El Clima en Santiago del Estero

Mostrando entradas con la etiqueta zambas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta zambas. Mostrar todas las entradas

30/7/24

El antigal de la puerta de la paya


Llorando al calor el llanto del indio
es un manantial febril mojado, El Antigal.
Lluvia que viene de Dios.
Antiguo cansancio, lento su andar,
tiene una lanza por el cordón,
y en sus espinas dejo las manos
para la sangre con otro calor,
y el rayo loco dio su corazón.

El Antigal es una zamba cuya letra le pertenece al poeta salteño Ariel Petrocelli y su música a Daniel Toro y Lito Nieva ambos integrantes del recordado conjunto Los Nombradores. Es un largo poemario que escribió Ariel mientras se desempeñaba como maestro normal en Cachi, se lo ha extractado a los efectos de la canción en base a la linea melódica de Daniel Toro. Esta inspirado en el antigal de la Puerta de la Paya, una enorme extensión de silencio situada entre las localidades de Cachi y Seclantas. El Antigal se dice que sistemáticamente es un argentinismo que significa: antiguo.- Es un cementerio de ruinas indígenas existente en esa zona. Ademas se trata de un tema que impacta a quien lo escucha por primera vez por la tesitura melódica que posee su estructura musical que era de carácter pentatonico, el modo en que los incas encaraban sus canciones. Me comentaba Ariel que una noche de verano sentado en la plaza de Cachi, sintonizaba una radio portátil y escucho en una emisora peruana la interpretación a través de un conjunto peruano de su zamba, y desde allí tuvo la certidumbre que el sentido americano que ele imprimió a esta zamba estaba plenamente logrado. El conjunto Los Nombradores, hacen de este tema una magnifica interpretación. Un abrazo a todos los abonados. Juan Carlos Nogales.

EL ANTIGAL - Zamba
Lito Nievas - D.Toro - A.Petrocelli

En tus viejos brazos se quedo el ayer,
rescoldo del alma arisca que se fue.
El tiempo en tus manos solas
quedo tendido sobre la luz.
Sangre reseca en la mañana,
llorando siglos a la voz del Sol
el grito inca estremeció el dolor.
Silencio descalzo por tu cuerpo va,
las piedras al viento le roban la sal,
los grillos duermen la tarde,
oro desnudo del cerro atrás.
Cayo la boca de tu noche
el oscuro acero de tu negra piel,
para dormirse entre la soledad.

Estribillo

Llorando al calor el llanto del indio
es un manantial febril mojado, El Antigal.
Lluvia que viene de Dios.
Antiguo cansancio, lento su andar,
tiene una lanza por el cordón,
y en sus espinas dejo las manos
para la sangre con otro calor,
y el rayo loco dio su corazón.
El destino de tu nombre fue final
y la luna aquella ya no alumbra mas.
La hembra cerro su vientre,
y por la frente se desangro;
dejo sus huellas hacia el norte,
busco el camino para allá morir,
y como madre llora también su mal.
Ronda por dentro el "amo sideral".
Anda por tus venas desde que se fue.
Levanta sus ojos negros
para cubrirte muerto y leal.
Clavo su pecho en la roca
como una vida, y sin gritar su voz
se oyó en el cielo hecha una maldición.

Publicado en FBK por Patio Santiagueño II

23/4/23

La vida en una zamba

Si bien toda canción lleva la impronta testimonial de su autor y es reflejo de anécdotas, sueños y penares, algunas piezas que marcaron el cancionero de la música popular relatan historias que vale la pena conocer en detalle. Además, el origen de "Zamba de mi esperanza", una canción bien mendocina.



Algún duende del amor se esconde en ellas, no cabe duda. Quien ha bailado una zamba sabe que es así. Cuando se agitan pañuelos se entrega parte del alma, y no sólo pasos de baile.

Además de un arma indiscutible de conquista, la zamba es reflejo de la propia vida. Esos "encuentros" y "desencuentros" de lo cotidiano están presentes en cada movimiento, en cada mirada.

Pero hay un acontecimiento previo a esta conexión: el de la composición. Allí la zamba es también única, y una de las mejores maneras de contar.

A la esperanza

Qué sería del hombre sin sus sueños, sin esperanza. "De mi esperanza, zamba" fue el nombre con que dio viva el mendocino (de San Martín) Luis Hermenegildo Profili (1906-1975) a la "zamba de zambas", uno de los temas más populares del folclore nacional.

Cuentan que Profili la registró con un seudónimo, y que antes de ello ofreció a Jorge Cafrune, su mayor difusor, anotarlo como coautor en Sadaic. "El Turco" se negó, pidiendo sólo autorización para hacerla sonar como una de sus zambas de cabecera.

Lo llamativo es que los primeros en grabarla fueron los Hermanos Albarracín, y aseguran que anda por ahí un LP donde figura en voz de Los Niños Riojanos La Flor Del Cardón. Incluida hacia fines de los 60 en el repertorio de Los Chalchaleros, fue Cafrune quien la hizo famosa de veras, especialmente al entonarla con su característica voz en el Festival de Cosquín 1978, en momentos en que estaba prohibida por la dictadura militar, por contener la palabra "esperanza".

Es curioso, porque el contenido de la letra pareciera hablar de relación existente entre el compositor y su obra, ya que la zamba era para Profili la canción por excelencia. Si se observa, el primer verso cuenta que todo el proceso creativo está movido por la esperanza.

En su primera estrofa define a la zamba naciente como un "sueño del alma", que aparece de pronto como un amor a primera vista ("amanecida como un querer"), pero puede desvanecerse pronto ("a veces muere sin florecer").

"Aunque no esté en el repertorio autorizado, si mi pueblo me la pide la voy a cantar", recuerdan que dijo antes de Cosquín. A los pocos días, cuando marchaba a caballo rumbo a Yapeyú para hacer honor al general José de San Martín, fue atropellado por una camioneta, despertando sospechas y serias conjeturas sobre aquella "desobediencia".

 

Desde los tiempos de gaucho con bombo, mate y guitarra pelada, a los contemporáneos y la versión pop de La Portaria, la esperanza hecha zamba sigue surcando los cielos y llevando aquel mensaje insoslayable, que se enciende en el hombre cada día.

Perico, pasa lento

"Y se lo ve, se lo ve por ahí?", afirma Horacio Banegas en sentido metafórico y real. El genio de la canción (y la evolución) folclórica santiagueña es intérprete de esta zamba de rara estructura, que hiere brutalmente ante tan clara realidad.

"El tema no hace más que pintar la vida de Perico Batata, un personaje típico de los barrios humildes, lo que en las grandes ciudades podría ser un cartonero, un chico humilde y desplazado por la sociedad”.

“Esos que nos enseñan a invisibilizar, y sólo de grandes, y a veces, notamos", agrega. Esta historia en particular está situada en la parte oeste de Santiago del Estero, en el ex barrio Canta Rana, llamado así por el sonido que hacían las ranas de su laguna cuando llegaba la noche. "Allá, entre la Aguirre y la Colón se lo veía venir”.

Si te fijas en la versión que hacemos nosotros, el Mono (NdR: Cristian Banegas, hijo, bajista y arreglador musical de Jorge Rojas, ex integrante de su banda) ha sumado las pezuñas al comienzo, simulando sus pasos, los pasos de Perico cordoneando la calle, como relata el Pata".

"El Pata" es Daniel Patanchón, compositor del tema y actual guitarrista de otro de los talentos innovadores nacidos en La Banda, Peteco Carabajal. Patanchón también nació y creció en Santiago, y mientras se formaba como profesor de música subió a los escenarios con Banegas, durante diez años, pasando luego por varios proyectos personales, hasta su disco solista, donde también figura "Perico", esta vez en voz de su autor.

Eulogia, esa Pomeña

Cuenta Juan Pablo Baliña, que aquella tarde de sol pesaba sobre el boliche La Flor del Pago, en La Poma, poblado ubicado entre San Antonio de los Cobres y Cachi, en el oeste salteño. Detrás del mostrador estaba Amanda Aramayo, "probablemente secando vasos con su delantal y tomando notas visuales de reojo", relata el periodista viajero.

"Del lado de los clientes, como escondido detrás de una cerveza, había un hombre barbudo", sigue el relato-. Era Manuel J. Castilla, poeta argentino que andaba de visita para los carnavales. Castilla escribió la letra de muchas obras luego musicalizadas por su inseparable amigo, el gran Cuchi Leguizamón, otro lúcido músico salteño, dueño de clásicos actuales que en su momento renovaron el folclore nacional.

 

"De pronto entró la Eulogia Tapia con la caja bajo el brazo y la cara llena de harina", recuerda Amanda. "Era joven, tendría 18 o 19 años en esa época, y así nomás comenzó el contrapunto".

Ese "contrapunto" no es otra cosa que el ir y venir de coplas, especie de diálogo-duelo musical que apela al carisma y memoria de los protagonistas. Quien se quedara con la última palabra y no perdiera la inspiración, ganaría.

Castilla no tuvo más que decir: la Eulogia lo había vencido. Bajo la mirada impávida del poeta derrotado, la bella jovencita pomeña salió por la puerta, desató su caballo blanco y rumbeó "pal' lao e' las casas", no fuese que la noche y su padre la sorprendieran en el boliche. Al día siguiente Castilla enfiló al rancho de los Tapia, buscando su revancha. "Pero Don Joaquín ?continúa Aramayo-, su padre, era bravo como el cardón, y no lo dejó pasar".

Otra vez había perdido el poeta, y regresaba, aparentemente, con las manos vacías. Tiempo después, ya casada y mayor, cuentan, la Eulogia llegaba del huerto y su padre salía efusivo a recibirla: "¡Eulogia!, ¡Eulogia!, te han nombrado en la radio. Hay una canción que habla de vos, de la pomeña?"

Cautivo de su luna

A José Ignacio Rodríguez se lo conoce como Chango Rodríguez, y se lo reconoce por composiciones de talla, como "De Simoca", "Vidala de la copla", "De Alberdi" y otras zambas carperas y tradicionales, según quien las interprete.

Pero El Chango fue creador de una zamba que dejó su sello en la historia, no sólo por música y letra, sino por el contexto en que fue creada. Rodríguez fue acusado (finalmente considerado inocente) de asesinar a un hombre en una pelea callejera.

Calló preso en la Cárcel de Encausados de Barrio Güemes, entre 1963-1967, y fue durante ese periodo de encarcelamiento cuando compuso "Luna cautiva", tema donde nunca hace referencia a su condición, pareciendo apenas una gran historia de amor.

La responsable, Lidia Haydeé Margarita Bay, o "La Gringa", con quien tuvo cuatro hijos y un largo matrimonio. Pero para el momento de la zamba El Chango y la Gringa noviaban, y si algo le faltaba a la historia, era un casamiento en pleno penal.

Dicen quienes los conocieron que en las buenas y en las malas, fueron una pareja unida, y la canción puede imaginarse como un abrazo entonces esquivo para ese hombre privado de la libertad, y una caricia honda a su amada, a quien explica que nunca se ha ido, sino que apenas "un toro mañero" ha retrasado al arriero, pero que allí está de vuelta "igual que la calandria que azota el vendaval?".

Esos paisajes camperos que menciona la letra, el río y las flores, el rancho y la china, dibujan una realidad soñada, y lo transportan al mundo añorado. Esta obra es de las más interpretadas por los jóvenes, así como por los viejos tradicionalistas, rescatando la frescura y libertad de las palabras del recordado Chango.

Perfume en carnaval

A Peteco Carabajal le gusta contar historias tanto como componer o tocar. Cualquiera que ha estado en una peña en el barrio de Los Lagos, en su antigua casa familiar, lo sabe. El lugar, esos patios por donde corrió de niño, le hacen brotar recuerdos de los huesos, y algunas anécdotas imperdibles.

En agosto de 2010, contó mientras su hijo Homero arpegiaba los primeros acordes del tema, que una tarde estaba con su padre Carlos y recibieron la visita de Pablo Raúl Trullenque, otro gran compositor santiagueño.

Al parecer a Trullenque no le gustaba cómo terminaba "La flor azul", la chacarera de Mario Arnedo Gallo. "Decía que la última estrofa que concluía: ´Cuando recuerdo sus ojos, de dulce mirar / me acomodo con mi perro, solito a pitar´, podría decir otra cosa, y no nombrar al perro. Algo como: ´/ me acomodo con mi suerte´".

Esa palabra resonó tanto en Peteco, que aquel día se fue tarareando "me voy solo con su suerte", estrofa inicial de la emblemática "Perfume de carnaval". Supuestamente una gran historia de amor personal, esta zamba no se basa en una experiencia del propio Peteco, sino en los relatos de Don Carlos, "que siempre nos contaba sobre los viejos carnavales norteños, y esos históricos bailes de campo", explica.

El talento de Peteco vuelven carne cada uno de esos cuentos, y los detalles de aquella tarde bajo un añoso algarrobo, donde un bailarín, rendido a unos ojos, entregaba sus sueños? Fuente: losandes.com.ar

7/4/23

7 de Abril: Día Nacional de la Zamba

Hay demasiadas versiones que nos cuentan por qué el 7 de abril es considerado el día de la Zamba argentina. La cuestión es que una de ellas explica que se remite a que en año 2000, como "agitando pañuelos" se fue de gira hacia el mundo metafísico Marcelo Ábalos (Machaco). De esta manera terminaba terrenalmente una historia de más de medio siglo de música nacional, en la que cinco hermanos, "Los Ábalos", con sus canciones, con sus bailes y sus historias costumbristas, llenaron de vida y de experiencias la historia musical de nuestro país, aunque un poquito más de Santiago del Estero.

No sé, pero hay un misterio telúrico en esta zamba, en determinar fácilmente el origen, parece que hubieran sido una de esas leyendas que se tejen en los chisporroteos y sombras chinescas que se crean en los fogones.

En primer término, lo único casi seguro (un compilador diría: "totalmente seguro"), es que esta bellísima zamba no es de Chazarreta. El gran maestro de Santiago la registró como Compositor.

Pero así ocurren las cosas, nada más que en Chazarreta no podemos encontrar ni una pizca de la mala intencionalidad que tuvo Francisco Canaro en la música ciudadana.

Los Hermanos Ábalos afirmaban que jamás se iba a saber quién fue su autor.

Es decir, lo que se sabe en principio y hasta ahora, es que esta zamba, madre de todas las zambas de tres vueltas -lo que constituye en sí una "rareza" es de Autor Anónimo, que fue RECOPILADA por Don Andrés Chazarreta a principios del Siglo pasado y la registró en 1916 y de no haber sido así seguramente se hubiera perdido.

A partir de allí, hay una gran disputa entre santiagueños y tucumanos acerca de su origen.

La gran Isabel Aretz dice que el autor sería el Ñato Carrillo, violinista tucumano fallecido en 1911. Pero no lo dice porque ella lo haya descubierto, sino porque lo sostenía un tradicionalista llamado Rafael Oliva, que era tucumano precisamente. Aunque la prosapia "Carrillo" es más bien santiagueña.

Ahora, en el caso de la confirmación de su origen tucumano, el 7 de abril podría conectarse fácilmente a la insurrección tucumana de 1840 en contra de Rosas, que estaría originada en la proclama del gobernador Marco Avellaneda -profundamente antirrosista- y que fuera brutalmente reprimida por el Restaurador de las Leyes. Aclaremos que este Avellaneda es el padre de quien sería presidente de Argentina entre 1874 y 1880.

Por supuesto que los santiagueños no creen en esta versión; suponen que la zamba es originaria de allí.

Y hay otro investigador, el que no sé por qué razón ni él mismo se da crédito, que dice que el 7 de abril de 1695 se fundó oficialmente la ciudad de Catamarca.

 

 daniel chiarenza


30/11/15

La Lopez Pereyra


...O quizás un cuchillo o vaya uno a saber de que desgraciada manera fatal, este compositor bohemio y músico empedernido despenó a la causante de sus descontrolados celos. Lo indudable es que don Artidorio Cresseri estuvo enamorado hasta los huesos de la víctima de la demencial actitud. Y si no ha sido así, cómo pudo recordarla en su forzado encierro de una manera tal que no recuerdo salteño y muchísimos más que no la cante o la sepa (mal, regular o bien) y la entone como algo propio y por su cualidad de innegable himno salteño.

El contexto metafórico no conlleva ni un dejo de despecho, rabia, indignación o algo muy oculto o “entre líneas” que deje entrever “algo” de pequeñez o chatura. Todo el texto es una tristísima elegía de enamoradísimo ser que ante la adversidad irreversible, derrama su alma en cada verso y como remate ruega “al Dios piadoso resignación...”

El título de tamaña zamba no tiene nada que ver con la historia, la leyenda, del cómo, del cuándo y los por qué del contenido sentimental del poema. El doctor Carlos López Pereyra, abogado, recibe el agradecido homenaje de Don Artidorio por haberlo “salvado” quizás de una cadena perpetua por su demencial delito, al conseguir la absolución del imputado (Don Artidorio) por “emoción violenta”.
“La López Pereyra”, himno de los salteños y apropiada por innúmeros conocidos e ignotos intépretes, sigue viva y con muy buena salud en la memoria del pueblo. Ojalá todos los dramas pasionales dejaran canciones de este calibre.

La zamba creció sola, no necesitó de promoción alguna. Se “fue” de Salta como el viento, sin rumbos. Hasta que ocurrió todo lo conocido como “juicio por paternidad autoral” cuando un tal Don Andrés la halló sin que Don Artidorio la perdiera. Pero, el argumento de más peso fue el título y las constancias legales desbarrancaron cualquier fundamento que soño fundamentar el “hallador”.

El Dr. López Pereyra vivó en la ciudad de Salta en la calle “La Florida” al 484 aproximadamente y se comprobó su actividad y las circunstancias en las que se constató su activa participación en el triste hecho que le tocó vivir al pobre Don Artidorio.

Todo lo aquí expresado tiene más de recopilación versionada generacionalmente y no tiene ninguna otra intencionalidad que la de hallarle al magnífico texto poético ese “por qué” fue escrito y cantado.

Sin ningún tipo de “dardo encubierto” invito a que repasemos su inigual carácter y, porque no, esa estructura literaria que, asociada a la fantástica melodía, hacen una obra, diría, insuperable hasta el presente. Vamos pues a su letra conociendo ya, al menos, una versión más de su historia ¿o leyenda? Fuente: www.portaldesalta.gov.ar