"El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma." - Beretolt Brecht -
24/7/24
CANTO A SANTIAGO DEL ESTERO
“Romance a la vuelta del santiagueño”. 1965
“Romance a la vuelta del santiagueño”. 1965
Por Dalmiro Coronel Lugones
Quiero sentirme brasero,
desesperarme en las sendas,
mis pasos tras las zafras,
mi alma añorando la vuelta.
Irme dejándole coplas
Al corazón de la espera
y, con las manos heridas,
¡Volver después a mi tierra…!
Él de andar por otros rumbos
con ilusiones viajeras,
Buscando en suelos extraños
lo que mi suelo me niega.
Destino de santiagueño:
vivir de sueños y ausencias,
partir y volver cantando
¡Sin una sola protesta…!
Me verán los horizontes
perderme en las polvaredas,
silbando bajo, a los aires,
Mis ilusiones y penas,
y en los altos del camino
—Fogón sereno y estrellas—
Con mi guitarra y mi copla
¡Recordando mi querencia…!
Allá, en los surcos ajenos,
me encontraran las cosechas,
curtido el rostro de estíos,
de inviernos y de tristeza,
las manos rudas, callosas,
sudorosas, jornaleras,
y mi destino hermanado
¡Al destino de la tierra…!
Allá estaré en el cansancio
de las jornadas braceras,
sufrió de sol y viento,
la sangre ardida en las venas.
Los ojos ebrios de frutos,
La Boca Amarga, Reseca
y vecina a mi nostalgia
¡Una copla santiagueña…!
Después… la paz del retorno,
la honda emoción de la vuelta,
Mis pies andando de nuevo
las distancias polvorientas,
cerca de mi rancho, mis bosques
de algarrobos y de breas,
y entre vidalas y alojas
¡un carnaval que me espera…!
Quiero sentir en mis manos
rústicas ansias labriegas,
con los éxodos braceros
marcharme hacia las cosechas
y al año —como el coyuyo—
volver cantando a mi tierra
sabiendo que ella, entre zambas,
¡Está guardando mi vuelta…!
22/6/24
Romance para la muerte de Julio Argentino Gerez
Como lloraron las tristezas
las cajas aquella vez
cuando enmudeció su canto
Julio Argentino Gerez…
Cómo lloró su partida
la tierra amarga de sed,
los huiñaj y los chañares
no quisieron florecer.
Callaron arpas, violines
y guitarras esa vez,
al oído de la muerte
La vida grito ¿Por qué?
Silencio, largo silencio,
dia que muere al nacer,
en los malambos del tiempo
creció un dolor de ciprés.
Sólo el viento en las distancias
parecía responder,
no lo busqueis en la tierra
ni tampoco lo lloreis,
golepad los parches legüeros,
cantad vidalas por él
para que vaya a la gloria
Julio Argentino Gerez.
Destino del peregrino
Tras de una huella se fue,
llevando en las alas de ausencias
la copla de un placer.
En el suelo de eternidades
partió, pero ha de volver
Cuando suenen Añoranzas
Las chacareras, tal vez…
Como golpearon nostalgias
los bombos el dia aquel
cuando callo sus cantares
Julio Argentino Gerez.
Mas el poeta no ha muerto,
duerme en la paz del laurel,
las estrellas santiagueñas
velan su sueño postrer.
Y a orillas de los fogones
- creciendo un amanecer –
El salitral de una zamba
su recuerdo ha de traer
Y entonces – ala invisible –
del más allá ha de volver
don su guitarra y su canto
Julio Argentino Gerez.
25/5/24
Dalmiro Coronel Lugones describe al Río Dulce desde su nacimiento
Dalmiro Coronel Lugones describe al Río Dulce desde su nacimiento en las cumbres salteñas, su paso por Tucumán y su vida en nuestra provincia..... él presentía su partida. ?
"Mishqui Mayu, Mishqui Mayu, las voces quichuas lo llaman"
Dice Dalmiro Coronel Lugones en su Romance del Río Dulce. Esta obra del notable poeta bandeño se hizo popular en todo el país al ser cantada por Alfredo Ábalos, luego de que Juan Carlos Carabajal y Horacio Banegas transformaran en zamba unas partes de ella. También han grabado Romance del Río Dulce: Horacio Banegas, Alberto Leguizamón, Onofre Paz, Migui Cáceres y muchos otros intérpretes, a cual mejor.
El poema de Dalmiro Coronel Lugones describe al Río Dulce desde su nacimiento en las cumbres salteñas, su paso por Tucumán y su vida en nuestra provincia, donde recibe dulces sabores de miel y aloja, mientras su riqueza ictícola provoca malambos de garzas en los bañados causados por los desbordes.
Años antes, Eduardo Ávila había cimentado su fama de recitador apasionado, interpretando obras de Dalmiro Coronel Lugones junto a su cantar de chacareras, gatos, escondidos y zambas. “He de andar por otros rumbos, con ilusiones viajeras…” recita en Romance de la vuelta del santiagueño. “Destino del santiagueño: Vivir de sueños y ausencias.” Al leer sus versos, se percibe cómo Coronel Lugones estaba compenetrado con el ser y el sentir del pueblo santiagueño.
Dalmiro Coronel Lugones nació en La Banda el 20 de Julio de 1919. Contaba uno de sus hermanos que Dalmiro comenzó a escribir poesía cuando aún era niño. Ávido lector, iba creciendo culturalmente con el paso de los años. Inició una carrera universitaria, pero después prefirió dedicarse de lleno al arte, que era su pasión. Quienes han conocido de cerca a Dalmiro Coronel Lugones lo describen como un caballero elegante, gallardo y de trato amable, en el que se evidenciaba su riqueza cultural y su generosidad hacia quienes estaban comenzando en el arte. Ha sido una persona muy querida, tanto en nuestra provincia como en Buenos Aires y en los países adonde viajó por su actividad literaria, que logró gran trascendencia en vida del poeta bandeño. No sólo se dedicó a la poesía, sino también al estudio de la Historia santiagueña y argentina, hizo guiones cinematográficos, incursionó en el periodismo y en la política.
“Cuando me lleve el destino por otras huellas un día. Cuando ansias de andar me alejen de mis tardes amarillas, iré cargando bagajes de tristezas escondidas y soledad de distancias hincadas en mis pupilas… ¡Ay! Cuando un sueño me aleje de mis tardes amarillas, me acompañarán los cantos tristones de las urpilas. Vidalas de ausencias largas, cantando mi despedida y soledad de quimiles hecha adiós en sus espinas. ¡Cómo he de extrañar entonces, calor de tierra y de vida! ¡Cómo he de sentir la ausencia de mis tardes amarillas, mientras los parches legüeros se alarguen de lejanías y los ñanarcas me atajen, presintiendo mi partida!” Romance de mis tardes amarillas muestra un profundo amor por Santiago del Estero, al que supo conocer como pocos.
¿Por qué Dalmiro Coronel Lugones hablaba de tardes amarillas? ¿Habrá sido por esas tardes en que polvaredas suspendidas en el aire o presagios de lluvia hacen que Inti (el Sol) otorgue un tono amarillento al atardecer? ¿O tal vez se refería a la abundancia de flores amarillas en las Primaveras santiagueñas? En este romance habla de espejos de represas donde las nubes se miran; cuando el Sol poniente ilumina esas puyus (nubes) suele tornarlas amarillas. En primavera abundan las sisas ckellus (flores amarillas), y en esta obra el poeta nombra tuscas floridas y jarillas. Pero es casi seguro que se habrá referido a los amarillos atardeceres, cuando el Sol mismo da idea de lejanía y golpea la nostalgia en la hora final del día.
Su amor por el terruño era su motivación para una fogosa apología permanente de la historia santiagueña, elogiando el valor de los próceres de nuestro pago y con una encendida defensa constante de los valores nacionales. Uno de sus poemas de inspiración histórica es Patricios Santiagueños: “Viene llegando a Santiago la patriota expedición. Ya se escuchan los clarines y el redoble del tambor”… “Son trescientos santiagueños, trescientos guerreros son; las espadas en las diestras, cara al viento y cara al Sol”… “Aquí aguardan los Patricios Santiagueños que alistó el bravo caudillo Borges, con heroica decisión.”
Supo conversar con la gente del pago, con el río, con los montes, con los campos. Conversó con los distintos ritmos nativos argentinos y escribió un poema para cada uno de ellos. En su poema Chacarera, le pregunta: “¿De dónde vienen tus sones, antigua voz de mi tierra? ¿De dónde traes tu hechizo de noches salamanqueras? ¿Junto a qué viejos fogones te improvisaron cuartetas? ¿En qué montes de Atamishqui te encontraron, chacarera? ¿Qué lunas de Salavina te incendian las polvaredas, cuando al son de tus mudanzas el arenal se despierta? ¿Qué salitrales y esteros vienen creciendo en la fiesta? ¿Qué salamancas te nombran en Loreto, chacarera?”
Cuenta el poeta Miguel Brevetta Rodríguez que en una carta del 20 de Septiembre de 1969, su amigo Dalmiro Coronel Lugones le anunciaba su partida, pero no se refería sólo a su partida hacia Buenos Aires, adonde extrañaría las santiagueñas tardes amarillas, sino que le hablaba de un fatídico presentimiento, como anunciando su partida definitiva. Exactamente dos años después, Santiago del Estero y el mundo de las letras sudamericanas fueron sacudidos por la trágica noticia: Dalmiro Coronel Lugones había sido asesinado en Buenos Aires. Seguramente las garzas del Mishqui Mayu habrán suspendido por un rato su malambo cazador para ver por qué los sauces llorones musitaban más tristes que de costumbre. Los atajacaminos habrán lamentado no haber podido atajar la partida.
Han pasado décadas desde aquel fatídico 20 de Septiembre de 1971. Dalmiro Coronel Lugones sigue vivo en las voces de recitadores que se conmueven con su obra poética, y cantores que interpretan las obras que fueran musicalizadas. Podemos encontrarlo también en sus libros Romancero del canto nativo y Tiempo de zamba y malambo.
Quedó una gran cantidad de obras inéditas del notable poeta Dalmiro Coronel Lugones. Un hermano y una sobrina han trabajado en el armado de un libro que contiene todo ese bagaje cultural .
Respondiendo a su anhelo: “Eres himno de mi pueblo, río crecido en mis venas. Por eso quiero tus coplas humildes cuando me muera, hechas responso en tu canto, chacarera santiagueña.
Fuente: Alero Quichua. Cristian Verduc
28/10/21
Dalmiro Coronel Lugones: mas allá de sus tardes amarillas..
Con los ojos vivaces e inquietos, erguidos e impecables para siempre, mostraba su elegancia y su pulcritud al grado de la exageración.
Sabía que su nombradía había superado los límites
provincianos y una prueba de ello, fueron las muestras de afectos y
reconocimientos que recibía constantemente de parte de su pueblo.
Ganador permanente de cuanto concurso de poesía existiera,
citado siempre, como el referente principal de la poesía santiagueña por
estudiosos de las letras, reconocían en él a un buceador de las profundidades
del lenguaje, debido a la singular adjetivación con que elaborara su obra.
Vivió la amistad, como un estado permanente de cordialidad,
en su andar de bohemio y caminante sin reparos. Quizás hoy pueda arriesgar, que
nunca antes había conocido, a un ser dotado de un lirismo tan puro que llegaba
a desbordar en cada uno de sus actos, que hasta parecía mágico que de sus
gestos y palabras no brotasen otra cosa encendidas rimas nombrando a su pueblo
y su paisaje.
Simple, sencillo pero con una profundidad sin par, elaboraba
constantemente su prolifera producción, proyectada a un universo de figuras
reales y seguramente observadas hasta el detalle.
¡Siento que
soy mi tierra,
sal,
arcilla, arena, mapa,
sol,
paisaje, nervio, vida.
vuelo,
leyenda y vidala;
Que hundo en
sus senos raíces
y en sus cielos hecho ramas
y en el quehacer de mis versos
siento que en mí vive su alma...!
Una natural franqueza -no vacía de una hondura sin igual- se había asociado a su poesía en tal magnitud que para él no existieron secretos para lograr una obra tan desconocida, como dispersa, por el imperio mismo de su generosidad sin par que lo llevo a escribir en cualquier parte, sin destino, ni tiempo, que pusieran limites a su inagotable erudición.
En 1953, el gobierno de España lo condecoró con la Cruz de
Caballero de la Orden de Isabel Católica, en mérito a su trabajo constante de
acercamiento y difusión de las culturas Hispano-Argentina, de ahí en más, fue
solicitado por notables instituciones que pretendieron en vano desarraigarlo de
su tierra a la que tanto amó y con quien se identificó definitivamente.
Su orgullo de santiagueño está marcado a fuego en su
vocación, sus razonamientos y sus expresiones vivénciales y es por ello, sin
lugar a dudas, su posterior condición de investigador del folklore.
Que mejor testimonio de su obra: “Tiempo de zamba y malambo”
para evocar de una forma magistral todas las danzas conocidas en el país, desde
lo tradicional de antaño, pasando por la Pampa, el Litoral, el Centro, Cuyo, el
Noroeste y finalmente el Antiplano, quizá una pieza única en su género, para la
consulta permanente de nuestro patrimonio cultural.
No se equivocó el folclorólogo Felix Coluccio cuando dijo:
“ha compartido largas jornadas con este hombre santiagueño, que es como decir,
he estado al lado mismo de la pasión santiagueña. Lo he escuchado hablar de su
tierra, de sus pobladores, del pasado y el presente de su suelo; de su historia
y de su presente y de su futuro; de su dolor, de su tierra campesina y de las
esperanzas tantas veces fallidas... Santiagueño hasta los tuétanos, Dalmiro
Coronel Lugones, cuando escribe o cuando habla, su palabra tiene resonancia de
bombos, violines, y guitarras...
“Y aquí
estoy en mi Santiago
nutriéndome
de su sabia
Hombre y poeta afirmado
honda raíz
en su drama
bajo los
soles ardientes
quemándome las espaldas
bajo el
disco vidalero
de las lunas trasnochadas.”
Vivió con desmedida intensidad su vocación de viajero, conocedor de todas las expresiones del arte nativo, e incursionó en todos los géneros con conocida suerte. Nombrado constante de nuestras leyendas, inquieto investigador de las esencias de nuestro idioma y nuestra historia, proyectó sus conocimientos en audiovisuales y libros cinematográficos. Colaboró siempre con el docente del interior de quienes obtuvo innumerables testimonios de reconocimiento.
Pensaba -al igual que nosotros- que la base, desarrollo
perspectiva del hombre está en la fuente de la educación y en el estudio y
difusión de la cultura de los pueblos.
Lejos quedaron aquellos cuatro años en la facultad de derecho
en la universidad de San Miguel de Tucumán, quizá.
porque la vocación muchas veces, es más fuerte que las
realizaciones. El destino no lo abogado, reservándole el título de “poeta
laureado” para el beneplácito de todos y en especial el regocijo del espíritu
de quienes lo conocimos.
Nunca dejó de nombrar a su hermana Lidia y en especial a su
madre muerta, por quienes sentía una desmedida admiración que pudo reflejar en
su poesía:
“¡Ella fue madre, amiga y
compañera
guía en la lucha, en el ideal bandera
voz de siembra de paz, en las jornadas
mies de fe madurada en las
esperas...
Cuantas veces “no me importa”- me decía -
si no eres otra cosa que poeta
pues no todos en la vida saben
vivir en comunión con las estrellas...!
Tenía todo a lo grande, que misteriosamente armonizaba con
su corazón de niño. Anfitrión permanente -en su casa paterna- de destacadas
personalidades del arte, la música, y la política, recordado patio solariego,
en donde mostraba orgulloso su jardín autóctono que el mismo diseñara. De
arraigadas convicciones nacionalistas, no dejaba de ilustrarnos sobre el coraje
de nuestros patriotas -en especial los caudillos provincianos- en cada
oportunidad en que ele arte nos convoca.
Hoy, al repasar parte de su obra, pienso, que su riqueza
idiomática, conjugada con la armonía y la cadencia de su verso, aun no ha sido
superada.
“Me siento cuerda y madera
delirando en las guitarras,
tiempo de lunas crecidas
soñando insomne en las cajas,
parche legüero de bombos
golpeando en las Salamancas
y desvelado sonido en el perfil de las arpas...
Tenía una obsesión que fue premonitoria; era la primavera.
Tras su viaje a Buenos Aires por razones de trabajo, en cartas que conservo, me expresaba: “…quizá me quede poco tiempo de vida, por ese mal incurable que me persigue. O la muerte en un accidente, como ya me lo han vaticinado. Adiós mi pequeño, amigo, hermano, y compañero... esta mañana luminosa de primavera de 1969. Hoy 20 de septiembre...”
No volví a verlo, salvo una que otra carta fue nuestra
comunicación. Exactamente dos años mas tarde, lloré junto a mi pueblo la muerte
del amigo y el máximo poeta, que hasta el fin de sus días le canto a su tierra
como ninguno.
Había llegado el momento de “las tardes amarillas”,
casualmente era la primavera de 1971.
¡Como he de extrañar entonces
Calor de
tierra y de vida
Como he de
sentir la ausencia
De mis
tardes amarillas
Mientras los
parches legüeros
Se alarguen
de lejanías
Y los
yanarcas me atajen
Presintiendo mi partida...!
Fuente: Patio Santiagueño
24/1/16
Romance del Rio Dulce
6/7/12
6 de Julio de 1919
Nace en la
ciudad de La Banda, Dalmiro Coronel Lugones, poeta, periodista, guionista,
folklorista e investigador del folklore.
Publicó dos Libros: “Romancero del Canto Nativo” en 1965 y “Tiempo de Zamba y Malambo” en 1970. Fue premiado en numerosos certámenes poéticos, entre ellos Primer Premio del diario "Clarín", de la Capital Federal, por su poema "Romance del Canto Nativo" en 1960. Entre sus numerosas distinciones, se destaca la Condecoración de Caballero de la Orden de Isabel La Católica, Autor de Himnos y Marchas escolares.
Reproducimos
una de sus obras poética que se hizo muy difundida desde que el músico Horacio
Banegas le puso música.
Romance del
Río Dulce (zamba)
Letra:
Dalmiro Coronel Lugones – Música: Horacio Banegas – Juan Carlos Carabajal
nacer en las
cumbres altas.
Guanaco de
los deshielos
corriendo
por las montañas.
Mishki Mayu,
Mishki Mayu
Las voces
quichuas lo llaman.
Y por querer
detenerlo
hay un
pañuelo de zambas,
un canto de
chalchaleros
y una luna
tucumana…
Estribillo
Pero el río
tiene prisa
de llanura y
de vidala
por eso
viene bajando,
porque lo
apuran las cajas…
porque hay
sabores muy dulces
de miel y
aloja en sus aguas.
Después las
blancas salinas,
La tierra
sedienta y amarga
la soledad
de los junes
y las noches
sin guitarras.
Mishki Mayu,
Mishki Mayu
Las voces
quichuas lo llaman.
Y por
quedarse en Santiago
fluvial
presencia en su mapa
se desborda
en los bañados
entre un
malambo de garzas
Mishki Mayu,
Mishki Mayu
Las voces
quichuas lo llaman.
Estribillo
Pero el río tiene prisa
de llanura y
de vidala
por eso
viene bajando
porque lo
apuran las cajas
porque hay
sabores muy dulces
de miel y
aloja en sus aguas...
Fuente: Patrimonio de Santiago del Estero
21/11/09
Dalmiro Coronel Lugones, el poeta que resiste al olvido...
Verde país milenario,
Catedral sin dios ni santos
Donde el órgano del viento
Suena en las misas del diablo,
Vegetal carne que grita
La voz musical del árbol,
Lenguaje creciendo en bombos
Para nombrar a mi santiago.
Allá sus copas elevan
A los cielos quebrachos
Y se visten los chañares
Y los huinaj de topacio,
Los algarrobos maduran
Sus vainas en los veranos
Mientras suenan los coyuyos
Guitarreros sus malambos.
Extrañas supersticiones
Estremecen sus arcanos
Cuando vuela la leyenda
Por las ramas del espanto,
Entonces la “Umita”
Su histeria por los atajos
Y hachando el silencio lanza
Su horrible grito el “sachayoj”
Y acecha el “Runa uturungo”
- el tigre de pies humanos –
Y el “Supay” en la espesura
Convoca a los “iniciados”
Y triste silba la “Almita”
Y el “Crespin” llora su llanto
Y el “Kakuy” grita y sacude
Con su dolor los espacios…
Allá cuando el sol se hamaca
Entre los árboles altos
ay un saludo de mirlos,
De calandrias y de icanchos
Y salen a espiar las siestas
Las chuñas y los lagartos
Y el carpintero golpea
En los troncos su cansancio.-
Dalmiro Coronel Lugones







