinga del bandoneón", nunca un sobrenombre tan bien puesto, aunque de mandinga no tiene nada. Fue siempre buen tipo y un santiagueño de pura cepa.

Se fue de Santiago junto con el adiós del "Rincón de los Artistas". Fue como si al cerrar sus puertas quedaron encerradas entre las paredes del modesto salón, parte de su vida joven de madrugadas y vino compartidos. Los unía la música. Bodegón y pizzería, el modesto salón ya inexistente de la céntrica calle Tucumán, a metros de la plaza, de paredes decoradas con groseros brochazos de pintura al aceite y murales alegóricos, tenía una fuerte identificación con el hombre común y su cultura. Sillas y mesas de madera completaban su rústica infraestructura donde músicos, poetas, cantores, recitadores y humoristas desgranaban su arte. Nunca más volvió a Santiago.

Cerca del mediodía comenzaba la función, y tras el paréntesis para la consabida siesta provinciana, reabría al atardecer hasta la madrugada siguiente. Las clásicas empanadas, tamales, pizza y el vino servido en jarras de metal eran el menú único a precios módicos.

Lo fundó don Pedro Evaristo Díaz, sencillo y modesto vecino que vino desde su paraje natal Tiuyoj a tentar suerte en la ciudad. Un discreto ejecutante de guitarra, autor de varias composiciones folclóricas, algunas de notoriedad. Lo hizo en sociedad con Edmundo Soria, funcionando primero como un bar, el Bar Casino.

Al poco tiempo, Díaz compró la parte de su socio y lo transformó en ámbito para los artistas populares; esos sin cartel a fin de que tuviesen su espacio. Lo rebautizó El Rincón de los Artistas, un bastión representativo y emblemático de la expresión musical lugareña.

Tenía sus músicos "estables". Entre los más célebres y recordados, el grupo compuesto por el "Mandinga del Bandoneón" – Víctor Orellana -, los guitarristas hermanos Campos y el "Payo" Luna, un albino malabarista del bombo. El cantor era Enrique “Henry” Simón, que consolidó su fama como intérprete de tangos y prefirió ese lugar desechando otros escenarios mas conspicuos. "Ahí aprendimos a amar a nuestra música", dice Leandro “Meneco” Taboada, fundador del conjunto vocal folclórico Los Tobas. "Era un ámbito concurrido por músicos humildes y muy respetuosos, que no fácilmente se animaban a actuar en otro sitio justamente por respeto al público. Todo lo contrario que en estos tiempos".

Al “Rincón” llegaron cual si fuera un compromiso ineludible, casi un rito, intérpretes de trayectoria o renombradas figuras. No faltaron tampoco personalidades de notoriedad, ilustres visitantes o turistas que encontraban el punto de excelencia para escuchar la música santiagueña.

"Por caso, Jorge Luis Borges, Ernesto Sabato y Victoria Ocampo, entre otros popes de la cultura argentina invitados por mi padre", evoca el doctor Mariano Paz, cuyo progenitor y homónimo fue un destacado promotor de la cultura a la par de Bernardo Canal Feijóo. "Lamentablemente, todas las cosas buenas aquí desaparecen", afirma, al recordarlo.

Hasta Astor Piazzolla ejecutó una madrugada su clásico Adiós Nonino. El "Mandinga" le prestó su bandoneón al que le faltaba una tecla. La interpretación, no obstante lo espontáneo e improvisado, fue igualmente impecable, sublime; vivencia emotiva y perdurable en la memoria de este cronista.

Cuanta humildad había en este santiagueño que se codeo con el enorme Astor, del que hablo maravillas Dino Saluzzi. Hoy vive en Buenos Aires, lejos del Rincón, su segunda casa; tiene su conjunto. Dicen que cuando recuerda aquel lugar se pone melancólico y se le escapa un lagrimón. Víctor Orellana, un "Mandinga" olvidado en la provincia pero que vive en el recuerdo de su gente.

Fuente: Foro oficial de Miguel Brevetta Rodriguez y Eduardo Vozza

Foto: Ayer y hoy de Víctor Orellana, el Mandinga del bandoneón / Facebook: Patio santiagueño

12/8/21

Presencia del quichua en los gentilicios

Por la Dra. Hebe Luz Ávila


Mucho se ha dicho y escrito acerca de la influencia del quichua en el habla del santiagueño. Los vocablos que constituyen préstamos de la lengua quechua en el habla del santiagueño aparecen recogidos en algunos estudios breves y especialmente compendiados por Elvio Ávila (1991). Recordemos solamente los que, propuestos por Ávila, se incorporaron al diccionario de la RAE: antarca, canchero, payana, patay, pupo, yapa, quincho, tincazo.

En mi SANTIAGO DEL ESTERO: IDENTIDAD Y HABLA (UNT, 2004 y 2º edic. 2008) determino que, en el habla del santiagueño, la influencia del quichua, más que en el léxico y la sintaxis, será en los mecanismos discursivos, más que gramatical será de actitud, la que se revela en la expresión de la afectividad y la cortesía, la no aserción, la modestia, y todo ello por la gran importancia que se le da a la presencia del otro.

Pero vayamos a nuestro Diccionario de Gentilicios Santiagueños. Ya establecimos que los gentilicios se forman a partir del topónimo (nombre de un lugar): REMEÑO, LLAJTAMAUCANO, LAVALLENSE, TINAJERO. Por otra parte, resulta indiscutible el mecanismo de supervivencia de cualquier lengua a través de la toponimia. Y así es como descubrimos una gran cantidad de topónimos tomados de la lengua quechua, y que forman parte de su variedad dialéctica que llamamos quichua santiagueño.

En una etapa previa a la recolección de gentilicios debimos reunir los topónimos de nuestra provincia, y registramos alrededor de 1.800, de los cuales calculamos que cerca de un 30% tienen alguna influencia quichua. Sin embargo, la mayoría de los puramente quichuas no forman gentilicios. Antes de enumerarlos, debemos señalar que en la escritura muchos están castellanizados y que, incluso, suelen aparecer con variaciones en su grafía. Es el caso de Alpa Puca (lugar para extraer tierra), en Dpto. Río Hondo; Yacasníoj (que tiene yacas, es decir: depósitos de agua en los troncos de los árboles), en Dpto. Avellaneda; Yacu Cachi (Agua de la sal o salitral), en Dpto Atamisqui; Chéej (nombre de una planta), en el Dpto. San Martín, Jume Raicuna (Dpto Río Hondo), y tantos más. Entre las razones por las que no derivaron gentilicios está a la vista la dificultad fónica para hacerlo, como es también el caso de Donadeu, Tomas Young, Agustina Libarona. Pero hay una causa lingüística de más peso, como es el hecho de que la lengua quechua no tiene gentilicios. Son más prácticos y agregan ?manta, que significa procedencia (de o desde): Loretomanta = de Loreto. Así la chacarera: nocka salavinamanta / donde llaman El Troncal / Alabanza chacarera / te quiero cantar?. No se trata exactamente de un gentilicio, pero funciona de manera similar. Tanto es así, que preguntando por el gentilicio de Páaj Muyo (quebracho redondo, o redondel del quebracho), en el Dpto. Avellaneda, me dijeron que muchos usan pajmuyomanta, pero que en realidad es PAJMUYERO.

La presencia del quichua en los topónimos es muy clara y abundante. El problema es que, como en este caso se trata de un Diccionario de Gentilicios y no de topónimos, aquellos que no deriven gentilicios no entrarán en el Diccionario, por más importancia que tenga el lugar. Por otro lado, los topónimos puramente quichuas, al derivar gentilicios ya se hacen híbridos, pues agregan un sufijo castellano, por lo que no hay gentilicios ciento por ciento quichuas.

Así, hemos intentado determinar una cierta graduación en cuanto a su pureza lingüística:

- Los derivados de topónimos puramente quichuas:

. CASPICUCHUNERO / CUCHUNERO (de Caspi Cuchuna: lugar donde se corta la madera), donde vivió Mateo Boix, en el Dpto. Silípica.

. CHAGUARPUNQUEÑO (de Chaguar Punco: puerta de chaguar), en el Dpto. Robles.

. HUACHANERO (de Huachana: lugar donde se da a luz), en el Dpto. Alberdi.

- Derivados de topónimos hibridados quichua-castellano:

. CARANCHIPOCERO (de Caranchi Pozo: pozo del carancho), en Dpto. Avellaneda.

. PUÑUNERO (de La Puñuna: lugar donde se duerme), en el Dpto. Capital.

- Derivados de topónimos castellanos pero con sintaxis quichua:

. LOROPOCEÑO (de Loro Pozo: pozo del loro), en el Dpto. Jiménez.

. PUENTEÑO (de Puente Bajada: bajada del puente), en el Dpto. Ibarra.

. PUNTACORRALERO (de Punta Corral: corral de la punta), en Dpto. Avellaneda.

- Seudogentilicios en castellano con fonemas o sufijos quichuizados:

. COSHTERO: el que vive entre el río Utis y el Dulce, en el Dpto. Quebracho.

. SHALACO: cercano al río Salado. ?Soy shalaco porque el río me regaló su apellido/ era bueno estando seco y era bien malo crecido?, dice una chacarera de Lázaro Moreno, payador de Herrera, según el aporte de David Maiten Brandán, un amigo virtual.

. CAMPUSHCO: el que vive en el campo, en el interior del Dpto. Quebrachos.

Presencia de elementos naturales del paisaje con nombre quichua

Un detalle que agrega fuerte color local, bien descriptivo de nuestro paisaje, es la presencia de nombres de árboles característicos, especialmente el algarrobo, nombrado taco en los topónimos y, por ende, en el gentilicio. Con solo leer un listado de topónimos de nuestra provincia, ya entendemos que se trata de un lugar con fuerte presencia de algarrobos: seis localidades hemos registrado con el topónimo Taco Pozo y los gentilicios TACOPOCERO en Avellaneda y TACOPOCEÑO en Quebrachos, Copo, Pellegrini, Salavina y Sarmiento. Igualmente, aunque en menos cantidad, encontramos tala, ese árbol de hermoso follaje, que aparece en Tala Pozo, repetido en cuatro departamentos, con los gentilicios TALAPOCERO en Avellaneda y TALAPOCEÑO en Alberdi, Robles y Río Hondo. El chañar, tan valioso por sus frutos, aparece en Chañar (CHAÑARERO), en Dpto. Figueroa y en una decena de Chañar Pozo (CHAÑARPOCEÑO), en Dptos. Figueroa, Copo, Río Hondo, Pellegrini, Avellaneda, Alberdi, Choya; (CHAÑARPOCERO), en Dpto. Salavina. Igualmente chilca, arbusto que se usa en la construcción de techos de viviendas, en Chilca (CHILQUEÑO) y Chilquita (CHILQUITEÑO), ambos en Dpto. Robles, así como Chilca Juliana (CHILQUEÑO), en Dpto. Salavina.

Como curiosidad, destaquemos que la presencia de arena o arenales en el paisaje se señala en castellano y en quichua (aunque castellanizado en la escritura): tio. Así, registramos El Arenal (ARENALEÑO), en Dpto. Jiménez, Tio Alto (TIOALTERO), en Dpto. Avellaneda, Tio Pozo (TIOPOCERO), en Dpto. Loreto.

Propuestas

Si la presencia de la lengua quechua es considerada valiosa en la cultura y la identidad de nuestra provincia, donde hasta adquiere nombre propio de quichua santiagueño, y hoy se magnifica al ser la única provincia argentina donde aún se lo habla, debemos tomar medidas para su mantenimiento. Desde hace algunos años, vengo presentando esta cuestión en Congresos de Lingüística (donde también se trata la presencia del guaraní), que transcribo en esta nota:

“resulta claro que las políticas acerca de las lenguas indígenas en nuestro país han sido erráticas y, muchas veces, discriminatorias. Y de aquí en más” ¿Qué hacemos con nuestras lenguas vernáculas?

De mi observación de la realidad y extensos estudios sobre el tema, acerco mis propuestas:

1) Antes de tomar fundadamente una decisión, deberá realizarse con seriedad un censo o recuento de hablantes nativos de estas lenguas.

2) Promocionar su estudio en los Institutos de Lingüística. Deben formar parte ? por lo menos en un curso básico ? de la formación de lingüistas en las regiones donde quedó su influencia, como ocurre con los estudios de Latín y Griego para una formación completa en castellano.

3) Promover desde las instituciones de estudios superiores, proyectos de investigación para descubrir cómo subyace la cultura y la cosmovisión propias de estas lenguas y sobre todo su integración en el habla regional y muy especialmente en la toponimia.

4) Integrar en los programas escolares, desde el Nivel Inicial, adivinanzas, coplas, canciones, relatos en lenguas vernáculas, de la misma manera en que se las aprende en inglés, francés, etc. (Al respecto, siempre recomiendo calurosamente como Bibliografía principal SISA PALLANA. ANTOLOGIA DE TEXTOS QUICHUAS SANTIAGUEÑOS, de Tebes-Karlovich, en F.Editorial: EUDEBA)

5) Procurar traducciones de obras importantes así como El Quijote ya traducido al quechua en el Perú, y el Martín Fierro en nuestra provincia  como una forma de probar que son lenguas que sirven para expresar las más elevadas creaciones humanas.

6) En las nuevas localidades, barrios, plazas, parques, estadios, diques, puentes, etc. que se inauguren, promover nombres tomados de nuestro quichua. Fuente: El Liberal


5/7/21

El Bracho, un lugar lleno de historias

 


La zona del Bracho es rica en la historia provincial de Santiago del Estero.

El Bracho fue cárcel y fortín en épocas del gobernador Juan Felipe Ibarra y cuartel general del Gral. Antonino Taboada.

El Bracho era una zona que en el siglo XIX daba miedo solamente nombrarla.

Actualmente la zona se divide en dos: Bracho Luján y Bracho Laguna.

En el actual Bracho Luján existía el fortín y cárcel, algunos ranchos aislados . Actualmente existen los restos de la antigua iglesia, un cementerio, la escuela Nº 1070 Salvador Ciappino y algunos ranchos. 

Cuando en el Libro Shunko el maestro Ábalos relata el traslado al cementerio de Reyna, la niña que murió picada por una víbora, se refiere a este cementerio.

En esa zona encontraron vasijas y algunas urnas  funerarias, según versiones de los lugareños. Allí también existió un pequeño poblado.

En este fortín fue jefe el conocido Sargento Segundo “Secundino” Farías.

La zona de Bracho Luján es una zona inundable y está poco poblada.

En Bracho Laguna existían 3 lagunas  pero con agua una sola. Estas lagunas están cerca de Puente Negro donde está la escuela de Shunko.

Solo nombrar el Bracho antiguamente era nombrar una zona terrorífica. 

Existe cierto prejuicio con este nombre, tal es así que un conocedor de la cultura y tradiciones de estas tierras advertía “ojo que en el Bracho hay Salamancas…” También llama la atención que mucha gente que no vive tan lejos de allí no conozcan dónde estuvo el fortín: Algunos que conocían el lugar y la historia decían que no vale la pena ir porque ya casi no queda nada aunque también decían que sus padres contaban que antes existían los palos donde estaqueaban a los presos…

En épocas de la gobernación del General Juan Felipe Ibarra, el Bracho fue lugar de castigo para los presos políticos y desertores del ejército. Ante cualquier falta grave para el gobierno los confinaban castigados al Bracho ya que era casi imposible escaparse de allí por estar muy aislado de la civilización y estar en la línea de frontera. Escaparse de allí significaba estar a merced de los animales salvajes y de los indios…

Ante un intento fracasado de derrocamiento del gobernador Ibarra ultiman al comandante  Francisco Ibarra hermano del general. El grupo cabecilla fue detenido y José Libarona y Pedro Únzaga fueron condenados y castigados con el envío a la cárcel del Bracho. 

Agustina Palacio, esposa de Libarona, acompañó a su marido al destierro siendo muy joven y de la alta sociedad santiagueña. 

El sufrimiento de Agustina ocurrió entre 1840 y 1841. Libarona murió enfermo y demente el 11 de febrero de 1841en brazos de su esposa Agustina…

Esa historia fue reflejada en el libro “Polvo y espanto” por el escritor Abelardo Arias.  Los sufrimientos de Agustina Libarona hicieron que se la llamase “La heroína del Bracho”. Esta dama dejó sus dos hijas en la Ciudad de Santiago y acompaño en el sufrimiento a su marido hasta su muerte…

En el Bracho también estuvo más de un año desterrada la montonera federal Dolores Díaz (La Tigra), compañera  de Felipe Varela, después del combate de Pozo de Vargas en 1867. Ésta fue liberada gracias a las gestiones de Fray Mamerto Esquiú.

Los primeros descubrimientos arqueológicos en Santiago del Estero se remontan a 1873, cuando Hutchinson vio en el Bracho un cementerio con una urna conteniendo un esqueleto humano. 

Cuando se realizó un estudio para hacer navegable el rio Salado, antiguos viajeros hablan de la zona del Bracho como inundable y de poca profundidad para la navegación.

En el Bracho le hicieron un asado de homenaje a Homero Manzi.

Con respecto al origen del nombre existen varias versiones:

- Por el apellido de un militar español que murió en esa zona, llamado Tagle Bracho.

- por la abreviación de quebracho.

- por estar cerca de un brazo del río.

La zona se despobló con la llegada del ferrocarril a Herrera y Añatuya. 

El fortín y el pequeño poblado estaban ubicados cerca del viejo camino de Añatuya  a Herrera.

En 1947 en la zona aún vivía doña Apolonia Farias de Cisneros, quien tenía 98 años  y pudo dar testimonio de cómo era la vida en el Bracho. Su relato lo hizo en una entrevista que le hiciera Carlos Abregú Virreira. .

Hoy del fortín y lugar de destierro solo queda el recuerdo y la leyenda…

Fuente: Ing Oscar T. Farias/ Fm Tradición Añatuya


22/2/21

El general San Martín en Santiago

Por Crístian Ramón Verduc


Los atardeceres veraniegos en la provincia de Santiago del Estero se hacen agradables con el aroma de yuyos, con el canto de los pájaros y “lejos lejos” (de vez en cuando) el cantar de una vidala. Los recuerdos de esa conjunción de horizonte rojizo y alta temperatura, hacen que el vidalero cante en tierras lejanas: “Atardeceres de fuego ¡Ay, quién pudiera volver a aquellos tiempos ya idos, revivir aquel ayer!” La vidala llamada La Manogasteña, que interpretan Los Manseros Santiagueños, nos cuenta de la nostalgia que siente el criollo de Manogasta que vive en un pago lejano, diferente al de su origen.

Es muy posible que esa persona se sienta inconscientemente obligada a parecer lo que no es. Esto ocurre generalmente con los provincianos que emigran hacia Buenos Aires. Estando allá, procuran ocultar su verdadera identidad y mimetizarse en la masa de gente llegada de todo el país. Es una enorme masa humana de diversos orígenes, casi todos procurando imitar a los “porteños”.

Esos llamados porteños son en su mayoría gente que ha llegado antes, como tributo de las provincias al remolino succionante que son la Capital Federal y alrededores. Si una persona joven provinciana es de escasos recursos económicos, es muy probable que deba viajar a Buenos Aires para procurar empleo y enviar dinero a la familia que quedó en el pago querido.

En otros casos, en los que no hay apuros materiales, la juventud debe emigrar de su lugar de origen hacia Buenos Aires u otro centro urbano desarrollado para tener mejores posibilidades en cuanto a educación. Los artistas viajan hacia Buenos Aires para procurar el éxito, pues en el pago se reconoce más a lo que viene desde la gran ciudad. Lamentablemente, el centralismo no es una característica exclusiva de nuestro país ni de estos tiempos. Se puede ver históricamente en los imperios y países, grandes o pequeños, todos con su ciudad capital recibiendo tributos desde los confines territoriales, como cuando se exprime una fruta, presionando de afuera hacia adentro.

Históricamente han sido las ciudades sede del gobierno las que han recibido los mayores recursos y ofrecido para sus habitantes las mejores oportunidades. Se puede afirmar sin temor a errar, que esa situación se viene dando desde el fondo de los tiempos en todos los continentes de nuestro planeta. A fines del Siglo XVIII, un matrimonio español que vivía en un lejano departamento del Virreynato del Río de la Plata, quiso darle a sus hijos buenas oportunidades, con visión de futuro, así que todos emigraron a Buenos Aires, y de ahí a España.

El menor de los cinco hijos era un “gurí” correntino, que había nacido el 25 de Febrero de 1778 en Yapeyú, departamento de las Misiones Guaraníticas. Era José Francisdo de San Martín y Matorras, hijo de Juan de San Martín, Teniente Gobernador del departamento Yapeyú, y de Doña Gregoria Matorras del Ser. Como era costumbre en esa época, el niño fue criado en su primera infancia por una empleada o criada de la casa.

En el caso de José de San Martín, su niñera era guaraní, de nombre Rosa Guarú. Hay sospechas de que Rosa Guarú sería la madre biológica de nuestro prócer, lo que le otorgaría criollismo de sangre, además del que demostró en los sentimientos. Más allá de especulaciones, el hecho es que el mayor prócer argentino nació en Yapeyú, actual provincia de Corrientes, y amó a su lugar natal, a todo el país y su gente.

José de San Martín tenía seis años de edad cuando toda la familia se estableció un tiempo en Buenos Aires y de allí partió hacia España. A los once años de edad ingresó como Cadete en el Regimiento de Murcia. Pocos años después, combatió en el Norte de África, también en territorio español y francés. A los treinta y cuatro años de edad, cuando ya era Teniente Coronel de Caballería del Ejército de España, retornó a Buenos Aires junto con otros oficiales nacidos en nuestro territorio.

El Triunvirato reconoció el grado militar de San Martín y le encomendó la formación de un cuerpo de caballería, unidad terrestre de rápida movilización y poderosa en el combate. Así nació el Regimiento de Granaderos a Caballo, el que tuvo su bautismo de fuego en San Lorenzo, unos kilómetros al Norte de Rosario, el 3 de Febrero de 1.812. Poco después, San Martín tomó el Camino Real, con orden de relevar al General Manuel Belgrano en el mando del Ejército del Norte, recientemente derrotado por los españoles en Vilcapugio y Ayohuma. Ambos próceres de la Patria se encontraron en la provincia de Salta, posiblemente en Yatasto, y en Tucumán conversaron largamentesobre las dificultades para hacer retroceder a los españoles del Alto Perú (hoy Bolivia), naciendo así en el Padre de la Patria la idea de cruzar hacia Chile para expulsar a las tropas realistas y de allí pasar a Perú con el mismo objetivo.

El Camino Real era la ruta terrestre que unía Buenos Aires con Tarija, en el Alto Perú (actual Bolivia), pasando por las provincias de Santa Fe, Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán, Salta y Jujuy. Cada tanto, entre las ciudades, había una posta, lugar de descanso y recambio de animales. Viniendo del Sur, la última posta antes de la ciudad de Santiago del Estero ha sido la de Manogasta, distante poco más de treinta kilómetros de la Madre de Ciudades.

Éste fue uno de los lugares donde paró a descansar el Padre de la Patria en su extenso viaje. Hoy es fácil llegar hasta Manogasta, pues la ruta que antes era el Camino Real está pavimentada. Se sale de la ciudad de Santiago del Estero por la calle Independencia y, pasando por Los Flores, Maco, Maquito, La Vuelta de la Barranca, Los Cardozo, San Pedro y Upianita, se puede ver una isleta en el centro de la ruta. En esa isleta está protegido el Algarrobo Histórico que diera sombra a Don José de San Martín.

Hacia la derecha nace el camino hacia Buey Rodeo y a la izquierda está el cementerio de Manogasta. Es posible que, mientras la tropa descansaba en Manogasta, San Martín haya tocado la guitarra y cantado bajo el algarrobo, o tal vez haya escuchado el cantar de algún manogasteño. El canto era una de los principales entretenimientos de aquellos tiempos no tan lejanos. “Pago antiguo y tan sufrido, vieja posta del ayer. Aquí te canta tu hijo, que tanto añora el volver.

El santiagueño que canta desde la distancia, deseando regresar al pago, se siente más apegado a su terruño. Cuando está agrupado con los coterráneos también emigrados, deja de lado la ficción negadora de su origen y se muestra tal cual es. Desde Santiago del Estero, lo mejor que podemos hacer para que el emigrado y el visitante encuentren a Santiago del Estero cuando vengan, es mantener intactas las raíces folclóricas que nos dan personalidad. El quichua forma parte de nuestra identidad santiagueña.

Somos santiagueños; hemos nacido y pasado nuestros mejores años en nuestra provincia. Seamos lo que debemos ser: Auténticos santiagueños. Ya lo dijo el General José de San Martín, nacido hace docientos cuarenta y seis años en Corrientes, el mismo Libertador que pasó por nuestra provincia hace docientos dos años: “Serás lo que debas ser, o no serás nada.”

15/2/16

Más de 300 puesteros celebran 80 años del mercado Armonía

El coloso comercial festeja hoy un nuevo aniversario al lado de los santiagueños. Antiguos y nuevos comerciantes ofrecen sus productos en el complejo.



Cada día, decenas de personas recorren los pasillos en busca de productos de calidad de los más variados rubros. Así es como el mercado Armonía logró constituirse en el centro de compras más importante que vio crecer la “Madre de Ciudades” en las últimas 8 décadas. La celebración es por partida doble, ya que este año, se cumplen 27 desde que la Cooperativa de nombre homónimo se hizo cargo del funcionamiento.

Día tras día, el coloso recibe a los santiagueños y turistas que disfrutan de los artículos netamente regionales. Más de 300 puestos ofrecen a los consumidores carne, verduras, pollo, pescado, comidas, artesanías hasta ropa y productos de maxikioscos.

Roberto Pellicer, presidente de la Cooperativa, destacó el incremento de los puestos de rotisería, luego de que se creara el patio de comidas. “Tiene llegada porque la gente busca mucho los platos regionales, especialmente el turista”, comentó acerca de una decisión que resultó acertada.

Tanto adentro como afuera, en la planta baja está todo completo, pueden quedar algunos puestos en la planta alta, pero lo demás está lleno”, explicó Pellicer.

El presidente de la Cooperativa dirigente del mercado señaló que pasaron a formar parte de una confederación y de un instituto de Investigación de Economía Social. “El año pasado se ha presentado un proyecto y hemos ganado en Buenos Aires. Este año estamos trabajando para el próximo congreso, no solamente en la parte cooperativa, sino específicamente en la parte regional, pura de Santiago”, agregó.

Sobre los 27 años que llevan al hombro la tarea de mantener en funciones al megacentro comercial, señaló que su “obligación y responsabilidad es mantener todo en condiciones, como se lo viene haciendo hasta ahora”.


Por mencionar algunas de las acciones que desarrollaron, enumeró “obras de estructura” que abarcan tanto el aspecto estético como funcional. Así, se adecuaron los techos, pisos y cañerías. También se mejoraron las instalaciones correspondientes al sistema de provisión de agua y lo que respecta a la energía eléctrica; siempre con ayuda de profesionales competentes.

14/12/15

Apalo Villalba la guitarra mayor de la Cuna de Poetas y Cantores


Pedro Aparicio Villalba formalizó una fraternidad musical con la guitarra desde muy niño. Los sones de las cuerdas de su guitarra lo atraparon desde que tomó contacto con el instrumento en su pueblo natal.

Había nacido en “El Alambrado” Dpto. Banda un 4 de diciembre de 1908. Su madre, Nicolasa Villalba, lo crió con todo el sacrificio, sola y muchas veces sin tener los recursos necesarios para solventar su vida en el campo.

Es por ello que decidió trasladarse con sus hijos a La Banda, instalándose en el barrio Banfield, junto a sus parientes, la familia de apellido Reyes.

“Apalo” de niño aprendió a “tocar de oído” la guitarra. Esto lo llevó con los años a convertirse en un gran músico autodidacta. Tenía el conocimiento de la tierra, entonces le fue más fácil aprender e indagar los secretos de la guitarra, que fue su eterno instrumento, el que le dio todo.

Ya adolescente y afirmándose en las raíces, “Apalo” comenzó a recorrer la bohemia bandeña. Los patios de las casas, llenos de jóvenes músicos, ávidos del canto popular, con sus guitarras y sus voces interpretaban, tangos, milongas, valses, rancheras, paso dobles y algún que otro tema folclórico mostrando de esa manera el peregrinaje constante de esos jóvenes que enriquecieron musicalmente a La Banda, convirtiéndola con los años en el brasero del folclore santiagueño.

Corría el año 1940 y Pedro Aparicio Villalba tuvo su gran oportunidad. Por supuesto no la dejó pasar. La única radio en la provincia por aquel entonces, LV11 “Radio del Norte”, llamó a concurso para conformar una orquesta estable y de esa manera acompañar a los artistas locales y nacionales que visitaban la emisora.

“Apalo” se presentó y ganó su lugar. A partir de aquel año se transformó en guitarrista estable de la orquesta de la radio en Santiago del Estero.

Tenía 32 años y a partir de allí su vida cambio. Tuvo que aprender a leer música, lo cual no le fue difícil, era virtuoso en lo suyo. Desarrolló un intenso trabajo y le dio la oportunidad de conocer a recordados músicos santiagueños, que con el tiempo se transformaron en sus amigos: Ángel Rosario Paz (“Chori”) guitarrista, Fidel Lucero (“Ciego”) bandoneonista, Héctor Carabajal (guitarrista), Justo Marambio Serrano (guitarrista), Pedro Pascual Sánchez (“Virili”) guitarrista, Alberto “Huesito” Pérez, que con los años llegó a ocupar la dirección artística de la radio.

La guitarra, su guitarra, aquella que “le dio todo”, como supo decir alguna vez, y por la que tenía un gran respeto, también le dio las alas necesarias para recorrer un camino artístico en Santiago del Estero. Integró la “Orquesta v América”, “La orquesta de Jazz” de Lulo Gorostiza, “Los Caballeros del Tango”, entre otras.

Además, acompañó a todos los cantores locales y nacionales que llegaban a la provincia. Y los años también le dieron la oportunidad de poder enseñar su arte a prestigiosos músicos bandeños como Alfredo “Alito” Toledo (hoy integrante de Los Manseros), al recordado Guillermo Ocón (ex integrante de “Los Quimsa”), también a reconocidos músicos como “Pochy” Carrillo, Víctor Acuña, Luis Lazarte, entre otros.

En ese imaginario palacio de la buena música popular donde se encuentran los músicos, cantores, poetas, escritores, bailarines, guitarristas y donde todos llevan el sello bandeño, allí se encuentra también hoy Pedro Aparicio Villalba, “Apalo”, formalizando una sociedad musical junto a su guitarra y perpetuando su presencia y su influencia, porque lo más importante es permanecer en la memoria de la gente y más allá de los cambios y las fusiones “Apalo” vive en la memoria musical de su pueblo. Falleció en La Banda el 3 de febrero de 1990.
Fuente: labandadiario.com

6/12/15

Vicisitudes de algunos topónimos y sus gentilicios

Por la Dra. Hebe Luz Ávila


Publicado el 06/12/2015 - Cuando tratamos parte de este tema en nuestra nota "Los gentilicios y la política", el 15 de noviembre, señalamos que los topónimos han ido cambiando según los vaivenes políticos. Nos costó bastante encontrar la información histórica, pero podemos determinar algunos casos poco conocidos, sobre todo en la formación de los Departamentos (antes Curatos). Nos pareció interesante sintetizar las diferentes transformaciones: En la Asamblea del 27 de abril de 1820 ya encontramos las primeras referencias institucionales sobre los departamentos: Asingasta, Capital, Copo, Guañagasta, Loreto, Matará, Silípica, Salavina, Soconcho y Sumampa.

A partir de que fuera sancionada la Constitución Nacional en 1853, las provincias debieron adecuar sus ordenamientos internos al nuevo marco jurídico que establecía la misma. De esta manera, en la primera Constitución provincial (1856) se mencionan Capital, Copo, Choya, Guasayán, Jiménez, La Banda, Loreto, Matará, Río Hondo, Robles, Silípica, Salavina, Soconcho y Sumampa.

Unos años después, en la Constitución de 1864, aparecen: Capital, Copo 1 y Copo 2, Choya, Guasayán, Jiménez 1 y Jiménez 2, La Banda, Loreto, Matará, Río Hondo, Robles, Silípica 1 y Silípica 2, Salavina, Soconcho y Sumampa.

 Las transformaciones siguen en ebullición por estos años, y en la Constitución de 1884, se suprimen Copo 2, Jiménez 2 y Salavina 2.  Muy pronto, por ley de 1887, se establece la siguiente división departamental: Atamisqui, Capital, Banda, Copo, Choya, Guasayán, Jiménez, Loreto, Matará, Río Hondo, Robles, Silípica, Salavina y Sumampa.

El 9/12/1911 se determinan como Departamentos de la provincia: Aguirre, Atamisqui, Avellaneda, Capital, Banda, Belgrano, Copo, Choya, Figueroa, Guasayán, Jiménez, Loreto, Matará, Mitre, Moreno, Pellegrini, Ojo de Agua, Quebrachos, Río Hondo, Rivadavia, Robles, San Martín, Salavina, Sarmiento, Silípica y 28 de Marzo.

En 1921 se divide Copo y nace Alberdi, con lo que se completan los actuales 27 departamentos con la creación de Alberdi, tomando tierras del departamento Copo II.

En 1974, por la ley provincial N° 4091, se cambia el nombre del Departamento Matará por el de Departamento Juan Felipe Ibarra Veamos, en especial, algunos cambios más rotundos: Mailín “ 28 de marzo” Gral. Taboada Uno de los casos que me pareció más curioso es la existencia (no por mucho tiempo) de un Departamento llamado "28 de Marzo".

Gracias al Dr. Antonio Castiglione pude aclarar bien este tema: Anteriormente, este Departamento formaba parte de otro muy extenso que se llamaba Mailín. Cuando cae el "taboadismo" en la provincia, justamente en esa fecha del año 1875, se le cambia el nombre. En efecto, Baltasar Olaechea y Alcorta señala: "a partir del 28 de Marzo, se sucedieron fiestas públicas celebrando con grande alborozo la caída del viejo régimen y festejando sobre todo la iniciación de una nueva era de libertad que se abría para Santiago". 

También, durante el gobierno inmediatamente posterior, de Gregorio Santillán, se estableció que el día 28 de marzo, fecha en que finalizó el régimen de Taboada, fuera día feriado. Sin embargo, con el tiempo y las mudanzas ideológicas, el Departamento 28 de Marzo pasa a denominarse "Gral. Taboada", para reivindicar justamente al antes defenestrado "taboadismo".

En efecto, por aquel entonces el primer gobernador peronista de nuestra provincia, Aristóbulo Eduardo Mittelbach, con el objetivo de fortalecer los valores de la identidad provincial, gestiona el traslado de los restos de Antonino Taboada a la Catedral Basílica. Inmediatamente, por ley 1929, del 24 de marzo de 1947, el departamento "28 de Marzo" pasa a ser "Gral. Taboada", nombre que permanece hasta nuestros días.

 A todo esto ¿Qué pasó con Mailín? El nombre Mailín ya existe desde tiempos remotos y proviene del quichua. Los naturales del lugar llamaban Mayllin al estanque o manantial que existía en la zona del río viejo, donde habitaban los indios yucumampas y mailihuampis, quienes rendían culto a la Maylinpalla, llamada también "bruja de los bañados".

En 1859, Mailín aparece en los registros como un curato, dependiente de la jurisdicción parroquial de Matará, la que - en aquel entonces- casi duplicaba en población a la ciudad Capital. Cuando en 1875 se instituye el Dpto. "28 de Marzo", Mailín ya era un Departamento, ubicado al Sur del departamento Matará, conformado por cuatro distritos: "Mailín, Bracho, Notengo y Gramilla, según lo informa la MEMORIA DESCRIPTIVA DE LA PROVINCIA DE SANTIAGO DEL ESTERO, de Alejandro Gancedo, aunque nos suena raro ese "No tengo", que no parece un topónimo. Y agrega: "La población de Mailín es cabeza del Departamento con 600 habitantes" (?). También señala, acerca del Departamento Mailín: "en continuo progreso comercial, favorecido por la cantidad de frutos que allí afluyen". Y al final, un dato político: "para la elección de Diputados, cada Departamento elige su representante; debiendo hacer notar que los Departamentos de Figueroa, Matará y Mailín forman uno solo para este objeto."

Néstor Achával describe el proceso de la devoción del Señor de los Milagros de Mailín y la toma de tierras fiscales por parte de Manuel Taboada, dentro de las cuales se incluyen las tierras de la villa. Cuando Mailín (distrito El Bracho) pasa a llamarse "28 de Marzo", la parroquia siguió perteneciendo hasta el 16 de mayo de 1893 al antiguo curato de Matará, por disposición del obispo diocesano Pablo Padilla y Bárcena. Cuando en 1911 se determinan los 26 departamentos de la provincia, desaparece Mailín, por lo que, en 1939, Monseñor Rodríguez y Olmos adquiere 55 hectáreas de terrenos (ya formando parte del Departamento Avellaneda) para que permanezca el Santuario y la devoción popular.

En la actualidad, todo el enorme Departamento Mailín de antaño desapareció (en la geografía política) y solo ha perdurado la Villa Mailín con su vigoroso culto y dos festividades multitudinarias: La Fiesta Grande del Señor de los Milagros de Mailín, que se realiza el día de la Ascensión del Señor, el domingo anterior a Pentecostés, y la Fiesta Chica, que se celebra el domingo más cercano al 14 de septiembre, que en la liturgia corresponde a la Exaltación de la Santísima Cruz.

Señalo que este tema da para muchas notas más, aunque nos alejamos de la cuestión gentilicios propiamente dicha. Me pareció apasionante y necesaria. Costó muchísimo encontrar datos que presentaran de una manera más o menos completa las transformaciones de los departamentos santiagueños. Sin embargo, con estas últimas notas terminadas (y la autora fuera de la provincia), me enteré de que acaba de presentarse un libro publicado por el Archivo Histórico en el que al parecer se trata justamente este tema de manera más completa y detallada. Le doy una calurosa bienvenida y estoy ansiosa por leerla.
Fuente: El Liberal