El Clima en Santiago del Estero

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4/7/24

"Todo comenzó cuando la Abuela cumplió 50 años"

El recuerdo de "Fily" Carabajal, hijo de Eduardo "Chaca" Carabajal y nieto de María Luisa sobre los orígenes de la fiesta.


"Fily" Carabajal, hijo de Eduardo "Chaca" Carabajal y nieto de María Luisa, habló sobre los inicios de esta tradicional fiesta que congrega a miles de almas.

"Todo comenzó cuando la abuela cumplió 50 años. Mi abuelo le quiso hacer una fiesta e invitó a toda la familia; éramos más de 50 personas y casi todos músicos, así que se armó la guitarreada. Comimos y nos pusimos a cantar. Al año siguiente se repitió y quedó como una tradición familiar a la que se fueron sumando amigos y vecinos", contó.

"Un día, notamos que comenzaron a llegar músicos de otros pueblos con sus familias, éramos unos 200, pero nos conocíamos de las peñas. Hasta que un año llegó gente desconocida que venía en sus autos, con las carpas y comenzaron a pedirnos lugar en el patio para ser parte de la fiesta; cuando nuestro patio no tenía lugar, iban al de los vecinos", evocó.

María Luisa nació en Clodomira el 15 de agosto del 1901. Fue madre de 12 hijos y los mayores (Héctor, Enrique, Julio, Carlos y Ernesto) se sumaron al padre para organizar la fiesta por sus 50 años, en 1951.

 Fuente: El Liberal

 

10/6/24

¿DÓNDE ESTARÁ JUAN BAGUAL?


Cuenta CARLOS CARABAJAL: "JUAN BAGUAL fue un personaje que parecía TARZÁN,porque andaba desnudo en el monte santiagueño en calidad de prófugo de la Justicia. 

Pasó mucho tiempo aislado hasta que fue encontrado y recluído en la cárcel, ya vestido con ropa.

Un periodista que trabajaba para El Liberal, llamado JESÚS PIE, de La Banda, escribió un artículo y lo bautizó "JUAN BAGUAL", y así quedó el personaje.

Este suceso, me inspiró en una letra que PETECO, musicalizó en forma de vidala".

"JUAN BAGUAL" ( C.y P.CARABAJAL): " Voy a meterme en el monte/ a buscar la soledad./ Voy en busca de los rastros,/ los rastros de Juan Bagual,/ tal vez él quiera enseñarme/ como se aprende a olvidar. // Que nadie vaya a buscarme/dejen que yo viva en paz,/ donde el amor y el silencio/ no se los puede comprar,/ por eso busco los rastros/ loa rastros de Juan Bagual. // Quien no conoce el silencio, / ya nunca comprenderá, /a un corazón dolorido, / que busca la soledad. //Por eso voy hacia el monte/ lo mismo que Juan Bagual, / por eso sigo los rastros,/ los rastros de Juan Bagual ".

DEL LIBRO INÉDITO "HISTORIA DEL CANCIONERO FOLCLÓRICO SANTIAGUEÑO" DE OMAR SAPO ESTANCIERO

31/5/24

"FELICITACIONES DON PONCIANO...CERVEZA NOMÁS..."

 


Cuenta CARLOS CARABAJAL: "En 1947/48, mi hermano ERNESTO "TITO"(el único CARABAJAL que no fue músico), lo habían nombrado en el Correo en 1937 con base en Nueva Esperanza, Capital del Departamento Pellegrini, distante a 217 km. de Santiago, aproximadamente. 

TITO, allí conoció a su futura esposa, GLORIA PRADOS pero, antes de eso, él se encontró tan solo, que le pidió compañía de un hermano, entonces fui yo. 

El viaje era largo, tedioso, pues había que bajarse en la localidad de 7 de Abril y desde allí seguir viaje en mal humor con una demora de 8 horas porque había que darle descanso al caballo. 

Llegando al destino, me recibió mi hermano y conocí a un hombre de edad que también era músico y se llamaba PONCIANO LUNA. Este notable musiquero ejecutaba bandoneón, guitarra y violín y tenía suficiente referencia de mí. Entonces, formamos un pequeño grupo con la inclusión de LUCINDO PRADO, cuñado de TITO. 

Tocábamos en los bailes que se hacían en el campo y en los carnavales pero monte adentro, lejos y con el calor reinante se hacía duro y llevábamos de brebaje para el camino, vino puro y caliente. 

En aquellos tiempos, los habitantes de esos parajes, bailaban con musiqueros en vivo puesto que no había sonido, ni radio y, el escenario, era un acoplado alto al cual ascendíamos por una escalera. Había que entretener a mil personas por lo menos, ejecutando folclore, música del Litoral, tangos, valses y cantar bien fuerte para que escuchen todos. 

Cuando hacíamos una pausa, siempre se acercaba a alguien del público a agradecernos y DON PONCIANO, se hacía el sordo y decía: "Cerceza nomás. Gracias!!"

CARLOS CARABAJAL, se quedó mucho tiempo, haciendo fuerte la amistad con DON PONCIANO pero, tuvo que regresar porque tenía que cumplir la suscripción.

Tiempo después, volvió a Nueva Esperanza y se reencontraron con el viejo musiquero e intercambiaron nuevos temas. 

Cuando CARLOS estuvo viviendo en Buenos Aires, le compuso en coautoría con PETECO una chacarera que fue todo un éxito. "A DON PONCIANO LUNA"(CC/ PETECO):"Aquí le quiero cantar/ a Don Ponciano Luna/ olvidarlo no poder/ hombre machazo, ahijuna.// Aquí le quiero cantar/ con todo mi corazón/ ya nunca lo he vuelto a ver/ y el me ha dejado su adiós. // La Fragua, 7 de Abril, Nueva Esperanza, El Mojón,/ en Saladillo y Simbol/ lloran a su trovador //Dios lo tenga en la gloria/ le ruego yo desde aquí. / oiga Ponciano Luna/ como llora su violín.// Muchas cosas me enseñó/ sabiduría de ayer,/ cuando cantando al fogón/ sabíamos amanecer. // Nunca traiciones la fe/ de quien te dio la amistad/ brindarte entero al amor/ y no le mientas jamás. // La Fragua, 7 de Abril/ Nueva Esperanza, El Mojón/ en Saladillo y Simbol/ lloran a su trovador. 

DEL LIBRO INÉDITO "HISTORIA DEL CANCIONERO FOLCLÓRICO SANTIAGUEÑO" DE OMAR SAPO ESTANCIERO

23/4/24

CARLOS CARABAJAL: "LOS FIEROS NO TRIUNFAN"

 


Dice CARLOS CARABAJAL: "Muchas puertas se me han cerrado solamente porque soy "fiero".

Cuando era chango y me ofrecían para cantar en Buenos Aires, a veces me corrían sin ni siquiera escucharme.

JULIO MÁRBIZ, por ejemplo, nunca me tuvo en cuenta. A los "fieros" no nos queda otra alternativa que ser muy buenos para triunfar, sino nadie te da oportunidad ".

DEL LIBRO INÉDITO "ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES DE FOLCLORISTAS SANTIAGUEÑOS " DE OMAR SAPO ESTANCIERO

15/4/24

"¡QUÉ JUGADOR, DENTRO Y FUERA LA CANCHA !" CARLOS CARABAJAL


CARLOS CARABAJAL fue un gran jugador de fútbol. Gambeteador, mucho amague, jugaba de 8 o sea, repartidor de pases gol.

Él solo jugaba los sábados pero no los domingos que se disputaban a la mañana, porque la noche anterior, cumplía con las actuaciones que tenía. 

La familia no es solo musical sino también futbolera.

Su hermano ENRIQUE, llegó a jugar en la Selección de la Liga Cultural de Fútbol y fue 2 veces DT de Sarmiento en 1959 y 1970 y lo sacó Campeón. 

RENÉ fue un maestro con la pelota, también jugaba de N° 8, fue a probarse en Platense y  no quiso quedarse pero fue titular en la Liga Santiagueña por varios años. 

RAÚL "SUNGO", fue arquero de Sarmiento, luego pasó a Unión con RENÉ y EDUARDO "CHACA". Después RENÉ, se fue a Central Córdoba, "CHACA" a Comercio y Central Córdoba y "SUNGO" a Central Argentino.

OSCAR, jugó en Sarmiento, NÉSTOR en las inferiores y  AGUSTÍN, fue marcador de punta en la Primera de Santiago  pero dejó por la música. 

¡ TOMÁ TU MAILÍN !!

(El Liberal, 3 de septiembre de 2006)

DEL LIBRO INÉDITO "ANÉCDOTAS Y CURIOSIDADES DE FOLCLORISTAS SANTIAGUEÑOS " DE OMAR SAPO ESTANCIERO

23/7/23

RETRATO HABLADO / NO HAY MUERTE QUE APAGUE UNA ESTRELLA. Confesiones de Carlos Carabajal

Ya se dijo repetidas veces que tanto Carlos Carabajal como Carlos Saavedra tenían orden de no morir. Y no lo hicieron. 

Sus palabras no sólo se instalan a través de canciones, repetidas anécdotas, danzas y cuentos. Hay confesiones que quedaron grabadas. Recuerdos que hablan de cómo vivieron sin que lo dijeran explícitamente.  “Yo he sido muy feliz. No me pesa nada”. Esta es quizás la más valiosa de sus declaraciones y la que mayor paz puede traer a quienes lo conocieron y lo amaron. 

Don Carlos Carabajal pudo hablar de su obra cuando la salud aún lo acompañaba. Lo hizo en el documental de Melina Terribili y en el programa de TV Retrato de la cultura, que conduce Marcos Vizoso. Aquí lo mejor de todas ellas.

Por Mónica Andrada



La felicidad

“Yo he sido muy feliz. Muy feliz siempre, por mis hijos, por la música, por haber conocido tanto. No me pesa nada. Siempre he sido alegre. Y las cosas amargas por ahí, ni me acuerdo. Las olvido en seguidita. Las olvido. Y las cosas dulces que han sido la convivencia con mis hijos y con los amigos que he tenido, de eso me acuerdo siempre. He tenido muchos amigos, he tenido suerte con los amigos. De eso me acuerdo siempre y cada día soy más feliz”

El apellido Carabajal

“Yo he vivido sin pensar en nada. Sin pensar en que alguna vez alguien podía escribir o filmar pasajes, la historia de cómo he nacido, de dónde vengo. Yo me acuerdo que cuando yo era chico, vivía la madre de mi papá, y la madre de mi mamá. Ellos habían venido de la Pampa. Ella era de apellido Carabajal, Manuela Carabajal. Me dijeron que mi abuelo era uruguayo, se llamaba Luciano Orellana. Cuando se juntaron ellos como matrimonio, hicieron un convenio. El primer hijo que nació, nació Orellana, el segundo Carabajal y así consecutivamente, Orellana, Carabajal, Orellana, Carabajal, y a mi papá le tocó Carabajal”.

Familia

“A fines del 50 me casé. Después nació la Graciela, Peteco, la Enriqueta y Demi. Se llevan varios años de distancia entre ellos. Por ejemplo, la Enriqueta tiene 38 años y Peteco 48 (en el año en el que se realizó la entrevista). No hemos tenido hijos seguidos como la familia mía. Nosotros hemos nacido cada dos años. Nosotros hemos sido 12 hermanos (todos varones)”.

Escondido al reza baile

“Mi hermano Agustín había fallecido. Y un día me fui para Buenos Aires. Ahí mi hermano Cuti, me dice, ahora me he acordado que Agustín me ha dejado una música de una chacarera, que no tiene letra. Si te animas a hacer, yo te paso. Y bueno, pasame, le digo. Y he empezado a pensar y en dos días hice la letra, incluso le agregué unos acordes. Una hermosa grabación hizo Raly Barrionuevo: “El baile ya ha comenzado allá por Santiago del Estero…”.

Trayectoria

“En la década del 50 grabé con Cari Huayna, El Chañarcito, Hugo Díaz, con Los Manseros, Santiago Manta. Después ya grabé solo en el 67, con Magenta. Después, con Los Carabajal y me llevaron de aquí para grabar. Ya no me gustó. Yo no quise ir a Buenos Aires a vivir. Quería vivir en Santiago que de todas maneras viví haciendo canciones”.

Vocación peleada

“Cuando yo tenía menos de diez años me empezó a gustar tocar la guitarra, y mi papá no quería que toque. Trabajaba en Obras Sanitarias y antes de irse a trabajar nos desafinaba la guitarra. A fuerza de eso, tenía que aprender a afinar. Todos los días el tren El Tucumano pasaba justo a las 9 para Buenos Aires. Tocaba el pito siempre, porque hay un paso nivel. Era aquí a una cuadra (de la casa de Los Lagos) y yo me di cuenta en esa época, era chiquito, que el sonido del tren era en mi. Yo no sabía que era en mí. Yo afinaba con el tren y después ya aprendí las otras cuerdas”.

Comienzos

“Desde el año 45 he empezado a tocar. Tenía 16 años. Yo he nacido en el 29. Me acuerdo que me junté con un bailarín de aquí que bailaba bien, de apellido Tijera. A los 17 ó 18 años, nos íbamos afuera para lado de Quimilí, Tintina, Campo Gallo, Monte Quemado, nos íbamos yo a cantar, él a bailar. Improvisábamos peñas. Adónde íbamos siempre íbamos el jueves, y el viernes y el sábado ya estábamos haciendo una peña con canto y todo. Yo cantaba dos horas o tres”.

A la sombra de mi mama

“En el 50, 51, mi abuela estaba sentadita en un rincón y mi mama me dijo: ¡Y pensar que yo sigo teniendo madre! Y me ha quedado clavado, che. Me voy a Buenos Aires en el año 56, estoy dos años y vuelvo con el pensamiento. Le cuento a don Cristóforo Juárez las palabras que me había dicho mi vieja y estuve en su casa hasta las 12.30 del mediodía. Vuelvo a comer a Los Lagos y cuando estaba terminando de comer llega don Cristóforo en el auto y me da un papel. Esa fue la canción que más recaudación tuvo en todo el mundo. Él la escribió en media hora o en una hora y yo le hice la música en 10 minutos. Ese día dejé de comer, me fui para dentro de mi casa, agarré una guitarra y empecé a mirar. He cambiado varias veces hasta que me gustó la última”.

Leo dan

“Cuando estuve en Buenos Aires recién había empezado Leo Dan. Había hecho uno o dos discos. Hermano, me dice. He sabido que vos te acuestas para hacer chacareras. ¿Qué te puedo grabar?, porque estoy grabando bien, para que vos también ganes buena plata. Y no sé, yo tengo chacareras, le dije: Qué más se puede pedir, A la sombra de mi mama. Ésa me dice, A la sombra de mi mama. Ese día me da la dirección de su casa y me dice vete el domingo al mediodía para que comas conmigo y mi familia. Y me voy para Mataderos y me hace pasar. Había como 5000 personas al frente de la casa queriéndolo saludar a Leo. Y le hago escuchar y me dice, ésta va a andar bien. Y salió muy bien. La grabó y vendió muchos discos en la Argentina. Después grabó en Colombia, en Ecuador y ahora últimamente la grabó con los Mariachi en México”. (Además de Leo, quien también la interpretó fue Sandro).

El puente carretero

“Peteco me habla de Buenos Aires y me dice que iban a comenzar a grabar un día lunes o martes con el chango Farías Gómez. Y me voy. Estaban grabando y se largan a grabar una chacarera. Qué hermosa chacarera digo yo en mis adentros. Después le digo, de quién es esa chacarera. Mía, nuevita, me dice, Peteco. ¿Cómo se llama?, le pregunto. No sé, no sé que nombre ponerle, me dice. A mí se me metió la música en la cabeza y empecé a practicar la letra. Yo hice una chacarera del Puente Negro con don Pedro Evaristo Díaz. Pero pensé que el Puente Carretero no tenía chacarera. Traté de empezar a hacer la letra y me salió esto: Si pasas por mi provincia con tu familia viajero, verás que lindo es el río desde el Puente Carretero, después seguí pensando en los turistas, en la gente que viene…”

Entre a mi pago sin golpear

“Pablo Trullenque hizo los versos de una chacarera doble y me dio a mí para que le hiciera la música. Y me salió la música de Entre a mi pago sin golpear… La hice un día jueves y la estudié todo el día sábado. El domingo había una fiesta en la casa del folclorista y la tenía en la mente y no se la podía pasar a ninguno porque había mucho bullicio. Y saco la guitarra y lo hablo a Toy Von Zeilau. Yo lo quería muy mucho a ese muchacho. Y lo traigo para afuera de la Casa del Folclorista, y me dice eh, bárbaro, qué chacarera, hermano, no le des a nadie esto antes de que yo la cante. Y así fue. Después la canté por todos lados. La han grabado varios”.

Músico de carnaval

“Yo fui músico de carnaval, allá por los años 1947, 1948. Fui a cantar al campo. En esa época no había altoparlantes ni micrófonos. Había que cantar para mil personas. Los escenarios eran como de tresmetros y para subir había que hacerlo en escaleras. Había que tener pulmón. Yo cantaba muy fuerte antes. En Nueva Esperanza y El Mojón tocábamos con don Ponciano Luna y don Lucindo Prados. Cantábamos con fuerza para no desafinar…todo cantor desafina en algún momento.-

Fuente: El Liberal

29/8/21

Santiago Manta

Por Miguel Coria 


Este ha sido otro de los grandes proyectos ideado y creado por el inolvidable Carlos Carabajal. 

A principio de los años noventa don Carlos reclutó a dos jóvenes valores de nuestra música con un gran futuro (Marcelo Mitre y Ciro Acuña) y al músico y bandoneonista bandeño de basta trayectoria Hector Castro "Castrito", y los unió a su talento para fundar la agrupación SANTIAGO MANTA. 

Si bien el nombre del cuarteto (Santiago Manta) ya era conocido; don Carlos Carabajal había integrado a finales de los años cincuenta una agrupación con esa denominación junto a los músicos Piñón, Soria y Navarro, incluso llegando a grabar un disco de pasta, a principio de la década de los noventa volvió a utilizar el nombre para dar a luz esta agrupación de gran consagración y con un nuevo sonido-mezclando trayectoria y la sangre joven del folclore-dentro de la música nativa. 

La foto que acompaña este escrito pertenece a la tapa del cassette que grabaron por esos años y que fuera editada por la Productora RADAR.

La grabación se realizó en el Estudio Melodía Record siendo el técnico de grabación Hector Simon Kairuz.

La dirección artística del proyecto fue del músico y compositor Jose Chingolo Suarez.


19/8/21

CARLOS CARABAJAL, EL QUE COMPONÍA ACOSTADO

 


Los Carabajal son como los Buendía de Cien años de soledad. Una dinastía tan numerosa y con tantas ramificaciones que, al igual que en la novela de Gabriel García Márquez, para entender bien la historia conviene dibujar un árbol genealógico.

Ya hablar de dos de ellos es complicado. Por ejemplo, Cuti y Roberto, que acaban de grabar un disco con cantantes mujeres, Buenas y santas. Son tío y sobrino y tienen casi la misma edad: Cuti 56, Roberto 50. En la familia, folclórica y santiagueña, hay sobrinos mayores que sus tíos y hermanos que podrían ser padres de los menores. Los 12 hijos varones de Francisco Rosario Carabajal y María Luisa Paz bien podrían haber armado un equipo de fútbol local, con hinchada (la 12) incluida. Pero optaron por la música, tal vez por ser santiagueños, y preferían, como Carlos (el quinto hermano, padre de Peteco y Graciela), componer chacareras acostados, en la cama, en un modelo cigarra de fábula a la que, al final, le va bien.

Para eso, hay una anécdota: la cuenta Cuti, el menor de los hermanos. "El que empezó con la composición en la familia fue Carlos. El tenía una particularidad: componía acostado. Como buen santiagueño, se acostaba en el catre, agarraba la guitarra y así pasaba horas. La mujer le decía: 'Carlos, estás tirado ahí todo el día con la guitarra. Kennedy tiene tu edad y es presidente de los EE.UU'. El abría un ojo y le decía: 'Andá a decirle a tu Kennedy que haga Sol mayor como yo'. Hasta que un día compuso una chacarera, A la sombra de mi mama, la grabó Leo Dan en México, vendió un millón de discos, y en esa época SADAIC pagaba bien: fue a cobrar y le alcanzó para comprarse un terrenito en Morón, se hizo una casita, se compró un autito y un colchón. Y la mujer, cuando lo veía caminar por el patio, decía: 'Carlos, acostate, por favor'."

En los 60, Carlos integró la formación original de Los Carabajal, junto con Agustín (el séptimo hijo varón, que murió en 1975, y dejó chacareras como La Telesita o La Rubia Moreno), Cali (hijo de Enrique) y Cuti. Hasta que "hace 15 años decidimos formar un dúo para cambiar un poco el estilo, la forma. Incorporamos un saxo, un teclado, una guitarra amplificada, la percusión, salimos con temas nuevos, fuimos consagración en Cosquín, actuamos en el Opera, en el programa de Sofovich, fuimos a Japón, a Estados Unidos —resume Cuti—. Nos fue muy bien, como a Peteco (que tiene más alto vuelo poético y musical), o a Los Carabajal, que ahora son Cali y Mario, y dos hijos de Cali, Walter y Carlitos".

Y aunque ellos se alejaron de la tradición, prefieren no hablar de ruptura. "Nos parecemos un poco a los hermanos Avalos, didácticos —define Cuti—. Rompimos con la estructura de tres guitarras y un bombo, con los trajes de gaucho". Y Roberto aclara: "No hubo distanciamiento con la familia. Eso también fue virtud de los Carabajal músicos, tener siempre el apoyo familiar".

Como muestra del costado didáctico del dúo, grabaron un disco, El Martín Fierro, donde musicalizaron el clásico de José Hernández y presentaron en 350 colegios de todo el país. Y como prueba de que la familia no se distancia sino que además crece y se multiplica, cada tercer domingo de agosto, para celebrar el cumpleaños de "la abuela", doña Luisa, aún después de fallecida, los cerca de 60 Carabajal ofrecen hacen una gran fiesta popular con música, 500 litros de locro y 5.000 empanadas.

Y para que todo quede en familia, en Buenas y santas hay dos temas de Carlos: Alma Challuera, que canta su hija Graciela y él la acompaña en los coros, y La Pockoi Pacha, que interpreta su nieta, Roxana. Cuti (compositor de la mayoría de los temas) y Roberto hacen voces y guitarras y Camilo (primero de los cinco hijos de Cuti, Roberto tiene dos) toca el bombo. La idea de hacer un disco con cantantes de otros géneros haciendo chacareras fue ocurrencia de Cuti: "Empezamos a invitar... y nadie se resistió".

"A tal punto que la señora Estela Raval —acota Roberto—, en su show y en su disco grabó la chacarera Con tal que nunca me dejes, la tercera de una historia que empieza con Déjame que me vaya, que cantó Marilina Ross (la animamos con un vinito en el estudio) y sigue con Pedime que vuelva, que entona María Graña. "Al escucharla se nos pusieron los pelos de punta", dice Cuti, y agrega que la serie termina con la cuarta, que canta Nora Briozzo: Qué le vas a hacer".

Fuente: Patio Santiagueño II

8/5/15

La pluma de los Carabajal


Silencioso cruza el Dulce,
mojando Banda y Santiago,
lo acompañan las vidalas
dolidas, tristes del pago.

Carlos Carabajal nació un 12 de septiembre de 1929, en La Banda, Santiago del Estero. Conocido como «el padre de la chacarera», fue integrante de una familia de músicos del folclore argentino; fue el quinto de los doce hijos de Francisco Rosario Carabajal y María Luisa Paz («madre de la chacarera»), hermano de Agustin, Cuti, padre de Peteco, Graciela y Demi, y abuelo de Roxana.

Empezó a tocar la guitarra en peñas cuando tenía dieciséis años. En compañía de un bailarín se presentaba en pueblos de Santiago del Estero (Quimilí, Tintina, Campo Gallo, Monte Quemado) y tocaba durante dos o tres horas. En la década del 50 grabó con Hugo Díaz, Los Kary Huaynas, El Chañarcito, Santiago Manta, Los Manseros Santiagueños -con Leocadio del Carmen Torres, Onofre Paz y Carlos Leguizamón-, Los Changos Bandeños. Con Los Manseros Santiagueños estuvo hasta 1965; desde 1967 integró el grupo Los Carabajal -con Agustín Carabajal, Cuti Carabajal y Kali Carabajal- hasta 1971. En esos tiempos inicia su trayectoria como solista con giras por Bolivia, España y Brasil. Tuvo varios oficios que alternó con su vocación de músico, fue albañil, hombreador de reses en frigoríficos y de bolsas en el puerto, entre otros trabajos, principalmente en Buenos Aires en donde estuvo un par de años desde 1956. Carlos y su hermano Agustín fueron los creadores del Festival Nacional de la Chacarera que anualmente se realiza en Santiago del Estero, en el que actuó por última vez el 5 de enero de 2006.

“Me sentaba y tenía tiempo de sobra para pensar. Así me salían las canciones. Venía recorriendo los barrios y yo pensaba solo en Santiago del Estero. Toda la nostalgia la traducía en canciones” solía contar.

Tan famosa como sus conjuntos, fue su unión artística con el eximio bailarín y amigo Carlos Saavedra, quien decía en algún espectáculo “tenemos orden de no morir”, quizá predestinando su trascendencia en la memoria del pueblo (posiblemente la única forma de ser inmortal, sin tener que ser Dios).

El músico Carlos Podazza, gran guitarrista y docente musical de Tucumán, aconsejaba a sus alumnos “te puedo enseñar la zamba, la tonada, la cueca, pero si querés aprender bien la chacarera, sólo te la tiene que enseñar un santiagueño”, cuán acertadas palabras, y fue precisamente Carlos Carabajal el “señor” de este rasguido.

Cuando comenzaba a rasguear la guitarra se podía diferenciar inequívocamente si se trataba de una chacarera, un gato o un escondido (que musicalmente son casi idénticos).

Fueron muchas, muchísimas sus composiciones exitosas: La Pockoi pacha y Chacarera del patio con letra de Cristóforo Juárez, Entre a mi pago sin golpear con Pablo Raúl Trullenque, El campo te está esperando y Mi abuelo tenía un violín con su hijo Peteco, la Sacha Pera con Oscar Valles, Viejo Río Dulce con Marcelo “Cola e’ gallo” Ferreyra o temas como La del olvido o Alma challuera que compuso en letra y música.

Luego de muchos años de vagar por los escenarios, el 5 de enero de 2006 actuó por última vez en el Festival de la Chacarera, encuentro del cual fue gran impulsor.

Su corazón se dio por vencido un 24 de agosto de 2006, y en su funeral se podían observar lágrimas al lado de guitarras, bombos, bailes y rezo, mucho rezo, por esa alma inquieta, musical, criolla que ya andará cacharpayando con sus amigos en algún rincón del cielo.

Algunas de sus canciones:

Mi abuelo tenía un violín. Autor y compositor.
La del olvido. Autor y compositor.
Borrando fronteras. Autor y compositor.
La Pockoi pacha. Letra de Cristóforo Juárez.
Chacarera del patio. Letra de Pablo Raúl Trullenque.
Entre a mi pago sin golpear. Letra de Pablo Raúl Trullenque.
Que más se puede pedir. Letra de Cristóforo Juárez.
La sacha pera. Coautoría con Oscar Valles.
Sembremos la chacarera. Letra de Juan Carlos Carabajal.
Viejo río Dulce. Letra de Marcelo Ferreyra
Alma challuera. Letra de Cristóforo Juárez.

VIEJO RIO DULCE

Letra Marcelo Ferreyra - Música Carlos Carabajal
Silloneando el cauce lleva
un blanco jardín de espuma,
el viento gira silbando
abrazado con la bruma.
Descalza corre la luna
sobre la piel de la arena,
cencerreando los juncales
encienden la chacarera.
Los ojos de los remansos
mirando los medanales,
abanicando las garzas
despeinan los matorrales.
Silencioso cruza el Dulce,
mojando Banda y Santiago,
lo acompañan las vidalas
dolidas, tristes del pago.
Un pala-pala de sombra
baila la siesta challuera,
enamorando el añil,
antigüas cajas duenderas.
La madre en el río sentada
con sus cabellos arriando,
gallaretas y chumucos
junto al ocaso llegando.
Espejeando el agua corren
viboreando los dorados,
anzueleros flechadores
matan las penas cantando.
Silencioso cruza el Dulce,
mojando Banda y Santiago,
lo acompañan las vidalas
dolidas, tristes del pago.

cc
El campo te está esperando. Coautoría con Peteco Carabajal.
A la sombra de mi mama. Letra de Cristóforo Juárez.

Chacarera perdida.
Desde el puente carretero.
Domingo santiagueño.
El embrujo de mi tierra.
Entra a mi hogar.
A don Ponciano Luna.
Qué suerte ser santiagueño
Fuente: FBK/El Patio Santiagueño

1/12/13

"El Padre de la chacarera" Un tributo en imágenes para el padre de la chacarera


Carlos Carabajal mira a cámara, desde el patio de su casa, y cuenta que su apellido fue una cuestión de azar. Le tocó. Sus abuelos paternos hicieron un trato: sus hijos llevarían un apellido cada uno, a medida que fueran naciendo. A su padre le tocó el de Manuela Carabajal, pero podría haberle tocado en suerte el de Luisiano Oreyana, como a la mitad de sus hermanos. Aquel convenio de principios de siglo tuvo su efecto en la música popular argentina: Carabajal es hoy un apellido sinónimo de chacarera, y Carlos –padre de Peteco y de Demi, abuelo de Roxana, hermano de Cuti, entre tantas otras ramificaciones musicales– ganó otra paternidad con temas como “Entre a mi pago sin golpear” o “Desde el Puente Carretero”: pasó a ser “el padre de la chacarera”. 

Carlos Carabajal falleció el 24 de agosto pasado. Pero llegó a ver el documental en el que las hermanas Melina y Luciana Terribili recorren su obra y su vida cotidiana en los últimos años. Carlos Carabajal, el padre de la chacarera se estrenará hoy a las 17.30 en el Centro Cultural del Sur (Av. Caseros 1750), dentro del Séptimo Encuentro Músicas de Provincia, que comenzó este viernes con la actuación de Mercedes Sosa y continuará hasta el próximo 5 de noviembre con diferentes conciertos, clínicas y homenajes. Será una oportunidad para ver un material que no encontró lugar de estreno en el circuito de salas comerciales, y que se acerca, con un afecto que se evidencia a lo largo de la película, a uno de los creadores importantes del cancionero popular argentino.

Las imágenes recorren la geografía de Santiago del Estero y de La Banda, la ciudad a la que los Carabajal siempre rinden tributo. Desde el Puente Carretero al que le canta la canción de Carlos Carabajal (y que une a Santiago con La Banda) hasta las calles, negocios y vecinos aparecen retratados mientras las cámaras siguen al padre de la chacarera. La película fue filmada en 2001, cuando Carabajal se encontraba bien de salud. Las cámaras acompañan al músico en escenas cotidianas: ir a hacer las compras, cambiar las cuerdas de la guitarra. Y otras más especiales, pero igualmente cotidianas, como cuando componía con su método, en la cama, acostado, anotando en un papelito las notas con números. Allí, dice Carabajal, parece que Dios baja a darle un tincazo en la cabeza y le aparecen las ideas. El proceso no termina allí: en unos días estarán Peteco, Roxana y Demi cantando con Carlos la reciente chacarera.

Melina Terribili cuenta que conoció a Carlos Carabajal de casualidad, cuando fue a filmar un piloto para TV al ya famoso cumpleaños de la abuela, la fiesta que todos los años se hace en Santiago en honor a María Luisa Paz, madre de Carlos. Como corresponde a su generación, Melina sólo había escuchado a Peteco. Pero aquel viaje, cuenta, resultó una revelación: cuando conocieron a Carlos, ella y su hermana advirtieron que estaban frente a alguien especial. “Mágico”, dice la directora. Así comenzaron los viajes a Santiago del Estero, primero para conocer más a fondo el personaje, más tarde cámara en mano.

“Cuando empezamos a filmar Carlos ya estaba retirado, aunque hacía algunas presentaciones, como cuando acompañó a Peteco en La Trastienda”, señala Melina. “Por eso el acercamiento fue más como ser humano que como músico. Nos impresionó la imagen suya en la cabecera de la gran mesa familiar, rodeado de todos los chicos. Su ternura, su forma de brindar cariño a los nenes, regalándoles una guitarra o componiéndoles una canción, lo hacían alguien especial”, cuenta la realizadora. Esta relación de Carlos Carabajal con los chicos aparece resaltada en el documental: las imágenes en las que le canta a su pequeña bisnieta Florencia “Florcita”, la chacarera que compuso en su honor, o de los chicos cantando y tocando la guitarra o el bombo mientras juegan, dan una idea de la forma en que la familia Carabajal se fue construyendo.


“A medida que fuimos filmando empezamos a encontrar en Carlos un poco de dolor y soledad por haberse alejado de su carrera, el sentimiento de pérdida de haber vuelto a Santiago porque en Buenos Aires no encajaba la música que él hacía”, sigue contando Terribili. “Los últimos años necesitó mucho de su familia, sufría mucho el no actuar más. Decía que no era profeta en su tierra porque no se sentía querido en Santiago. Nos contó que nunca fue contratado en Cosquín, un lugar por el que pasaron todos los otros Carabajal. Le dolía no ser tenido en cuenta.” Terribili también estuvo presente en los últimos días de vida de Carabajal, y relata conmovida la forma en que fue despedido: “El le había contado a Peteco que cuando muriera quería que se hiciera una fiesta en su casa natal del barrio Los Lagos, donde se hace la fiesta de la abuela. Así fue: hubo dos días de fiesta, se cantó y se tocó mucho, vino Sixto Palavecino con sus hijos y le hizo una oración en quechua, le tocó el violín y le cantó. Al día siguiente empezaron a llegar los bombos y se lo enterró con ritmo de chacarera. Yo creo que murió feliz, como vivió”. Fuente: pagina 12