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8/9/21

FORTUNATO JUÁREZ: Genuina personalidad del nativismo santiagueño

Por Miguel Coria


Una tarde del año 1990 llegó a la disqueria RADAR (Peatonal Tucumán N°16) a una reunión con el gerente para concretar la grabación y edición de un material discográfico. 

Don FORTUNATO JUÁREZ llegó con toda su humildad a cuestas, con su sonrisa inconfundible, con esa personalidad austera y paisana pero con toda una trayectoria a sus espaldas como músico, autor, compositor y figura legendaria del arte nativo santiagueño.

Allí lo conocí personalmente; artísticamente lo hice desde siempre. Desde sus consagradas obras musicales marcando la belleza, el paisaje, los personajes y la historia de un Santiago que hoy extraña sus formas y su arte.

Don Fortunato junto a sus hermanos y sobrino, LOS HERMANOS JUÁREZ, lograron plasmar en una grabación (cassette) un material discográfico (foto) que hoy es un objeto de "culto" en el patrimonio musical santiagueño de raíz nativa.

Hasta cuando caminaba mostraba la "santiagueñidad" don Fortunato. 

Con un vocabulario plagado de santiagueñismos auténticos (utilizaba muchos diminutivos), los que alguna vez hemos podido dialogar con él, además de estar hablando con una figura fundamental del movimiento tradicionalista santiagueño, nos nutrimos de aquel hombre de "tierra adentro", cuya personalidad y  costumbres seguían unidos a la tierra, su vida seguía atada a las tradiciones de éste pueblo y ese camino lo llevó a enriquecer la cultura popular de nuestro suelo.

En otra de sus visitas a la disqueria y productora discográfica RADAR  me obsequió una gacetilla (todavía la conservo) con una serie de notas periodísticas de medios santiagueños y argentinos. 

Hoy se recuerda 21 años de su fallecimiento, de su paso hacia ese otro plano; pero su recuerdo y su obra siguen estando presente en cada músico, en cada cantor, en cada compositor, en cada poeta santiagueño dando prueba de su existencia y preservando esa autenticidad nacida desde las raíces mismas de una provincia donde más allá de los tiempos todavía habitan en su arte la belleza y la frescura de lo genuino. 

21/8/21

Loretano Soy

 Publicado en Patio Santiagueño II


Don Fortunato Juárez nació el 9 de Enero de 1.925 en Villa San Martín (hoy Loreto), aunque toda su familia era de la histórica Villa Loreto, donde el quichua y el castellano convivían en el habla cotidiana de esa “gente feliz, de paz y respeto”, hasta que casi toda la población debió trasladarse al actual emplazamiento en 1.907. 

Contaba que su abuelo materno (Tatacu Carmen) y su padre eran carpinteros y músicos. Sus hermanos también fueron folcloristas. En ese ambiente musical despertó su deseo de emular a sus mayores. Cada día aprendía algo nuevo de la guitarra, lo que se incrementó en la ciudad de Santiago del Estero, donde ejerció distintos oficios. 

Un accidente de trabajo en una empresa textil lo privó de una falange del índice de la mano izquierda, pero no le impidió seguir tocando y cantando. Con el conjunto Los Hermanos Juárez recorrió el país llevando la música tradicional santiagueña a la que incorporaban las creaciones de Fortunato e Higinio Juárez. 

Cuando no actuaba con sus hermanos, Don Fortunato aceptaba toda invitación para cantar. Se integraba a grupos costumbristas y, cada Domingo que estaba en Santiago, llegaba a la radio con su guitarra para compartir con la gente del Alero Quichua Santiagueño. 

En los primeros años del Alero Quichua, Don Fortu estuvo muy unido al grupo nativista. Después supo asesorar al Secretario de la Comisión Directiva para el correcto manejo de libros, documentos y trámites. Fue integrante del elenco que ponía en escena la obra Casarácoj (El Casamiento) de Don Carlos Maldonado; en ese tiempo de compartir viajes a distintos lugares de nuestra provincia y a Buenos Aires, la gente del Alero pudo conocer aún mejor a este gran creador de personalidad humilde y sencilla.

Sus creaciones son cantadas en distintos escenarios del país. Solo por nombrar algunas, mencionamos: Bienhaiga con el Mocito, Para mi Pago, De Ahicito, Así era mi Mama, Loretano Soy, El Violín de Tatacu, Chacarera del Chilalo, El Huajchito, Sumampa Viejo, Plaza Libertad, Soy Santiagueño que Vuelve, El Linyerita, Paisanita de mi Pago… son muchos temas criollos.

Don Fortunato Juárez falleció en Santiago del Estero el 7 de Septiembre de 2.000 a las tres de la tarde. 

Así como creó páginas inolvidables para el cancionero argentino, Don Fortunato Juárez formó nuevos guitarreros y cantores, en una tarea sin estridencias pero con grandes resultados, pues esa siembra que hizo a lo largo de su vida sigue dando frutos.

Loretano soy - trunca

(Fortunato Juárez)

Santiagueño soy señores

en Loreto yo i nacido

entre medio la algarroba

mistol y chañar florido.


Capillaman pusaharancu

de la Virgen de Loreto

el pupito ashpa-ashpa

y el crucifijo en el pecho.


Con la caja y la guitarra

soy feliz bajo el alero

con mi china y mi caballo

y con añapa en el mortero.


Estribillo


Canta, canta el coyuyo

canta, canta el boyero

vengan cantemos juntitos

a Santiago del Estero.


Huarmi sumaj loretana

bella china santiagueña

que tacota pallascara

mientras el gaucho sueña

Carnaval nocka chayani

caballupi a las trincheras

con mi huarmi en las ancas

pa bailar las chacareras.


Si no toco la guitarra

si no bailo chacareras

no habiendo un trago de aloja

Tata Dios hacé que muera.

FORTUNATO JUAREZ

Nació el 9 de enero de 1925 en la antigua Villa Loreto

falleció el 7 de septiembre de 2000, dos días después de Pablo Raúl Trullenque dejando una importante cantidad de obras que nacieron de su inspiración y que difundió a través del tradicionalista conjunto Los Hermanos Juárez, que hicieron historiaen el folclore santiagueño.

El Linyerita, Chacarera del Chilalo, De ahicito, Bien haiga con el mocito, Que me has hecho chacarera, Para ti compañera mía y Chacarera para mi flor son algunos de los temas que enriquecieron su gran producción artística y literaria, a la que grabaron grandes músicos argentinos.

 

Don Fortu, como todos lo llamaban, le cantó a su Loreto natal de una forma visceral (Violín Tatacu, el más representativo de su amor a su tierra), a sus hijas (la polca Sonia Nancy) y a su esposa Francisca Roldán (Luz de mis ojos y Para ti compañera mía.

 Alguna vez Don Fortu dijo:

 

Su lugar de origen

"Mis hermanos mayores nacieron en la Villa Loreto. Solamente el Chango y yo nacimos en Villa San Martín, actualmente conocido como Loreto. Mucha gente se mudó de la costa del río hacia lo que hoy es Loreto. Sucede que la crecida del río tapó la antigua Villa Loreto. Los que vivían en la margen derecha del río se mudaron a Villa SanMartín y los que vivían en la margen izquierda se fueron a Brea Pozo".

 Don Andrés Chazarreta

 Tenía doce años cuando mi hermano se unió al conjunto de don Andrés. Por entonces la vieja; LV 11 había firmado un convenio para entrar en cadena con Radio Belgrano. Yo le llevaba un bombo grande de don Andrés. Mientras el conjunto iba en coche de plaza, yo iba a pie con el bombo. Después lo vi en Buenos Aires cuando yo estaba con el conjunto de Luís Alberto Peralta Luna. Cuando volví a Santiago, lo visitaba siempre.

El abuelo Carmen y su padre

"Mi abuelo Carmen y mi padre tenían una carpintería y no les faltaba materia prima porque con cada creciente del río venían árboles que arrastraba la corriente. Mi abuelo que era nadador los arrimaba a la orilla. Por eso en una parte de la letra del gato yo puse "vencedor del río Dulce". Ellos eran músicos: mi padre tocaba guitarra y mi abuelo el violin.



29/1/16

Fortunato Juárez

Es la clásica imagen del cantor popular. Su vida misma está retratada en los títulos de sus canciones más difundidas. Por ejemplo, en el gato “El violín de Tatacu” dibuja un perfil de su abuelo Carmen y las duras circunstancias que debieron pasar los loretanos al inundarse y desaparecer la vieja Villa Loreto.

Fortunato Juárez plasmó como pocos los sentimientos del paisano simple y común de estas tierras. Él mismo se forjó artísticamente en el seno de una familia humilde que compartía los tiempos entre las labores necesarias para ganarse el sustento con la afición a la música.

Formó parte durante muchos años del famoso conjunto de los Hermanos Juárez que con bandoneón, guitarra, bombo, violín y canto que puede mencionarse como lo más puro y auténtico de esta región en virtud del encanto de un repertorio plagado de apelaciones al amor que el lugareño siente por su terruño.

En su poesía se transparenta su modo de ser sencillo, silvestre y un poco ingenuo. En sus temas habló del monte, de su familia, de su querido Loreto, de la gente que lo erigió como su más genuino representante.

Muchas de sus canciones (“De ahicito”, “Así era mi mama”, “Para mi pago”, “El linyerita”, “El huajchito”, “Tristezas de un corazón”, “Chacarera del chilalo”, “Inti sumaj”, “Loretano soy”, “Sonia Nancy”, etc.) fueron grabados por artistas de relieve nacional como Los Fronterizos, Los Chalchaleros, Chango Nieto, Hermanos Toledo, Raly Barrionuevo, Los Sin Nombre, por nombrar sólo algunos en apretada síntesis.

Con la desaparición física de don Fortunato Juárez (“Fortu” para los amigos) acaecida el 7 de setiembre de 2000 se perdió a un ser humano excepcional, un maestro de alma, pero su figura ha crecido en la consideración popular por el incalculable valor del legado que dejó para el sentimiento popular.
www.sachadiario.com.ar

4/5/14

El Linyerita: La historia que me contó don Fortunato Juárez

Por Carlos Infante...

Don Fortunato Juárez trabajó conmigo en una fábrica textil que ya no existe. Yo acababa de separarme del conjunto Los Sin Nombre y me salió la oportunidad de hacer una grabación como solista en Buenos Aires.

Don Fortunato me dijo entonces que tenía una poesía escrita sobre un hecho real ocurrido en Huaico Hondo. Acomodó los versos para que pudiera cantarlos, y me contó la historia de El Linyerita.

Un linyera había llegado a Huaico Hondo y empezó a deambular por las calles. La gente lo ayudaba, le daban comida, algunas monedas, ropa. Los chicos lo querían porque se veía que era buenito.

En aquel tiempo, había una confitería cerca donde hoy está la cruz de él. Allí se practicaban juegos de azar, riñas de gallo, tabeadas, se jugaba a los naipes. Un día, el linyera entró y le pidió permiso al dueño para que lo dejara ver la tabeada. Se arrimó adonde estaban jugando, sacó plata que tenía guardada, jugó y perdió. Al perder toda la plata, le preguntó al dueño del boliche si le podía empeñar un anillo de oro que llevaba con él y dejarlo tirar al menos una vez más. Entró en la tabeada, y la suerte le cambió por completo. Empezó a tirar y ganar sin parar hasta sacarles toda la plata a todos.

Después, levantó su plata, sus cosas, y partió. Compró vino, fiambres, quesos, según los versos de Fortunato, y se fue. Pero apenas salió de la confitería, comenzaron a seguirlo *** que al alcanzarlo lo mataron y le robaron toda la plata y su anillo de oro. Cuentan que los asesinos fueron detenidos y encarcelados, y que uno de ellos se quedó ciego en la cárcel y murió al poco tiempo. La misma suerte corrió con el otro al recuperar la libertad.

Ésa es la historia que me contó don Fortunato y que él investigó para poder hacer la poesía. Después yo grabé esa canción y fue un rotundo éxito, tanto que pese a los años que pasaron la gente me la sigue pidiendo en todos los escenarios del país

El Linyerita (Fortunato Juarez)

En un barrio de Santiago,
hay una cruz milagrosa,
las chinitas y los changos
le llevan fragantes rosas,
prenden velas día y noche,
en la cruz del linyerita
rezos, plegarias, promesas,
brindan al alma bendita.

Cuentan que una noche oscura y en un boliche cercano,
estaban unos paisanos truqueando muy divertidos,
de pronto entró un mal vestido y andrajoso como quiera,
era un barbudo linyera, quién sabe de ande ha venido.

Con su amable sonrisa, a tuitos los saludó
y al bolichero pidió, p' poder matar su hambre,
le vendiera queso, fiambre, un pan y un litro i`vino.
Y de un pañuelo cochino desató un billete grande.

Le cobró el bolichero, dando el vuelto al linyerita
y agarrando sus cositas, rumbo a Huaico Hondo marchó.
Y cuando a las vías llegó lo alcanzaron dos matreros,
le quitaron su dinero y allí tendido quedó.

En un gran charco de sangre lo hallaron de madrugada,
dos profundas puñaladas cortaron su triste vida
y la gente conmovida viendo muerto al linyerita
llevan flores y velitas para esa alma desconocida.

¿Quién era el linyerita? nunca se pudo saber,
pero él siempre ha de tener una velita prendida.
A un costado de la acequia, de la vía y el camino,
la cruz de palo se encuentra marcando un triste destino,

linyerita de Huaico Hondo, quien sabe de ande has venido.