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6/5/22

La modelo de la estatua del Kakuy

 


A los monumentos y estatuas que adornan nuestros paseos, los apreciamos en su carácter simbólico. Sin embargo, en el proceso de su realización, suceden hechos que son dignos de conocer, porque desde que surge la idea hasta su concreción participa mucha gente que, a pesar de que el tiempo la olvidó, fue protagonista de la historia cotidiana de nuestra provincia.

El escultor español Rafael Delgado Castro se radicó definitivamente en Santiago del Estero en 1913. Le gustaba esta comunidad sobre todo por el santiagueño y sus costumbres. Como era un aventurero nato, recorría los rincones de la ciudad buscando lo no común. En las inmediaciones del monumento al General San Martín, erigido en 1911, observó bloques de piedra de regular tamaño que habían traído para construcciones de cimientos y otras obras menores. Le llamaron la atención las de color gris amarillento, procedentes de Siracusa, Italia, y decidió trabajarlas. Con autorización municipal, más la ayuda de vecinos, logró transportarlas a su taller. (...)

Delgado Castro necesitaba una modelo, quería que de esas piedras  brotara un desnudo.

¿En dónde encontrar a la "privilegiada" en un marco de sociedad cerrada, llena de prejuicios, como era la comunidad urbana santiagueña?. Además, estaba casado y tenía una hija que todavía usaba pañales. La reputación resultaba importante como carta de presentación para conseguir trabajos.

Un cochero apodado "Biñaco", instalado en las proximidades del Mercado, le dijo que podía tener lo que buscaba. (...)

La dama, de alrededor de 30 años, se llamaba Juanita, aparentaba excelente salud, aunque no poseía buen porte.

En la habitación de una casa prestada, con 2 ayudantes iluminadores de fogonazos de magnesio, concretó una serie de 22 fotos. También realizó apuntes en dibujos lleno de garabatos antropometricos y bocetos en plastilina.

Con todo este material, comenzó a esculpir en la soledad de su taller.

A mediados de 1914, concluyó su tarea y la tituló "Tedio". Su esposa, que estaba embarazada, fue la primer testigo de su obra. (...)

Sin dar importancia a los comentarios, tratando de tranquilizar las aguas, envió esta escultura a concursar en el VI Salón Nacional (1916). (...)

Su amigo el Dr. Alejandro Gancedo, trajo la noticia que "Tedio " había obtenido un premio en la Sección Artistas Extranjeros.

A raíz de este lauro, muchas damas quisieron retratarse en escultura, entre ellas, la señorita Ángela Capovilla y la señora Clementina Torres de Prieto.

A comienzos de 1920, la familia Berdaguer, encargó a Delgado Castro, el diseño y construcción del panteón familiar en el Cementerio La Piedad. Resuelve incorporar en el motivo un ángel femenino acostado y lloroso.

De nuevo recurre al cochero "Biñaco" y se entera de que Juanita había muerto en una provincia del Litoral a causa de una enfermedad "rara".

Con las fotos de Juanita, armó la imágen necesaria. (...)

En 1942, el empresario de espectáculos, Guillermo Renzi, encargo a Don Rafael  el proyecto de una fuente para ser colocada en el centro del óvalo del Parque Aguirre.

Así nació "El Kakuy".

Otra vez  Juanita es la inspiradora de las formas escultóricas. Recordando su pequeño cuerpo, la modelo en actitud desesperada en el instante de su transformación en pájaro.

Juanita, una ilustre desconocida, sin saberlo trascendió a los tiempos hecha ninfa, ángel y kakuy.

Fuente: Omar Sapo Estanciero

SANTIAGO INÉDITO.  EL LIBERAL 21 de julio de 2003.

3/9/08

La leyenda de El Kakuy

Un hermano y una hermana vivían solos en el bosque, prodigándole aquel tanta ternura y cuidado que nunca se conoció mayor afecto fraterno que el suyo.

Nada le hizo faltar a su hermana. Del bosque traillare la mejor fruta, las mas fragantes flores y la miel mas rica, sin contar con la exquisita carne de sus animales predilectos y la de los peces que abundaban en el río.

En cambio solo recibía de ella el trato mas cruel.
Cansado de soportar tanto tormento, un día la invito a una “meliada”, pues, según le dijo, había encontrado una colmena repleta en la copa de un árbol corpulento. Llevada por la gula, la acompaño hasta el bosque próximo y cubierta la cabeza con la manta para protegerse de las picaduras de abejas e insectos empezó a trepar ayudada por un largo torzal.

Ya en lo alto, el hermano empezó a podar las ramas del árbol y una ves concluida la tarea desapareció. Sola quedo la muchacha. Y de ver que no acudía su hermano, llamo llamo muchas veces y como no obtuviera respuesta, se levanto el manto que la cubría y pudo recién darse de su tragedia. Grito desesperadamente. 

Solo el eco, lejano le contestaba. Pronto la noche cubrió el bosque. Llena de angustia aferraba con sus dos las ramas del árbol. Pero las horas de agonía, en el espasmo, transformaron los dedos en garras curvas de uñas afiladas. Y cuando su ansia de bajar fue mas intensa, abrió los brazos y, transformada en pájaro, voló.

Desde entonces, el Kakuy en su canto llama a su hermano: “Kakuy turay, turay…”
El folclore de sgo del estero – Orestes Di Lullo