El Clima en Santiago del Estero

Mostrando entradas con la etiqueta Manuel Belgrano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Manuel Belgrano. Mostrar todas las entradas

21/6/15

Manuel Belgrano y su pensamiento


He visto con dolor, sin salir de esta capital, una infinidad de hombres ociosos en quienes no se ve otra cosa que la miseria y desnudez; una infinidad de familias que sólo deben su subsistencia a la feracidad del país, que está por todas partes denotando la riqueza que encierra, esto es, la abundancia; y apenas se encuentra alguna familia que esté destinada a un oficio útil, que ejerza un arte o que se emplee de modo que tenga alguna más comodidad en su vida. Esos miserables ranchos donde ve uno la multitud de criaturas que llegan a la edad de pubertad sin haber ejercido otra cosa que la ociosidad, deben ser atendidos hasta el último punto

“La lana, el algodón, otras infinitas materias primeras que tenemos y podemos tener con nuestra industria, pueden proporcionar mil medios de subsistencia a estas infelices gentes que, acostumbradas a vivir en la ociosidad, como llevo expuesto, desde niños, les es muy penoso el trabajo en la edad adulta, y son y resultan unos salteadores o unos mendigos”.

Se han elevado entre los hombres dos clases muy distintas; la una dispone de los frutos de la tierra, la otra es llamada solamente a ayudar por su trabajo la reproducción anual de estos frutos y riquezas o a desplegar su industria para ofrecer a los propietarios comodidades y objetos de lujo en cambio de lo que les sobra. (...) Existe una lucha continua entre diversos contratantes: pero como ellos no son de una fuerza igual, los unos se someten invariablemente a las leyes impuestas por los otros. Los socorros que la clase de propietarios saca del trabajo de los hombres sin propiedad, le parecen tan necesarios como el suelo mismo que poseen; pero favorecida por la concurrencia, y por la urgencia de sus necesidades, viene a hacerse el árbitro del precio de sus salarios, y mientras que esta recompensa es proporcionada a las necesidades diarias de una vida frugal, ninguna insurrección combinada viene a turbar el ejercicio de una semejante autoridad. El imperio de la propiedad es el que reduce a la mayor parte de los hombres a lo más estrechamente necesario”.

 - Manuel Belgrano -

Imagen: Reproducción del retrato de Manuel Belgrano realizado en Londres (1815) por el francés François Casimir Carbonnier

19/6/15

Oficio de Manuel Belgrano al Gobierno, dando cuenta que cumplirá con la orden de deshacer la bandera creada.


Documentos Escritos. Sala X-44-8-29

Transcripción:

Excelentismo Señor
Debo hablar a Vuestra Excelencia con la ingenuidad propia de mi carácter y decirle, con todo respeto, que me ha sido sensible la reprensión que me da en su Oficio del 27 del pasado, y el asomo que hace de poner en ejecución su autoridad contra mí, si no cumplo con lo que se manda relativo a la Bandera Nacional, acusándome de haber faltado a la prevención del 3 de Marzo, por otro tanto que hice en el Rosario.

Para hacer ver mi inocencia, nada tengo que traer más a la consideración de Vuestra Excelencia, que en 3 de Marzo referido no me hallaba en el Rosario; pues, conforme a sus ordenes del 27 de Febrero, me puse en marcha el 1 ó 2 del insinuado Marzo, y nunca llegó a mis manos la contestación de Vuestra Excelencia que ahora recibo inserta; pues a haberla tenido, no habría sido yo el que hubiese vuelto a enarbolar tal Bandera, como interesado siempre en dar ejemplo de respeto y obediencia a Vuestra Excelencia, conociendo que de otro modo no existirá el orden, y toda nuestra causa irá por tierra.

Vuestra Excelencia mismo sabe que sin embargo de que había en el Ejército de la Patria cuerpos que llevaban la escarapela celeste y blanca, jamás le permití en el que se me puso a mandar, hasta que viendo las consecuencias de una diversidad tan grande, exigí de Vuestra Excelencia la declaración respectiva.

En seguida se circuló la orden, llegó a mis manos; la batería se iba a guarnecer, no había bandera, y juzgué que sería la blanca y celeste la que nos distinguiría como la escarapela, y esto, con mi deseo de que estas Provincias se cuenten como una de las Naciones del Globo, me estimuló a ponerla.
Vengo a estos puntos, ignoro, como he dicho, aquella determinación, los encuentro fríos, indiferentes y tal vez enemigos; tengo la ocasión del 25 de Mayo; y dispongo la Bandera para acalóralos y entusiasmarlos, ¿y habré por esto cometido un delito? Lo sería, Excelentísimo Señor, si, a pesar de aquella orden, yo hubiese querido hacer frente a las disposiciones de Vuestra Excelencia; no así estando enteramente ignorante a ella; la que se remitiría al Comandante del Rosario, y la obedecería, como yo lo hubiera hecho si la hubiese recibido.

La Bandera la he recogido, y la desharé para que no haya ni memoria de ella, y se harán las Banderas del Regimiento Nº 6 sin necesidad de que aquella se note por persona alguna; pues si acaso me preguntaren por ella, responderé que se reserva para el día de una gran victoria por el Ejército, y como ésta está lejos, todos la habrán olvidado, y se contentarán con lo que se les presente.

En esta parte Vuestra Excelencia tendrá su sistema; pero diré también, con verdad, que como hasta los Indios sufren por el Rey Fernando VII, y les hacen padecer con los mismos aparatos que nosotros proclamamos la Libertad, ni gustan oír nombre de Rey, ni se complacen con las mismas insignias con que los tiranizan.

Puede Vuestra Excelencia hacer de mi lo que quiera, en el firme supuesto de que hallándose mi conciencia tranquila, y no conduciéndome a esa, no otras demostraciones de mis deseos por la felicidad y glorias de la Patria otro interés que el de esta misma, recibiré con resignación cualquier padecimiento; pues no será el primero que he tenido por proceder con honradez y entusiasmo patriótico.

Mi corazón está lleno de sensibilidad, y quiera Vuestra Excelencia no extrañar mis expresiones, cuando veo mi inocencia y mi patriotismo apercibidos en el supuesto de haber querido afrontar sus superiores ordenes, cuando no se hallará una sola de que se me pueda acusar, ni en el antiguo sistema de gobierno, y mucho menos en el que estamos, y que a Vuestra Excelencia no se le oculta cuanta especie de sacrificios he hecho por él.

Dios guarde a Vuestra Excelencia muchos años.
Jujuy, 18 de Julio de 1812.
Excelentísimo Señor
Manuel Belgrano


Fuente: Archivo General de la Nación

Exhorto de Manuel Belgrano al pueblo jujeño ordenando el éxodo de la población. 29 de julio de 1812.

Documentos Escritos. Sala X-3-10-6.
Transcripción:


29 de Julio de 1812

Manuel Belgrano

Desde que puse el pie en vuestro suelo para hacerme cargo de vuestra defensa, en que se halla interesado el Excelentísimo Gobierno de las Provincias Unidas de la República del Río de la Plata, os he hablado con verdad. Siguiendo con ella os manifiesto que las armas de Abascal al mando de Goyeneche se acercan a Suipacha; y lo peor es que son llamados por los desnaturalizados que viven entre vosotros y que no pierden arbitrios para que nuestros sagrados derechos de libertad, propiedad y seguridad sean ultrajados y volváis a la esclavitud.

Llegó pues la época en que manifestéis vuestro heroísmo y de que vengáis a reuniros al Ejército de mi mando, si como aseguráis queréis ser libres, trayéndonos las armas de chispa, blancas y municiones que tengáis o podáis adquirir, y dando parte a la Justicia de los que las tuvieren y permanecieren indiferentes a vista del riesgo que os amenaza de perder no solo vuestros derechos, sino las propiedades que tenéis.

Hacendados: apresuraos a sacar vuestros ganados vacunos, caballares, mulares y lanares que haya en vuestras Estancias, y al mismo tiempo vuestros chasquis hacia el Tucumán, sin darme lugar a que tome providencias que os sean dolorosas, declarándolos además si no lo hicieseis por traidores a la patria.

Labradores: asegurad vuestras cosechas extrayéndolas para dicho punto, en la inteligencia de que no haciéndolo incurriréis en igual desgracia que aquellos.

Comerciantes: no perdáis un momento en enfardelar vuestros efectos y remitirnos e igualmente cuantos hubiere en vuestro poder de ajena pertenencia, pues no ejecutándolo sufriréis las penas que aquellos, y además serán quemados los efectos que se hallaren, sean en poder de quien fuere, y a quien pertenezcan.

Entended todos, que al que se encontrare fuera de las guardias avanzadas del ejército en todos los puntos en que las hay, o que intente pasar sin mi pasaporte será pasado por las armas inmediatamente, sin forma alguna de proceso. Que igual pena sufrirá aquel que por sus conversaciones o por hechos atentase contra la causa sagrada de la Patria, sea de la clase, estado o condición que fuese. Que los que inspirasen desaliente estén revestidos del carácter que estuviesen serán igualmente pasados por las armas con solo la deposición de dos testigos.

Que serán tenidos por traidores a la patria todos los que a mi primera orden no estuvieren prontos a marchar y no lo efectúen con la mayor escrupulosidad, sean de la clase y condición que fuesen.

No espero que haya uno solo que me dé lugar para poner en ejecución las referidas penas, pues los verdaderos hijos de la patria me prometo que se empeñarán en ayudarme, como amantes de tan digna madre, y los desnaturalizados obedecerán ciegamente y ocultarán sus inicuas intensiones. Más, si así no fuese, sabed que se acabaron las consideraciones de cualquier especie que sean, y que nada será bastante para que deje cumplir cuanto dejo dispuesto.

Cuartel General de Jujuy, 29 de julio de 1812. Manuel Belgrano."

Fuente: Archivo General de la Nación