El Clima en Santiago del Estero

Mostrando entradas con la etiqueta Santiago del Estero. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Santiago del Estero. Mostrar todas las entradas

11/9/24

Lo que pensaba Sarmiento sobre Santiago del Estero

 


El polémico Domingo Faustino Sarmiento es analizado con una interesante mirada inter-disciplinaria en "Sarmiento. Interrogantes y respuestas sobre nuestra República" (Dunken, Bs. As.2012).

A su desprecio por caudillos, gauchos e indios tal vez lo canalizó a través de su apuesta por la educación como herramienta realizadora del sujeto, para rescatarlo de la "barbarie": tras su presidencia había 100.000 alumnos (70.000 más que al asumir). Luego, como director de escuelas de Bs. As. creó 70 establecimientos. Introdujo la arquitectura escolar con el modelo de EEUU, país al que admiraba aún más que a Francia. También impulsó la educación de la mujer.

Por otro lado, se señala que durante su refugio en Chile (perseguido por Juan Manuel de Rosas) arengó desde la prensa de ese país a tomar posesión y crear un sistema de transporte en el Estrecho de Magallanes, como ruta alternativa al Cabo de Hornos. Su prédica dio lugar al asentamiento militar y al deseo expansionista de los chilenos de ocupar la Patagonia, que él mismo debió enfrentar como presidente.

También se menciona su deseo en "Argirópolis" de instalar en la isla Martín García la capital de una utópica confederacion con Uruguay y Paraguay: Estados Unidos del Río de La Plata. En esos tiempos ya se discutía el traslado de la capital a Rosario o Villa María (Córdoba).

En 1854 se inicia en la masonería en Valparaíso, Chile, y en Argentina recibiría el grado 33, el máximo de la logia. La ceremonia fue el 21 de julio de 1860, en el antiguo Teatro Colón, con la presencia de Santiago Derqui, Justo José de Urquiza y Bartolomé Mitre. En ese sentido, se recuerda que apenas asumió la presidencia fue agasajado en un banquete por los masones, en 1868, aunque debió renegar de su pertenencia formalmente para evitar ataques. Así protagonizó un conflicto con la Iglesia al sostener, como liberal, la laicidad del Estado.

En otro punto, se recuerda que también se discutía en el siglo XIX "las provincias inviables". Sarmiento se preguntaba si "¿no valdría más pensar en agruparse provincias según su colocación y necesidades, y en vez de constituir quince nulidades incoherentes y casi imposibles, tan incapaces de bastarse a sí mismas, como impotentes para defender a la Nación, (no sería mejor) formar cinco o seis Estados relativamente fuertes, unidos por una administración de justicia común?" (pág. 97).

Fue impulsor del municipalismo como fuente de progreso, recatando a Bs. As. como la más "civilizada", en contraste con el interior: "A otras ciudades -a su vez- las percibe inundadas por la barbarie como Santa Fe, Santiago del Estero, San Luis y La Rioja, ya que han recibido poco -según dice- de las ideas políticas francesas, de las filosofías de la Ilustración y del liberalismo económico en que se inspiró la revolución, se han beneficiado en forma limitada de la ciencia moderna y del comercio exterior, encerradas en las ideas tradicionales, sabían muy poco de la organización democrática constitucional de gobierno y conservaban las actitudes de la época colonial que ni habían podido resistir el empuje de las fuerzas pastoras de las campañas: las montoneras" (pág. 120).

Fuente: Leído en alguna parte:


23/9/23

Nuestra Ciudad en el último siglo XX

A comienzos del siglo XX nuestra Ciudad ya tenia delimitado el centro por cuatro avenidas: Rivadavia, Alsina, Roca y Moreno. Y nomencladas numerosas calles: Sarmiento, Avellaneda, Urquiza, Juárez Celman entre otras.

El Mercado Armonía situado como en la actualidad, era el centro de los productos de fincas y chacras.

Se habían creado las plazas Belgrano, Independencia,, Gral Roca (hoy Lugones), Absalón Rojas (hoy San Martín) y San Martín ( hoy Absalón Rojas).

Se trasladó el Cementerio a su actual emplazamiento y ya funcionaban las escuelas Zorrilla, Laprida, Sarmiento y Belgrano. Se inaugura el Hospital de la Caridad (después Mixto, hoy Diego Alcorta). Y comienza el alumbrado público.

A comienzos del siglo XX se produce una epidemia de paludismo, por el estancamiento de las aguas de un brazo muerto del rio Dulce donde proliferaban los mosquitos. Por iniciativa del Dr Antenor Álvarez se procede al rellenado y posterior plantación de 1000 eucaliptus para absorber la humedad del suelo. Mil niños de escuelas primarias participaron de la plantación y es así como nace el Parque Aguirre.

Según Decreto del 8 de Enero de 1904 el Gobernador de la Provincia Don Pedro Barraza designa Intendente Municipal a Andrés Figueroa. La Municipalidad de la Capital comenzó su gobierno en forma independiente el 1 de Abril de 1904.

Ese mismo año se inaugura el servicio de agua corriente, en 1907 el Matadero Municipal, hoy Mercado de Abasto, en 1908 el Colegio Nacional, en 1910 el Teatro 25 de Mayo, en 1911 la Avenida Costanera, ampliada luego en 1917. En 1914 se ejecuta el primer trabajo de desagüe pluvial alrededor de la plaza Libertad. En 1916 se inaugura la Escuela del Centenario y además se procede a la pavimentación de las calles principales utilizando adoquines.

En 1926 termina la construcción del Puente Carretero, que en su momento fue uno de los mas largos de Sudamérica y nos comunica con la ciudad de La Banda. Fue donado por el gobierno alemán como un acto de reparación hacia la República Argentina, ya que por error durante la Primera Guerra Mundial le había hundido dos barcos.

En la década del 30 se culmina la Avenida Costanera y se remoza el Mercado Armonía.



En el 40 el centro urbano se expande hacia el Norte, surgen los Paseos España y Alvear, se densifica la zona del Mercado de Abasto, Estación del Ferrocarril Mitre y Regimiento. 


En 1945 comienza a percibirse un ordenamiento urbano, se construyen nuevos barrios en la periferia, y el servicio urbano de transporte comienza a comunicarlos entre si.

En 1951 comienza el tendido de la red de gas domiciliario en el sector céntrico de la ciudad.

Era 1957 cuando el paisaje urbano tiene una novedad, se levanta el primer edificio en altura: el Tab-y-Cast, construido donde antes se erigía la Casa del Gobernador Manuel Taboada. Hacia 1959 el Gobernador Eduardo Miguel inaugura el barrio 8 de Abril.

En la década del 60 la ciudad ya está consolidada. Comienzan a construirse edificios de departamentos, se instala Canal 7, primera emisora televisiva del norte del país y se funda la Universidad Católica de Santiago del Estero. Se construye el barrio de Tala Pozo, hoy Almirante Brown, destinado a la localización de migrantes rurales.

En el 70 hay múltiples transformaciones, se tala la alameda de la avenida Belgrano y se entuba la acequia real, se suprimen las platabandas de lapachos de las avenidas Pedro León Gallo y Sáenz Peña para ensancharlas, se foresta la ribera del rio Dulce y se instalan los monumentos a Francisco de Aguirre y el Cristo Redentor.

Se instalan los primeros semáforos, se construye el nuevo puente de vinculación con La Banda, se cambia de denominación a los antiguos barrios de Santiago, por ejemplo Chumillo por Reconquista e Independencia, Tala Pozo por Almirante Brown, Las Cejas por Don Bosco. Se cubre el empedrado del centro de la ciudad por una capa asfáltica. Se crea la Universidad de Santiago del Estero.

También en los 70 se amplían los barrios Jorge Newbery y Belgrano, aparecen los barrios Tradición, Primera Junta y Cabildo y en 1976 la Ciudad Satélite, como se llamaba al barrio Autonomía.

En los 80 se incrementan los servicios de nuestra ciudad, se accede a la luz, gas, agua potable y asfalto en los barrios. Se remodelan las plazas y la zona comercial se transforma en un área peatonal que cambia el centro de Santiago del Estero.

22/7/23

Las mujeres olvidadas del período fundacional de Santiago del Estero y la conquista española

Investigadoras santiagueñas rescatan registros de las mujeres que participaron de ese proceso, tanto de las que acompañaron a los expedicionarios españoles, como a las indígenas y las esclavas africanas.

Por Eduardo Espeche

 

La profesora e investigadora en Historia, Eugenia Hernández Reimundi, forma parte de un grupo de investigadoras que desentrañan el rol de la mujer en el período fundacional, como parte de una tarea de visibilización que se abre paso en una Historia escrita mayoritariamente desde la perspectiva masculina. .

Esto se enmarca en una renovación historiográfica que desde hace algunas décadas se concentra en el abordaje de estos grupos subalternos: “Ubicar a las mujeres a las que no se las ha considerado actores principales de la Historia y, aún es más difícil datar sobre todo Siglo XV, XVI y XVII por los escasos documentos que se tienen. El principal análisis que se puede obtener es a través de los cronistas y algunas cartas, testamentos y algunos otros documentos, pero que aparecen escritos en clave masculina”. Esto será revisado con una reinterpretación por parte de historiadoras y de una segmentación de los documentos.

Los primeros nombres de mujeres que aparecen en esta etapa datan de las primeras “entradas” exploratorias de los españoles Diego de Almagro y Diego de Rojas, que descendían desde el Perú arrebatado a los Incas hacia el Sur, en busca de tesoros, nuevos territorios y salidas al mar.

“Alén Lascano y Néstor Achaval son principalmente los dos autores que nombrarán en esta segunda entrada a Felipe Gutiérrez, Nicolás Heredia y al hijo adoptivo de Rojas, Francisco de Mendoza. Esos historiadores nombran a Catalina de Enciso y para ello citarán al cronista Diego Fernández, que hace referencia a la entrada de 200 españoles con la corriente conquistadora del Perú. Y mencionan a Enciso, Leonor de Guzmán y Marilopez o María López”. Esos primeros nombres figuran en esos documentos que se encuentran bajo análisis, en los cuales la escritura castellana arcaica es difícil.

Enciso era compañera de Felipe Gutiérrez, Guzmán de Hernando Carmona y Marilópez de Nicolás Heredia. “Cuando lo hieren a Diego de Rojas en enfrentamientos con comunidades originarias que se resistían a la dominación española, en la zona de Maquijata, quien lo va a asistir por esta flecha envenenada, según los relatos, será Catalina de Enciso, a quien acusan de envenenar al jefe de la expedición para que pueda asumir su compañero”.

Orestes di Lullo señala que ese adelantado “muere como consecuencia de una flecha envenenada en 1543” y destaca “la calumnia contra Catalina de Enciso, a quien se le atribuye haber dado un brebaje a Diego de Rojas para causarle la muerte”. También rescata “la desesperación de todos ante la muerte del jefe y, en especial, de Catalina que mesábase los cabellos llorando enloquecida y diciendo que Dios había de castigar tan grande infamia”. Los tres capitanes que acompañaban a Rojas morirían poco después.

“Ante esa situación, Rojas deja como sucesor a su hijo adoptivo, Francisco de Mendoza. Ahí Catalina ya aparece estigmatizada por el relato. Esta segunda entrada no prospera y se vuelve, pero ella se queda en la región del Tucma y tiene una particularidad: sabe escribir, lo que no es un dato menor ya que en esa época las mujeres eran consideradas como menores de edad y era difícil que podría acceder a esta educación”, destaca Hernández Reimundi.

 La licenciada en Historia de la UNSE precisa que en el Archivo Histórico de Asunción hay un documento de una demanda que ella presenta 1596, porque tenía a su servicio una india llamada Francisca, que se rebela. “Los historiadores dicen que Catalina era una mujer que jamás se calló y citan este documento donde ella denuncia este desconocimiento al mando y que esta mujer se había negado a servir a la familia”, añade.

 “Es importante rescatar que estos españoles venían acompañados por sus mujeres, que no tenían un rol pasivo, todo lo contrario. Leonor de Guzmán y Marilópez se destacarán en grandes luchas, en dos episodios clave y cumplirán el rol de vigilancia, de espías, de pasar información. Es apasionante poder reinterpretar y crear nuevos sentidos sobre cuál fue el rol de la mujer y sobre todo en esta época para poder dar otra mirada sobre el proceso fundacional de Santiago del Estero”, destaca.

Hernández Reimundi también enfatizó que un tema poco abordado son las penurias que atravesaban esas primeras expediciones y las mujeres padecían por igual: “El primer problema era el agua, el calor, el frío y, por supuesto, la resistencia de las comunidades originarias. Preparar la expedición, la conquista, la exploración, era muy difícil y penoso. Recordemos que entonces la Corona Española lo que hacía era dar licencias para explorar, pero quienes financiaban eran particulares que debían poner de su propio bolsillo y contar con un capital importante. Los primeros años del siglo XVI estas empresas no van a prosperar y se encontrarán con la resistencia. Luego vendrán con la orden de fundar, no sólo explorar”.

HALLAZGOS

Hernández Reimundi también destacó un hallazgo reciente en una investigación de la que participante la profesora de Historia María Olivera, Evangelina Isaac, Karina Roldán, Alba Gallo. Se encontró una copia de los documentos coloniales que están en Patrimonio Histórico de la Provincia: “Ahí podemos nombrar a otra de las mujeres que es Catalina de Plasencia, en un documento de 1585, cuyo original se encuentra en el Archivo de Indias. Su caso también demuestra que no ocupan un lugar pasivo, todo lo contrario. Su marido, Juan Gregorio Bazán, muere y ella presenta un documento donde pide que se le reconozcan los servicios prestados por él”.

El docente señala que se trata de un documento largo y de difícil lectura, aunque tiene el valor inestimable porque este conquistador sería tío o primo de Francisco de Aguirre, a quien se nombra junto a Juan Núñez de Prado. “Ella presenta testigos y hace una petición para que se reconozca a este capital que era hidalgo y de grandes riquezas, que se desarrolla no sólo en Santiago del Estero sino también en Purmamarca, donde él fallece. Luego ella regresa a Santiago con su hija y su año y presenta este documento”, precisa.

Otro documento interesante pero del siglo XVII, en 1689, es el testamento de doña Francisca de Díaz, que se encuentra en la revista del Archivo de Santiago del Estero (encuadernación N º 2, tomo 8 ) . Es un tema específico de María Olivera que está en proceso de tesis para abordar la negritud en Santiago del Estero.

“Esta mujer en su testamento hace referencia a tres esclavas por el valor de 1500 pesos, María, Isabel y Simona. Isabel que está al servicio tiene a Sebastiana, de cuatro años, y en el testamento dice 'la declararo, por el amor que le he tenido y ser mi voluntad' darle la carta de libertad a esa niña. Menciona también a otra esclava de 2 años a la que vende al capitán don Antonio de Luna Cárdenas, si no me equivoco. También nombra a las hijas de Simona”, explicó Hernández Reimundi.

La docente resaltó que el grupo étnico más castigado será el de mujeres indígenas: “En este contexto de los grupos subalternos durante el contexto de la dominación española lo que podemos decir es que las indígenas se llevan la peor parte porque van a sufrir la conquista porque fueron humilladas, violadas e infectadas en este proceso. Y ahí también la función que cumplirán en este proceso fundamental es que algunas se van a destacar por ser traductoras, las voceras, o sean mediadoras culturales. Pero sí tienen una condición de sumisión total, más allá de algunos casos en los que son luchadoras”.

Pero también resultan afectadas las esclavas negras: “Tenemos documentos sobre cómo las invitan a rebelarse o cómo utilizaban la medicina natural para poder envenenar, escabullirse o liberarse de esta situación de abuso de poder que se cometía contra ellas”, sostuvo la investigadora.

“Siempre las mujeres aparecen en esa condición, acusadas, menoscabadas: son hechiceras, brujas y la estigmatización que se hace sobre el género y que hoy se puede hacer una reinterpretación, contextualizar y poder decir por qué se daba esta situaciones. Y también poder rescatar que eran luchadoras, tenemos las primeras educadoras o que se desarrollan y se desempeñan frente al campo de batalla”, esgrimió.

En ese sentido, recordó que “los conquistadores llegaban y morían, y quienes estaban en esas batallas eran esas mujeres que tomaban el mando. Por eso la renovación historiográfica, porque muchas veces hemos tenido interpretaciones en clave masculina, y se dan discusiones donde las historiadoras también pueden poner otros aristas y sacar diferentes conclusiones desde nuestra mirada”.

La sexualidad aparece como un factor de dominación. “En estas investigaciones que estamos haciendo explicó- hay algunos ensayos biográficos muy interesantes de 38 mujeres que hace una doctora en Filosofía, Eloísa Gómez Lucena, quien junto a otros historiadores peruanos aborda la sexualidad, la prostitución – término utilizado en esa época, hoy Podríamos decir trabajadoras sexuales- lo cual permite hablar de la diferenciación de clases. También se ejercía poder y se establecían estas diferencias entre trabajadores sexuales para la élite y ubicaba a otras trabajadoras para otros sectores. Podríamos analizar estos nuevos sentidos y reinterpretación de la Historia sobre la estigmatización de la mujer y en el grado en que las colocaban. Sobre eso también estamos en proceso de investigación”.

“Todo parte de ejercer ese poder. No sólo azotarlas esencialmente, sino el abuso sexual de las esclavas, con amos que no reconocían ni naturalizaban a sus hijos, es algo fuerte y triste y documentos sobre eso también hay para conocer sobre las condiciones en las que estaban. Las esclavas sufrían el abuso sexual de sus amigos, de eso tenemos un montón de representaciones hasta novelas y ensayos”, agregó.

Hernández Reimundi recordó que las mujeres “no eran consideradas sujetos de Derecho, eran tenidas como menores de edad y lo que dispone la Corona Española es que los conquistadores tenían que venir con sus mujeres; en la primera mitad del S.XVI llegarán pocas y algunos historiadores manejan el número de 30, con Cristóbal Colón, y en la segunda parte vendrán más, porque lo que quería se era mantener la pureza de sangre y que no se involucren con los nativos. , algo que es imposible”.

Por último, reflexionó: “Si analizamos el aspecto social de esa época tenemos a los blancos españoles, las comunidades originarias y después como llegarán los esclavos traídos de África y se dará el mestizaje – zambos, mulatos- que, a su vez, también se se mezclarán con los demás grupos étnicos y darán lugar a otros. Por eso hay una disposición de España para que los conquistadores vengan acompañados por sus esposas como obligación, aunque también llevaban mujeres solteras. Pero es algo natural el proceso de mestizaje de los grupos étnicos”.

Este trabajo pionero sobre la incidencia de las mujeres en este período avanza con descubrimientos prometedores, que comienzan a echar luz sobre estos grupos subalternos que casi no aparecen en los documentos sobrevivientes y que la historiografía tradicional habitualmente subestimó para centrarse en los héroes. Si son pocas las españolas que aparecen en esos documentos, es casi imposible recuperar la voz propia de las mujeres algunas veces en lo más bajo de la jerarquía colonial, porque sus discursos siempre aparecen mediados por traductores, sin que existan registros propios. Pero es un comienzo, para volver a reflexionar sobre un proceso muy complejo y no cerrado de nuestra historia.

Fuente:  noti.news

7/6/22

Historia, música y artesanías en el antiguo camino real


La provincia de Santiago del Estero exhibe como su principal atractivo turístico las Termas de Río Hondo, famosas a nivel internacional por ser uno de los más completos centros de spa de Sudamérica. Sin embargo, hay dos cuestiones más que caracterizan a estas tierras: las típicas siestas que siguen a los almuerzos y la amabilidad de su gente.

En tanto, como sede de la gesta de emancipación que libró al país del dominio español, conserva entre sus raíces tradiciones, mitos y leyendas que se transmitieron de una generación a otra. Y es que unos 400 kilómetros de esta provincia santiagueña fueron hace cinco siglos nodo comunicacional, religioso y político del denominado Camino Real que unía el Alto Perú con el puerto de Buenos Aires.

Un proyecto turístico puesto en marcha recientemente apunta a revalorizar todo ese patrimonio regional y propone una travesía a través de los denominados Pueblos de Indios. El itinerario recorre antiguas capillas; ferias artesanales; monumentos; cosechas a la vera de la ruta; y sitios arqueológicos.

Según Alicia Montenegro, integrante del programa Desarrollo Turístico Estratégico Sustentable y Participativo de la Subsecretaría de Turismo provincial, “la recuperación del sentido histórico de la antigua ruta colonial pone su objetivo en los pueblos, sus costumbres y las vidas que han quedado invisibilizadas con el desarrollo y la modernidad”.

Hoy es tiempo de recuperar este tesoro que tenemos desde una práctica responsable y respetuosa, que promueva la interacción y comunicación, con posibilidades de mejorar la calidad de vida de su gente”, agregó. El objetivo es que, sin alterar la vida diaria de los pueblos, el turismo se acerque para compartir relatos, quehaceres y tradiciones que aún conjugan el pasado colonial con ritos paganos.

El recorrido

La gran extensión del territorio que conforma el Camino Real, obligó a los impulsores del proyecto de recuperación de la idiosincrasia local a dividirlo en etapas y la primera de ellas se ubica a escasos 27 kilómetros de la capital provincial-la más antigua de la Argentina- y se extiende hasta la localidad de Loreto.

El circuito incluye pueblitos como San Pedro, Manogasta, Tuama, Villa Silípica y Sumamao, con una cantidad variable de habitantes entre 800 y 1500. En cada uno de ellos, el viajero encuentra producciones netamente artesanales, mantienen la tradición de pasear en sulky y nunca falta alguna chacarera o baile tradicional, perteneciente al género folclórico.

Pasado, presente y futuro

Desde la ciudad de Santiago del Estero, una de las primeras paradas lleva al viajero hasta elMuseo Ashpap Rimainyn de San Pedro, que en lengua quichua significa “Voz de la tierra”. Un emprendimiento atendido por los pobladores de esa comunidad, en el que se resguardan piezas de gran valor arqueológico como puntas de flechas, vasijas y una rueda de quebracho de un centenario carruaje.

Apenas dos kilómetros más al sur, el atractivo ineludible de este circuito cultural por el antiguo Camino Real es la Feria de Upianita, uno de los centros de actividades más importantes de la región. Un espacio levantado sobre calles aún de tierra, hasta donde llegan productores y artesanos de la zona para comercializar sus productos naturales.

Entre las delicias gastronómicas que allí se ofrecen abundan las carnes asadas de cabritos y lechones, así como otras especialidades típicas, entre empanadas, locros, pasteles de charqui, chipacos y roscas calientes. En los puestos, se adquieren alimentos regionales como la algarroba, el mistol, la tuna y los ajíes del monte. Además, hay trabajos en cuero, metal, madera y lana.

La muestra abre todos los sábados, entre las 11 y las 19, y funciona no sólo como atractivo turístico sino también como punto de encuentro para los pobladores de la región. En el sitio se ofrecen paseos en sulky y hay un Parque Temático denominado Upianita: Escultura, Naturaleza y Leyendas, donde se recrean relatos populares y se aprecia la Exposición de Cruces.

Rastros del pasado

El trayecto continúa hacia el sur de la provincia de Santiago del Estero y atraviesa cultivos de alfalfa, huertas familiares y ganado en la pastura. El siguiente destino en el itinerario lleva al viajero hasta Manogasta, en el que aún se conserva un enorme algarrobo en el centro del camino. Según la leyenda, fue en ese árbol donde descansara el general San Martín, a quien se dedica un monumento en la puerta de la capilla Santa Bárbara.

Tuama, es uno de los centros sociales, políticos y económicos más importantes durante la Conquista, en el que se encontraron expedicionarios de Chile y Perú. Más adelante, está Villa Silípica guardada en el recuerdo como refugio del “indomable cacique Chanamba”. Es uno de los sitios que ostenta más años en la provincia, y conserva tradiciones como la fabricación de erkes, instrumentos clave en cada procesión lugareña.

Finalmente, Sumamao fue una de las administraciones directas del Gobierno, que en 1816 decidió arrendarse para compensar gastos de representación del Cabildo de Santiago en el Congreso Nacional. Como recuerdos de la historia quedan los restos de un molino harinero y la Capilla de la Virgen de las Mercedes, con un campanario sostenido por horcones de quebracho.

Por fuera del circuito

Como adicionales cercanos al viejo Camino Real, se suman hacia el sur poblados como Atamisque, cuna de reconocidas teleras y sede de la Fundación Música Esperanza, creada por Miguel Estrella para difundir y promover la música folklórica. Allí nació Elpidio Herrera, uno de los personajes santiagueños más populares de la música folclórica provincial y creador de la sacha guitarra, un instrumento único en el mundo que él mismo ejecuta. Fuente: Perfil

27/4/22

A 202 años de la Autonomía Santiagueña

Se celebra la trascendencia de aquel hecho que determinó la autodeterminación de nuestra provincia de toda sujeción y la entrega sin límites de los precursores y gestores que la hicieron posible.

Hace exactamente 202 años (el 27 de abril de 1820), se inscribía en las páginas de la historia santiagueña un hecho trascendental, que implicaba nada más y nada menos que la libertad y la autodeterminación de la provincia. Un acta y un manifiesto hacían realidad la voluntad y la obra de los precursores y gestores de la autodeterminación como pueblo y como entidad jurídico-política, que se sumaría al concierto de la Confederación de las Provincias del Río de la Plata y a la posterior firma del Pacto Federal de 1831.

Poco más de tres años habían pasado desde el último levantamiento del coronel Juan Francisco Borges con sus milicias, el 10 de diciembre de 1816 (el primero fue el 4 de setiembre de 1815), para liberar a Santiago del Estero de su dependencia de Tucumán, gobernada entonces por Bernabé Aráoz. 

La revolución triunfó, deponiendo al teniente de gobernador Gabino Ibáñez y Borges asumió la primera magistratura de la provincia autónoma. Sin embargo, las noticias tuvieron un efecto adverso para los rebeldes y el comportamiento de Borges —más allá de la polémica histórica al respecto— fue condenado por el propio general Manuel Belgrano (comandante en jefe del Ejército del Norte), quien ordenó su fusilamiento, considerando que no existían justificativos valederos para su actitud levantisca en momentos graves para el país, comprometido en una guerra magna y teniendo en cuenta las disposiciones del Congreso de Tucumán, condenando levantamientos armados contra el orden establecido por la Junta de Gobierno Patrio. Así fue como el precursor de la Autonomía santiagueña, pocos días después de su golpe de mano, fue hecho prisionero en Pitambalá (en el sur santiagueño) por las tropas de Aráoz y ejecutado en la localidad de Santo Domingo, en la mañana del 1° de enero de 1817.

Federalismo en ciernes

Pero en aquellos días, la idea del federalismo había ganado adeptos en las provincias, como una aspiración para librarse de la dependencia portuaria. Al levantamiento de Borges lo habían precedido los movimientos encabezados por Moldes, en Salta y Bulnes, en Córdoba.

Efectivamente, en aquellos álgidos años comenzaba a formarse la Organización Nacional. Los caudillos provinciales repudiaban la política dictatorial y la hegemonía centralista. Así se levantaron Córdoba, San Juan, Tucumán, Mendoza y San Luis, ratificando la condición nacional en ciernes, como ya lo habían hecho Corrientes, Santa Fe, Entre Ríos y Salta, o poco después Santiago del Estero y Catamarca.

En marzo de 1820, Santiago del Estero vivía acontecimientos decisivos. El Cabildo se aprestaba a elegir nuevos representantes y, desde Tucumán, proclamada como República por Aráoz, éste envió al capitán Echauri para presionar a los cabildantes santiagueños para que votaran por hombres que le fueran proclives. Ante esta maniobra, se decidió acudir al comandante del Fortín de Abipones, Juan Felipe Ibarra, para que con sus gauchos enfrentaran a las tropas de Echauri. Así fue como el 31 de marzo —en plena Semana Santa— se produjo el combate que le daría el triunfo a las huestes de Ibarra. Días después, el 27 de abril de 1820, el Cabildo proclamaba la Autonomía provincial designando gobernador a Juan Felipe Ibarra, concretando de ese modo el fallido intento autonomista de su precursor Juan Francisco Borges. Santiago del Estero entraba a la historia libre de ataduras regionales o centralistas con Buenos Aires, enarbolando su identidad, sus derechos, su dignidad y su autonomía.

Los efectos de la Autonomía

Con la Declaración de la Autonomía (rompiendo la dependencia de Tucumán), Santiago del Estero hacía respetar las reglas que importaban el acatamiento de los principios que sustentaba el federalismo, como el sistema que años más tarde quedaría plasmado en la Constitución de la Nación.

Santiago del Estero mucho tiene que decir al respecto, porque a partir de la declaración de su autonomía se acentuó el sentido de un pacto federal que regulase las órbitas de poderes, promoviendo el crecimiento de la provincia, la justicia y la defensa de la región. Un año después de la Declaración de la Autonomía, el gobierno de Juan Felipe Ibarra firmó en Vinará un tratado de paz con Tucumán, que se constituyó en uno de los pactos preexistentes a la Constitución nacional. Este acuerdo del 5 de junio de 1821 es uno de los pactos fundadores desde el que suscribieron en Pilar las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe. Pero recién en el año 1831, al formarse el Pacto Federal, las provincias que fueron adhiriendo a él, poco a poco, vislumbraron la posibilidad de obtener una coparticipación más equitativa, aunque el centralismo siguió manteniendo una marcada hegemonía sobre el puerto, sus rentas y el crédito público derivados de las provincias.

La Autonomía fue la voz de los hombres sin amos y una consigna común para la consolidación del federalismo. Y si éste no logró afirmarse realmente en la dimensión que debía cobrar, se convirtió en un sistema capaz de promover la búsqueda de soluciones para los desequilibrios y, al mismo tiempo, en un derecho que consolidaba un proyecto de sociedad basado en la justicia y la libertad.

A 192 años de aquel acontecimiento en Santiago del Estero, nos replanteamos el significado de la autonomía y del federalismo, convalidando los principios que hicieron posible la Constitución nacional y la formación de un país democrático.

15/9/21

San Felix, el pueblo de negros perdido en Santiago del Estero

Perdido en Santiago del Estero, está habitado por cuarenta familias, unas doscientas personas. Su nombre hace honor al hombre que enamoró a Felipa Guerra, la matrona de este linaje que ya suma seis generaciones: el rubio capitán de montoneras Félix Alderete. Cómo llegaron a ese paraje indómito los primeros esclavos. Las marcas del mestizaje y el orgullo por su identidad.


Por Cristian Alarcón

Para seguir la huella africana en Santiago del Estero hay que probar el sabor del polvo. Es como el clima: caliente y poroso, áspero y seco. Sabe a tierra húmeda cuando se deshace en el paladar. Levita por largos minutos apenas se lo espanta con una sola pisada, hundida unos 25 centímetros en el talco espeso que es el suelo de San Félix, el único pueblo del país en el que todos sus habitantes –cuarenta familias, unas doscientas personas– son descendientes de negros. Aunque la sexta generación de los Guerra tiene la piel más clara, se le ve en el rostro la marca del mestizaje de más de cien años, desde que los primeros esclavos llegaron a este paraje indómito con los Frías, terratenientes dueños de doscientas mil hectáreas de monte santiagueño. San Félix, en el Departamento Jimenez, hace honor al nombre del hombre que enamoró a Felipa Guerra, la matrona de este linaje de afrodescendientes: la historia de amor de esa pareja mixta, entre la turgente y bella Felipa y el alto, fornido y rubio capitán de montoneras Félix Alderete, es la huella más fuerte de la familia que ahora se busca en sus antepasados, llena de orgullo por la identidad afro de una provincia en la que, durante la primera mitad del siglo XIX, el 50% de la población era afro.

El cronista llega al paraje acompañado por una troupe que más bien parece la de un circo ambulante: representantes del INADI (Instituto Nacional contra la Discriminación) con Flavio Rapisardi a la cabeza; gente de la Secretaría de Cultura de Santiago del Estero; funcionarios de la Jefatura de Gabinete provincial, todos han aportado una 4x4 para llegar a San Félix este sábado. La temperatura, dicen, nos perdona la vida. Las camionetas tienen que salir de la capital con un intervalo de media hora entre una y otra: el talco de arcilla cuando no ha llovido –la condenada sequía lleva nueve meses, ni una gota de agua desde enero– limita el tránsito, porque la cortina polvorienta y gris que levanta el paso de cualquier vehículo es tan volátil que demora en desaparecer. La ruta 5 nos lleva hacia Pozo Hondo –un punto que apenas si figura en los mapas–. Desde allí hay que tomar un camino de tierra poceado y pleno del bobadal: así se llama ese tipo de senda, por su composición terrosa. Se avanza a veinte kilómetros por hora. La tierra se levanta y cae sobre los vidrios de la camioneta como si la tiraran del cielo. Cualquier otro auto, sin ruedas patonas y doble tracción, quedaría varado porque el radiador colapsaría de tos.

UTURUNGO. –Ésta era una estancia llamada Uturungo.

Dice don Loyolo Alderete, hombre de casi dos metros, como su tatarabuelo, don Félix. Y golpea con el pie enorme el suelo de su patio, a la entrada del paraje. Tiene más de setenta, la piel cobriza, bigotes blancos y prolijos, las canas bien peinadas y cierta elegancia rural del que ha mandado, del jefe de un clan.

–Aquí hay hermanos negros negros y otros rubios. Por allá lejos tenemos un changuito con los ojos verdes y el pelo mota. Acá siempre se ha dicho, para reírse de ellos, de los que heredaron ese pelo de negros, que, cuando se les echa agua a la cabeza, no se les moja.
Ríe don Loyolo de su gracia, y su esposa, que permanece como una anciana quieta y silenciosa a su lado, le sigue la corriente.

–Sí, no se les moja la cabeza. Dice.

La huella de la negritud de San Félix se pierde en la memoria del pueblo. Reside allí donde llegan los recuerdos de sus habitantes más antiguos: don Loyolo alcanza a dibujar el árbol genealógico hasta su madre, la hija de Delfín Alderete, nieto del Félix que desposó a Felipa. Su padre era Cirilo Matías –otro de los apellidos que abunda en la zona–, un “gringo”, dice Loyolo, que es como se les decía a los españoles que llegaban en aquellos tiempos siguiendo el camino que durante la colonia unía Córdoba con Potosí, atravesando el duro interior santiagueño.

–Cirilo Matías vino de España en 1916, y en 1921 llegó a Pozo Hondo. Andaba como vendedor de mercadería ambulante. Mi mamá, María Alderete, lo conoce entonces. Se enamora, se casan y él se instala. Ella tenía su porción de tierra que le correspondía porque era nieta de Felipa Guerra. Aquí mismo era el casco de la estancia Uturungo, que es como le dijeron siempre a la parte que los Frías les dieron a los negros cuando comenzó todo esto.

Uturungo es una voz quechua, una vieja leyenda según la cual un indio se metamorfosea en puma –el Uturungo–. La creencia es que un hombre que necesita vengarse de una ofensa, de un crimen, o de una mancha moral puede hacerlo si pacta con el diablo –“supay”– en una ceremonia en la que se convertirá en el tigre revolcándose sobre el cuero de un animal. Vuelto animal salvaje recorrerá los alrededores de los pueblos y las estancias aterrorizando a la gente que le teme. La prueba de su existencia es que las vacas y los caballos solían aparecer despedazados, y en los alrededores de la bestia yacente, las huellas de un puma que no tiene cuatro dedos, sino cinco, como un ser humano.

PUMA. Los Guerra, los Alderete, los Matías abundan como el sol que todo lo alcanza dieciocho horas al día. En este clan de figuras míticas se han ido cociendo algunas, pocas, historias que le dan sentido a la insularidad de San Félix. Según uno de esos cuentos de fogón, hubo un hombre valiente, en el comienzo de casi todo, que cazaba pumas como si apresara gallinas. Era el hijo del patriarca, Félix Alderete, y llevaba, por primogénito, el nombre de su padre. Salía a buscar las fieras al monte cuando se acercaban demasiado y se atrevían a masticarle las vacas. La mayor hazaña de Félix hijo fue jugarse la vida como un Uturungo, casi transformado en puma. Subió por las ramas de un paraíso y se deslizó con la suavidad del felino hacia lo alto. El animal vigilaba cómodamente afincado sobre un grueso tronco, entre el follaje. El valiente le metió el cuchillo desde abajo, hacia el corazón, lo hundió como si fuera una espada. Cayeron los dos al piso. El puma lo abrazó como quien quiere asfixiar al amante. Le clavó las garras en la espalda y exhaló en el intento. Las heridas en la carne del cristiano fueron profundas. Curarlas llevó tres meses de postración boca arriba. Fue su madre, la mítica Felipa Guerra, ya en una silla de ruedas, la que lo cuidó hasta sanarlo.

Felipa era una negra hermosa. Y fue la matriarca de este clan, aunque no la primera. Era la hija de los primeros negros del lugar. Carlos Torres, sexta generación en la saga familiar y habitante de una casa en la que vende vino frío y picadas de mortadela y queso de campo a los extraños visitantes de la Capital, lo dice con letras de molde:

–Mis antepasados, Julián Guerra, venido de África como esclavo, y Felipa Iramain, traída del Brasil, se casaron, y, como regalo de bodas, los que habían sido sus dueños, los Frías, les dieron una legua cuadrada, que en realidad estaba medida en varas (86 centímetros), por eso la propiedad no tiene 2.500 hectáreas, sino 1.800. Era poco al lado de las 200 mil hectáreas que tenían los Frías en esa época. Luego, a otros negros, en mérito de la lucha federal, les dieron media legua cuadrada, que serían luego los pueblos vecinos de San Andrés y San Ramón. Todos los negros tuvieron el mismo apellido puesto por sus patrones: todos fueron Guerra.

La primogénita de la pareja de negros fue Felipa Guerra. Ella y sus hermanos poblaron Uturungo. Pero fue ella la que se enamoró de Félix Alderete, el capitán de montoneras que vino de la costa del río Salado para quedarse y formar un linaje de bellos mulatos afincados para siempre en el lugar.

LUJO Y ORO. Son bien grandes los Alderete. Los hijos de don Loyolo lo visitan este sábado calenturiento. Uno de ellos es maestro y anda con su pibe, de unos doce años. El chico heredó los rasgos africanos de su tatarabuela pero en una piel blanca. La nariz chata de fosas redondas y el pelo ensortijado, de ese que no se moja. Don Loyolo sabe que los funcionarios que han venido a verlo hoy trajeron tambores desde Santiago, y un cine móvil de la Secretaría de Cultura. Esa pantalla blanca le permitirá ver por primera vez su propia imagen proyectada en la escuelita rural de San Félix, en la que cuarenta niños de los campos vecinos pasan la semana junto a siete maestros. Allí es la fiesta. Hacia el patio rodeado de paraísos y quebrachos, caminan las familias de morenos despintados por las mixturas raciales de un siglo.

Hace muchos años que la pobreza, la sequía y la migración de los más jóvenes –que parten hacia la capital provincial a buscar trabajo– han dejado sin fiestas a San Félix. Lejos quedaron las bacanales de los antiguos, de “los principales”, los siete hijos que tuvieron los esclavos libertos Julián y Felipa a quienes todos les podían ver las marcas que les habían impuesto en los mercados de Buenos Aires y alguna ciudad del Brasil. La pareja había conocido el lujo en la casa de los patrones Frías. Y cuando pudieron, criaron a su descendencia en la comodidad. Tres generaciones duró aquella abundancia.

–Mi abuela me contaba que esto era como vivir en un palacio de reyes. Cómo serían de pretenciosos los negros que no querían comer terneros machos, sólo se les antojaban las terneritas hembras. Las fiestas podían durar tres días. Cada familia mataba un animal y lo repartía, eran miles de cabezas de ganado. Se hacían hormas y hormas de queso. Se ponía la leche en un cuero de vaca, el noque, y en ese cuero entero se lo dejaba. Dos mujeres, una de cada lado, lo llevaban. El lujo les venía de Felipa Guerra, la abuela de mi abuela. Ella terminó en una silla de ruedas que estaba hecha con piezas de oro.

Dice Loyolo.

La fiesta de este sábado es austera pero profunda y sentida. Algo campea el aire de la tarde, algo parecido al respeto, a una memoria silenciosa de niños bien portados que esperan ansiosos el cine jugando a la mancha en el patio. El documental muestra con imágenes de archivos históricos el camino de los esclavos llegados a la Argentina desde África y Brasil, los mercados, las marcas a fuego en la piel, las guerras a las que fueron enviados. El camino Real, entre Córdoba y Potosí, la posición de San Félix y, hacia el final, las imágenes del pueblo. Entonces, las risas de los chicos, las sonrisas de los grandes, la cara iluminada de Loyola que se ve, y se escucha, enorme sobre la pantalla, contando sus recuerdos de la negritud. El INADI ha invitado a la coordinadora del Foro Afro, Mameto Kiamasi, una negra bien argentina que les habla vestida con una amplia pollera blanca, de túnica, y turbante:

–Debemos estar orgullosos de ser negros, de venir de esa sangre.
Les dice.

El nieto. A medio kilómetro de la escuela vive el hombre más anciano del pueblo. Le dicen Titilao, un apodo de niño travieso que le quedó puesto por su abuela, la mismísima Felipa Guerra. Nadie, ni él, sabe cuántos años tiene. Noventa y tantos como mínimo. Sale de su rancho asistido por dos nietos, que lo llevan como bastones hasta la tranquera. Los ojos pequeños se le pegan, y hace esfuerzos por abrirlos y mirar a los extranjeros. Todos sus movimientos son de una lentitud ceremonial. Pero cuando habla, con la voz cascada, la rapidez mental sorprende.

–Los he conocido a los principales. Yo le diré los principales pero usted no anote ahora: Juliana, Isolina, Gregoria y Caucana, Vicente, Félix, Delfín y Ángel. Estanislao es el hijo de Ángel. Es el único que no se casó nunca, ni tuvo hijos. Cumplió funciones de cura. Era el rezador del pueblo. El que casaba. El que bautizaba. El que daba las extremas unciones. El que quedó para contar lo que era Félix Alderete, el patriarca.

–Mi abuela Felipa era bien negrita. Mi abuelo era rubio. Usaba chiripás. Andaba al alba por las camas de los hijos despertándolos cuando iba a llover para que salieran a encerrar los animales. “¡Los bueyes!”, gritaba. Los negros, hermanos de Felipa, le querían pegar cuando se chupaban. Le daban duro los negros. Mi abuelo se reía de ellos. Les decía “cola e’ pishinga” porque se vestían a la moda, usaban camisas blancas, pantalones negros, con un pañuelo blanco que les salía del bolsillo de atrás, como la cola de los zorrinos. –Y dicen que las fiestas eran buenas.

–Acá gustaba el vino. La abuela se iba a San Roque de a caballo con otras negras, y volvían, con las bordelesas cargadas. Dejaban a los maridos a cargo.

Don Félix, cuenta Titilao, fue inteligente y les fue prestando plata a sus cuñados los negros, a quienes les gustaba apostar fuerte. Solían juntarse alrededor del pozo de agua, el jagüel del que aún se proveen todos de un agua termal que sale tibia de las canillas. Todo terminaba a cuchillazo limpio.

Don Titilao cruza las piernas con garbo. Pide un cigarro. Lo enciende. Le pregunta al cronista: –¿Que anota tanto? ¡Éste –les dice al resto de los que lo escuchan– va a tener para escribir una novela en Buenos Aires!

Reímos de las gracias de don Titilao. Y él, feliz de la visita, nos obsequia con sus cantos.
Cuando el sol se pierde en el monte santiagueño, Estanislao Guerra, nieto de Felipa Guerra y Félix Alderete, canta una vidala de esas que entonaba en las fiestas de negros de las épocas de lujo.

Fuente:
http://www.criticadigital.com/impresa/index.php…
Foto: (El más anciano. Le dicen Titilao, un apodo que le puso su abuela Felipa Guerra. Ni él sabe cuántos años tiene, pero son suficientes como para haber conocido a los fundadores del linaje afro de San Félix.- foto y texto diario Crítica)

Sociedad / Edición Impresa - Diario Crítica, 11 de octubre de 2009. fbk: Patio Santiagueño

29/8/21

EL BULON DE ORO DEL PUENTE CARRETERO

Bien sabía el capataz de obra que estaba creando un mito que circularía entre los santiagueños. Ocurrió en 1927, cuando terminaban la construcción del Puente Carretero que une a la Ciudad de La Banda con la Capital de Santiago del Estero.

Dicen que Don Salvador Catálfamo entregó un bulón igual al resto de los que sostienen la mole de acero, pero de oro, y ordenó atornillarlo en un lugar estratégico, secreto. Juraron no develar la ubicación y así ocurrió. Hasta hoy.

El ingeniero Juan José Gisbert investigó el mito. Indicó que no hay registros del bulón en los libros de la Dirección Nacional de Puentes. Tampoco los inventarios de la empresa constructora de Ruhr, Alemania, dan cuenta de él.

Lo cierto es que la inmensidad del puente impediría que cualquier caza mitos se haga de la infeliz gloria de tener para sí el pedazo de oro, el pedazo de historia del Puente Carretero, el ícono de Santiago del Estero.

Desde la secretaría de Turismo de Santiago, Gabriel Ferraris informó que “esto es parte del folklore, se dice que algunos pescadores pudieron localizarlo”. Sostuvo, además, que se encontraron raspados que indicarían su búsqueda.

Por otro lado, no hay datos certeros sobre los dichos que asocian la construcción a un regalo de Alemania en “compensación” por los buques mercantes argentinos que fueron hundidos durante la Primera Guerra Mundial.

El Puente -explicó Ferraris- es similar a otros de Sudamérica y se construyó en la época de la Guerra. Los mitos que lo rodean circulan por generaciones entre los santiagueños e inmigrantes alemanes que vinieron por su construcción.

El arquitecto José Costas, coordinador del Área de Turismo en la Casa de Santiago en Buenos Aires, dijo que los orígenes de la obra se remontan al gobierno de Irigoyen conjuntamente con el de Manuel Cáceres, entonces gobernador de Santiago.

Lo que no se pudo desmitificar es la existencia del tornillo. Quién dice si alguna vez Desde el puente carretero alguien vio brillar el bulón de oro y haya mirado para el Río Dulce. El imaginario no se romperá, aunque quien escribe abra esta cajita.

Fuente: microfolklore

18/8/21

Agosto, el mes de la tierra

Agosto es el mes de la Tierra, cuando se comienzan los preparativos y la siembra. Mes de vientos, que impulsan a las semillas en su vuelo depositándolas en algún lugar, cubriéndolas lentamente con la tierra que el wayra esparce para que comiencen su periodo de contracción en la profundidad y con las lluvias del mes y de septiembre exploten sus nacientes brotes.


Tradicionalmente el 1 de agosto se realiza la ceremonia a la Pachamama. Los hermanos andinos vienen conservando esta tradición de agradecimiento y reciprocidad con todo cuanto existe, a través de los duros embates de las conquistas, la modernidad y la tecnología separatista.

Se prepara una gran fiesta comunitaria, con la consciencia de la Vida, donde la primer agasajada es la Madre Tierra agradeciendo los alimentos y el sustento dados y los que vendrán; se le pide permiso, se abre un hoyo en la tierra (boca) y se le da de comer tabaco, sagrada coca, chicha, dulces, el alimento que se ha preparado para todos con gran dedicación...primero se alimenta y se festeja a la tierra, a la Pacha, a todo cuanto existe, danzas y música y luego, la comunidad comparte sus alimentos. En cada región varían detalles de esta ceremonia antigua, sagrada y verdadera, pero su esencia en todos lados es la misma: la de reciprocidad y agradecimiento con la Pachamama.

Involucra todo: tierra, aire, sol, insectos, ciclos, animales, humanos, viento, agua, plantas...todo. Es el espacio-tiempo a través del cual somos.

12/8/21

Santiago del Estero

Por Julio Carreras


Nace Santiago del Estero

Entre diciembre de 1552 y la primavera de 1554, transcurriría el primer gobierno de Aguirre. Durante ese periodo, trasladaría la Ciudad del Barco desde Chumillo, hasta lo que hoy llamamos Barrio Centro. Durante los primeros meses de su gobierno, iba a cambiar el nombre de esta ciudad, por el de Santiago del Estero. El cual permanece hasta la actualidad, luego de 469 años.

Aguirre contaba con varias ventajas sobre Núñez de Prado, para consolidar este proyecto empresario. En primer lugar su carácter. Pues mientras Núñez era un individuo vacilante y algo lento para tomar decisiones, el hijo del contador De la Rúa pensaba y actuaba, con gran celeridad. La segunda ventaja es que conocía a la perfección todo el territorio que pisaba. Pues en 1544 lo había rastrillado por completo, en busca de la expedición perdida de Diego de Rojas. Y su tercera prerrogativa era tener más capital disponible y mejores apoyos políticos que él ya preso Núñez.

En efecto, contaba en su haber con el gobierno de la Ciudad de la Serena, en Chile, la cual había refundado luego de ahogar en sangre un alzamiento indígena. Como premio de lo cual Valdivia le había otorgado su control. (1) En diversos espacios geográficos, como el Perú, Charcas y Chile, el ahora gobernador de facto santiagueño poseía haciendas, encomiendas y acciones mineras. 

Con fecha 23 de diciembre de 1553, desde la que ya nombra como "Santiago del Estero", Aguirre envió una carta al Rey pidiéndole que le otorgara el gobierno del Tucma, con el litoral de Atacama y Coquimbo incluido. Acompañada por otra carta del cabildo de Santiago del Estero a Carlos V, con igual fecha, respaldando las solicitudes del conquistador. Mientras la documentación viajaba lentamente hacia Europa, Francisco de Aguirre «se consagró a repartir tierras y encomiendas, y a preparar las siembras. Fue a continuación a la conquista de la región del río Salado y al descubrimiento del río Bermejo, “e trajo de paz mucha gente"» (Real Academia de la Historia, España).

Ocho días después que Aguirre escribió su carta al rey de España, el día de Año Nuevo de 1554, (el gobernador de Chile) Pedro de Valdivia fue muerto por los araucanos. La noticia llegó a Santiago del Estero el jueves santo 22 de marzo de 1554.

"En el acto Aguirre tomó medidas para retornar a Chile y hacerse cargo de la gobernación". Sabía que Villagra, su socio, pero no por eso menos rival, quien tenía la ventaja de estar en Chile, se iba a abalanzar sobre el poder gubernamental y se apresuró a partir hacia allí para disputárselo. 

"El viernes santo 23 de marzo de 1554 Aguirre extendió un decreto nombrando a su primo Juan Gregorio Bazán teniente gobernador; y el 28 del mismo mes fue convocado el Cabildo y se recibió Bazán del mando. En el mismo día 28 se puso Aguirre en marcha a Chile, llevándose la mayor parte de las fuerzas que había en la ciudad, y dejando a ésta poco menos que a merced de los naturales."  Esto dice el historiador del siglo XVIII Pedro Lozano. Pero Juan Christensen lo pone en duda, afirmando en cambio que Aguirre habría partido hacia fines de agosto de 1544. (2) 

(1) "Acompañado pues Francísco de Aguirre de ese puñado de valientes, recorrió durante seis meses las extensas regiones de Coquimbo y de Copiapó, haciendo a los indígenas una guerra de sorpresas de horribles castigos, que sembraron entre ellos el pánico. Lanzábase en el momento menos pensado en sus más ocultas guaridas y, después de pasar a cuchillo a los que encontraba defendiéndose, encerraba en sus chozas de paja a los prisioneros, hombres, mujeres y niños, y aplicaba en seguida fuego a las habitaciones, pereciendo así los desgraciados en horrible tortura.  

[...] "No se pueden leer sin profundo sentimiento de horror los detalles de esas correrías que han sido designadas con el nombre de «pacificación del norte de Chile».

[...]"Habiendo sembrado Aguirre la desolación en los valles de Copiapó y de Huasco, torció riendas a la Serena y partió en seguida a la región del sur, «porque supo que en Limari se habían alzado ciertos principales, e los prendió, e traídos los quemó, e a otros principales que en rebelión pasada fueron culpados, los quemó, también», dice tranquilamente Garci Díaz, el alcalde que actuaba en esos momentos en la Serena".

"Después de esto el enérgico caudillo pudo dedicarse a las pacíficas tareas de la labranza de los campos y en especial a extraer oro de los lavaderos de Andacollo, que principiaron pronto a producirle veinte mil pesos de renta, fuera de la parte destinada al Rey.

[...] Esto era por los años de 1549 a 1552. "En esos días por desgracia se empezó la obra inhumana de hacer trabajar a los indios en las minas." (El Conquistador Francisco de Aguirre. Luis Silva Lezaeta. Imprenta de la Revista Católica, Santiago de Chile, 1907.) 

(2) Lozano,  IV, 139-141; Christensen, "Fundación de Santiago del Estero", revista de la Universidad de Córdoba, marzo de 1918.

Desaparición de Prado

La suerte pareció favorecer nuevamente a Núñez de Prado cuando murió Valdivia, aniquilado por las huestes mapuches de Lautaro. La codicia y ansia de poder de los caudillos europeos desató otra vez una caótica guerra por la sucesión.

Dentro de esta volátil situación política, los abogados de Prado consiguen presionar a las autoridades para obtener la liberación de su defendido. Esto ocurre poco después de las "fiestas" de Fin de Año, en 1553.

Inmediatamente Juan Núñez de Prado se traslada a Lima, y ante la Audiencia del Imperio presenta una demanda judicial contra Francisco de Villagra, por "actos de fuerza" contra la corona, y contra Francisco de Aguirre por el "golpe de mano para apoderarse de la Ciudad del Barco".

El más alto tribunal de justicia de América falla finalmente a favor de Prado, restituyéndole un año después, el 13 de febrero de 1555, su gobierno legítimo de la Ciudad del Barco. Este dictamen desconoce también el nombre de "Santiago del Estero", que Francisco de la Rúa (Aguirre) había asignado a la población, luego de trasladarla por tercera vez.

Animado por este fallo legal y sintiéndose con respaldo, el ahora reconocido fundador comienza a contratar soldados, e invitar a quienes considera "amigos" entre las huestes conquistadoras, en la ciudad de Santiago.

Con gran inconsciencia, antes de partir Núñez pregona a todos los vientos su victoria. E invita a quienes deseen sumarse, para desarrollar lo que soñaba como una próspera metrópoli. También proclama su partida para el día siguiente. Pero cuando su hueste va a buscarlo para iniciar el viaje... Núñez no está. 

Desde ese 8 de junio de 1555, jamás fue encontrado. (1) Ni su familia recibiría tampoco, nunca, el menor indicio acerca de su paradero. Convirtiéndose, así,  en el primer Desaparecido por razones políticas de la Historia Argentina. 

(1) José Néstor Achával. Historia de Santiago del Estero. Siglos XVI-XIX. Ediciones Universidad Católica de Santiago del 

Estero. 1993. Página 44.

Foto: Monumento a Francisco de Aguirre. Fue inaugurado el 24 de Julio de 1969, durante una dictadura militar. Ocupaba de facto la gobernación de Santiago el general (R) Carlos Uriondo. La figura en bronce, de 3,50 metros de altura, fue hecha por el escultor santiagueño Roberto Delgado. 

Las obras civiles fueron adjudicadas a la empresa Sade S.A., de Buenos Aires. El editor de la página "El Benjamín Diario", que nos proveyó los datos y la imagen, comentó, también: "Llama la atención" que la estatua "apunta con su espada hacia abajo, en dirección a la avenida Núñez de Prado, justamente el capitán español fundador de la Ciudad del Barco, a quien (Aguirre) tomó prisionero y lo expulsó de la ciudad cambiando la ubicación y el nombre por Santiago del Estero."


10/7/21

El viento norte


"El viento norte, que azota sin misericordia la zona norte, sigue revelándose un verdadero Torquemada del sistema nervioso en la zona central, y empieza a ser menos odioso cuando llega al sud. Porque los vientos, como los demás viajeros, reciben impresiones modificatorias en todos los territorios que recorren, por más que pretendan mantenerse refractarios contra la influencia local.

El viento norte es un verdadero agente de iniquidad para el sistema nervioso. Esa influencia es fatal entre nosotros; mientras sopla este antipático mensajero del norte se observan los síntomas de una acción deprimente sobre las condiciones físicas y morales de las personas. Los que sufren intermitentemente ataques neurálgicos se resignan a soportar un día tribulado; los dispépticos luchan contra la pereza incorregible de su estómago; los individuos de una susceptibilidad delicada se ponen biliosos, y en general las aptitudes hacia el bien se postran, y las tendencias hacia las intemperancias del carácter entran en su fase aguda. Todo asume una fisonomía de cansancio y fastidio, como si de repente el fatalismo de algunos pueblos orientales se hubiese enseñoreado de nuestro ambiente.

Días críticos pueden llamarse aquellos en que el viento norte recorre nuestras calles desde las ocho de la mañana hasta las seis de la tarde; y si más de una casa de familia permanece cerrada, si el piano se queda mudo en las horas de recreo doméstico, si las tiendas esperan inútilmente la señorita que va en busca de algo para confeccionar una imitación de la última moda; si el entusiasmo ha sido desterrado de la fisonomía del pueblo, no es difícil reconocer que el responsable de tanto abandono es ese viento que sopla impregnado de principios malignos".

Lorenzo Fazio, "Memoria descriptiva de la provincia de Santiago del Estero", Buenos Aires, 1889 - Tomado de "Historia de ciudades. Santiago del Estero", recopilación de Alberto Tasso, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1984.
Foto: jsk-sde.blogspot.com.ar/

30/7/16

La harina de algarroba es 100% libre de gluten y de alto valor nutricional

Un grupo de investigadores de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) descubrió que la harina elaborada con el fruto del algarrobo tiene un alto nivel nutricional y es totalmente libre de gluten por lo que puede ser consumida por personas que padecen celiaquía. La algarroba del NOA argentino es única en el mundo.




Hace diez años que el Centro de Investigación y Desarrollo en Criotecnología de Alimentos estudia la harina de algarrobo, de todas las muestras analizadas, incluyendo euroepas, sólo la que proviene del Noroeste argentino es totalmente libre de gluten.

 La directora del proyecto, María Cecilia Puppo, explicó que el objetivo fue encontrar " nuevos alimentos saludables y nutritivos " y por eso comenzó a evaluarse las propiedades fisicoquímicas del fruto del algarrobo.

Para los investigadores, las conclusiones fueron contundentes: el tipo de nutrientes presentes en la harina de algarroba, su alto contenido de fibra, minerales y antioxidantes fenólicos y la calidad de las proteínas libres de prolaminas la convierten en un ingrediente de alto valor nutricional y apto. para celíacos.

Puppo detalló que se analizó la composición química y nutricional de las vainas, harinas y semillas del fruto del algarrobo blanco (Prosopis alba) y del algarrobo negro (Prosopis nigra). También estudiaron el uso de vainas y harina de Prosopis alba en la elaboración de distintos panificados.

La investigación sobre las propiedades del fruto y la utilización en laboratorio de harina de algarroba para elaborar panes, panificados tipo muffins y bocaditos dulces horneados demostró que se trata de una materia prima versátil.

La harina de algarroba presentó además " alto contenido de azúcares solubles, fibra dietética y también alto contenido de calcio, potasio, magnesio y cinc ". También se detectó un nivel importante de polifenoles que tienen destacada importancia por su capacidad antioxidante y, según Puppo, la harina de algarroba es " más rica en vitaminas y minerales que la de trigo comercial " y con un nivel muy bajo de prolaminas, lo que confirmó que es apto para celíacos, aunque " es difícil encontrarla en estado puro ".

" Hasta ahora, de todas las muestras analizadas en el Centro sólo las adquiridas en el Noroeste argentino han demostrado ser 100 por ciento libres de gluten, por eso es recomendable adquirirlas en origen ", apuntó.

En el NOA, donde los aborígenes usan esta harina desde hace siglos, la vaina del algarrobo se muele en morteros manuales. Lo que hasta ahora era un cultivo subvalorado, usado sólo a nivel regional, resurge ahora por la necesidad de cambiar los hábitos alimentarios y la promoción del consumo de alimentos saludables.

Las comunidades regionales asocian el fruto del algarrobo y sus productos con sus orígenes e identidad, por lo que la investigación de los científicos de la UNLP permite revalorizar el fruto como ingrediente alimentario.

Puppo destacó que " el valor agregado a materias primas locales contribuye al desarrollo regional de micro emprendimientos que tal vez puedan competir en el mercado nacional e internacional de alimentos procesados ​​saludables ".

" Los bosques naturales de Algarrobo de nuestro país han sido diezmados, especialmente en los últimos años, debido a las actividades antropogénicas. La reforestación con especies de algarrobo para la producción del fruto con finos alimentarios, fomenta el desarrollo de las comunidades regionales como también disminuye el daño ambiental causado por la deforestación ", sostuvo la investigadora de la UNLP. Fuente: elfederal.com.ar