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10/9/21

Aquella “Bandita” del Argentino del 68

 Por Roberto Vozza

 

Fue el periodista Salustiano González, jefe de deportes del diario El Mundo de Buenos Aires, quien tuvo la excelsa visión de calificar al campeonato argentino de basquetbol como el “más argentino”. Ello aconteció en 1939 cuando la disputa del certamen en la ciudad de Bahia Blanca.

La frase en cuestión le puso al encuentro interprovincial deportivo un justo rótulo que habría de mantenerlo durante muchos años ante cada convocatoria.

González, gran propulsor del baloncesto, lo calificó así por “tener un carácter netamente nacional y ser un símbolo de argentinidad y mancomunidad nacional”. Y no estuvo equivocado porque graficó virtualmente lo que cada provincia aportaba en su presentación: autenticidad, esencia e identificación.

Con el tiempo, ello quedó patentizando. Y Santiago mostró lo suyo: el folklore. Según datos y testimonios que se han podido recoger, esa simbiosis de basquetbol con chacareras y zambas identificando la santiagueñidad tuvo estas expresiones preliminares.

En 1947 en Capital Federal. En el Luna Park donde se disputó el torneo, sonaba un bombo santiagueño ejecutado por Gabino “Chichí” Montiel, quien hasta se animó una noche a cruzar la cancha y lograr que el entonces presidente Juan Domingo Perón allí presente estampe su firma en el instrumento.

Durante los partidos que jugó Santiago su hinchada entonaba temas del cancionero folklórico argentino. Estaba de moda la zamba “Debajo de la morera”. El público porteño pedía entonces a los santiagueños que canten “Debajo de la parra” confundiendo el título original de la composición

Santiago fue eliminado en semifinales por Capital Federal. Cuando terminó el partido Julio Argentino Jerez con un bombo cantó “Añoranzas” al momento en que el plantel provinciano dejaba la cancha.

1949- La Rioja. En la perdidosa final contra Santa Fé, el público riojano estaba en contra de Santiago. La parcialidad santiagueña entonces alentó a su equipo entonando la Zamba de Vargas que irritó a los riojanos, temiendose por incidentes.

Córdoba 1954- En el plantel santiagueño, uno de sus integrantes, Dante “Zoco” Acosta fue ejecutante del bombo y cantor de temas del acervo folklórico santiagueño.

El ingreso de Santiago al campo de juego se hacía con el instrumento en manos del mismo jugador que está fotografiado así.

La madrugada de la despedida, sin clasificar para las rondas decisivas, “Zoco” animó al plantel para mitigar la tristeza.

Jugadores cantores. A partir de 1957, Carlos Ríos, Gustavo Chazarreta y Benjamín Arce, flamantes incorporaciones a la selección provincial, hicieron gala de sus dotes interpretativas como cantores y ejecutantes de guitarra y bombo. Ellos terminarían por marcar ese aspecto distintivo en los combinados santiagueños cuando en los desfiles inaugurales de los certámenes ingresaban con los instrumentos entonando zambas y chacareras.

“Anacananá”. Con este apelativo ganó popularidad en la hinchada santiagueña quien fue un carismático ferviente seguidor del combinado en los argentinos: “Joshela” Neder. El con su bombo animaba el juego de los santiagueños en cada partido. El mote de “anacananá” provino justamente de los compases de chacarera que le sacaba al instrumento a modo de graficación.

1968- Nace “La bandita”. A poco de disputarse en Santiago el Campeonato Argentino, y en un marco de enorme expectativa local, un grupo de integrantes de la Banda de Música de la Policía de la Provincia gestó la idea de acompañar al representativo provincial en sus presentaciones.

La “mini banda” ingresaba a la cancha de Estudiantes Unidos con un monograma de identificación y hacía sus interpretaciones a lo alto de la enorme tribuna del estadio. Ello no solo le confirió un particular color a los partidos preparatorios de nuestra selección, sino que animaba a los espectadores. La integraban Rey Felipe Corbalán con bajo (fallecido); Ramón Ciro García con trompeta (fallecido); Raúl Ignacio López con clarinete (fallecido); Sebastián Storniolo con saxo; Raúl Felipe Corbalán (hijo de Rey) con trompeta; Angelo Storniolo con trompeta; José Pallares con bombo (fallecido); Angel Fulco con trompeta; Tomás Carabajal con trombón y el maestro Natalio Leal Sequeira, segundo jefe de la Banda de Música, que ejecutaba el bombo leguero, también fallecido.

Su repertorio se componía de tradicionales temas folklóricos del acervo santiagueño, donde se destacaban con notoriedad la Zamba de Vargas, la chacarera “Añoranzas” y el chamamé “El toro”.

En medio de esas ejecuciones adosó a modo de aliento y con el acompañamiento en coro del público una marchita cuya letra decía…”suben las papas, suben los limones… y de Santiago salen los campeones”…También acompañaba el “ y ya lo ve, y ya lo ve… es Casimiro y su ballet”…

La “bandita” no solo que ponía tal original animación al espectáculo deportivo sino que sus interpretaciones iban en consonancia con el trámite del partido, siempre alentando a la divisa santiagueña.

En el estadio central donde se jugó el campeonato tuvo ubicación a lo alto de la tribuna principal montada sobre tubulares, que daba espaldas al Río Dulce.

Raúl Felipe Corbalán, ya retirado de su profesión de músico aportó todos estos datos con una evocación por momentos muy emotiva. Apuntó que su padre, Rey Corbalán, fue el promotor de la idea.

La fama de la agrupación y su significación su sumó al acompañamiento a otras expresiones deportivas de representativos santiagueños.

Cuenta precisamente que acompañó al club Sarmiento de La Banda en la disputa de un partido por el Regional de AFA en Catamarca que terminó en incidentes teniéndolo como protagonista. “Nos dispersaron con los bomberos”, recuerda.

Algo similar ocurrió con Central Córdoba en La Rioja.

“La bandita” fue durante su vigencia un mini emprendimiento toda vez que para solventar los viajes vendía plazas a los aficionados o simpatizantes, sea de basquetbol o futbol para viajar en el micro que contrataba a la empresa Anelli.

Su vigencia se extendió a varios certámenes posteriores al de aquel 1968, con lo que dejó la impronta de un memorable aporte que hoy grata y emotivamente evocamos

Fuente: Patio Santiagueño

21/8/21

Fundación de la institución social y deportiva “INTI CLUB”.

 


Esta institución estaba ubicada en la esquina de Buenos Aires y Mitre de la ciudad capital de Santiago del Estero. Su nombre deriva del vocablo quichua “inti”, que significa “sol”. Originalmente su cancha era de polvo de ladrillos y en su sede se practicaba básquetbol, box, bolley ball y ping-pong.

En su historia deportiva, el Inti logró ser campeón del Campeonato Argentino de Clubes Campeones, primero en 1957 en la ciudad de Córdoba, ganándole la final al club Unión de Santa Fe; y en 1959, en Santiago del Estero triunfando frente al club Arizu de Mendoza. Contó con grandes jugadores como los hermanos Ríos, Paco Barrientos, Jorge Saad, Ramón Martínez, Aníbal Giménez, Manuel Leguizamón, Juan Small, Dante Acosta y José Butiler, entre otros. De ellos se destacó el “Inqui” Ríos, por su temple, fortaleza física y talento. Otros hechos para resaltar en el solar del Inti Club, son los orígenes deportivos de Miguel Cortijo, jugador destacado a nivel nacional e internacional. 

La vida del club se fue apagando hasta que en 1989, con serios problemas económicos junto a otros dos clubes que vivían situaciones similares, deciden la fusión, para formar la Asociación Atlética Quimsa. Esta es la unión de tres clubes históricos del básquet santiagueño, como lo fueron: El Inti Club, Santiago Básquetbol Club y Estudiantes Unidos. Su estadio es conocido como Estadio Ciudad, antigua casa del Estudiantes Unidos, y fue remodelado y modificado con el dinero obtenido por la venta de los predios del Inti Club en calle Mitre y Buenos Aires, y Santiago Básquetbol Club, en calle Urquiza. Esta nueva Institución, participa en la Liga Nacional con importantes logros nacionales e internacionales.

La placa que hoy se encuentra en el edificio construido en ese solar, expresa lo siguiente: “En este solar funcionó por 58 años el Estadio del INTI Club, entidad pionera del basquetbol de Santiago, fundado el 21-8-1931 consiguiendo lauros provinciales y nacionales. Entre sus directivos estuvieron O. Alfaro, Arturo Luna, Lorenzo Ríos y entre sus jugadores: Inki Ríos, Tito Saad, Paco Barrientos, Zoco Acosta, Small, Demasi, Jiménez y otros tantos que hicieron grande a esta institución y siempre estarán en el recuerdo”.

Inti Club de mis amores

buenos aires esquina mitre

botando la pelota, siesta

caliente perfumes de azares

el básquet latente.

inti juego, dribling, doble

recuerdos y anhelos de tiempo

que se fue.


noches de triunfos gritos, y furia

contenida, tito el que hacia vibrar

a los compañeros e hinchada,

 goleo del Inki , el “dedo” del soco

bloqueo de tapa.

y todo se acaba y todo es poco.


 Paco Barrientos, de dibling fastuoso

historia grande  con miguel el virtuoso

que linda función

y llega a ser terminante, se cae el telón

el inti fenece y llega la fusión.


estas en el recuerdo y por siempre serás

el sol de Santiago esquina de gloria

azul y oro  nunca morirá.

                            MARCELO A. ARGAÑARAS 21/08/13

21 de Agosto de 1931

Fuente: Inti Club De Mis Amores


22/8/15

Aquellos campeones eternos


Quién no ha escuchado anécdotas de aquella final que Santiago le ganó a Provincia de Buenos Aires en 1968. Si parece que estuvimos ahí cuando nos cuentan que el “Dupla” Carrera definió el partido con un medio gancho de zurda, que el “Negro” Flores fue una bestia para defender al “Beto” Cabrera o que “Quebracho” Torres se hizo gigante para recuperar la bola luego de salto entre dos a segundos del final.

Santiago le ganó esa noche a una potencia y los que tuvieron el privilegio de estar, disfrutaron de una noche memorable a orillas del río Dulce, donde estaba enclavado el estadio Francisco de Aguirre, construido especialmente para esa ocasión.

Pasaron 47 años de esa noche, pero sigue flotando esa sensación de que el partido estaba perdido y que Santiago terminó ganándolo, sencillamente, porque así estaba escrito.

A 22 segundos del final, ya en el período suplementario, las 15 mil almas presentes en el estadio permanecían en silencio: Santiago perdía por un simple (75 a 74) y Tomás le cometió falta a “Quebracho”, que jugaba en el puesto que hoy se conoce como pívot. Desde la línea de libres, su punto débil, erró el primero y el momento ya era angustiante. También erró el segundo, pero la pelota dio un rebote largo que sobró a los lungos bonaerense y cayó en las manos del jugador más joven del plantel: el “Dupla” Carrera. Sacó un medio gancho de zurda, la pelota dio en el tablero y entró. El estadio estalló de un solo grito. Santiago pasó al frente por un simple (76 a 75), pero el partido no estaba terminado.

Buenos Aires quedó con la última bola para ganarlo, pero “Quebracho” interceptó a Requi y los árbitros cobraron salto. El pívot de Juventud, ya en su salsa, ganó en las alturas a pura fibra y se la dio al “Inqui” Ríos, que cedió para el “Benja” Arce, a quien el final sorprendió con la pelota en sus manos.

Después, la invasión, el festejo enloquecido, el grito contenido durante los 7 días que duró el torneo. Los jugadores, en andas, semidesnudos. En la provincia, sólo se habló de básquet durante marzo del 68, mientras el país soportaba la dictadura militar del general Juan Carlos Onganía y Estados Unidos atacaba Vietnam en plena Guerra Fría.

Un recuerdo imborrable

Pasaron 47 años de aquella noche memorable para el deporte santiagueño, pero el recuerdo sigue fresco en nuestros padres y abuelos. Y es saludable que así sea.

“Paco” Barrientos, que era el primer asistente de don Casimiro González Trilla, guarda un grato recuerdo del entrenador. “Yo era el segundo de él, pero los otros muchachos (Luis Cipolina y Ricardo Gerez) también colaboraban. Cuando estaba, él resolvía todo. Tenía mucha personalidad, era un tipo de pocas palabras. Yo lo escuchaba y también aprendí mucho, una barbaridad”, comentó.

“Paco” explicó que el equipo santiagueño estaba en excelentes condiciones físicas. “Cuando terminó el campeonato, los jugadores de Santiago estaban para jugar otro. Estaban enteritos todos. En la época que yo jugaba, había una sola pelota y el que metía, volvía a tirar. Ellos tenían una pelota para cada uno. No había nada de profesor de educación física, todo lo hacía él”, aseguró.

El “Negro” Flores, que jugaba en Juventud, fue crucial en ese torneo. “El 68 fue inolvidable, porque andaba muy bien, con 6 meses de entreno. Cada vez que jugábamos, se veía muchísima gente en las tribunas. Fue una de las satisfacciones más grandes de mi vida, no me voy a olvidar nunca”, indicó Flores, que al año siguiente fue convocado a la preselección nacional.

“Era el jugador más sacrificado, siempre me tocaba bailar con la más fea, pero andaba bien. El “Beto” Cabrera (Buenos Aires) era un jugador completo, el “Loco” Ibáñez (Capital Federal) y Crespi (Santa Fe) eran grandes jugadores. Al que se me ponía adelante lo cuidaba”, agregó el “Negro”.

Roberto Carrera también recuerda con gran emoción ese torneo, en el que quedó marcado de por vida al haber convertido el último doble de la final. “El gol del campeonato ha quedado grabado en toda la gente que ha escuchado y ha ido a la cancha. Hasta el día de hoy me preguntan cómo fue. La gente que estuvo en la cancha me dijo que metí sin ver, otros aseguran que tiré de gancho. Don Casimiro me dijo que me quede al costado de Tomás y de Villalba, pero yo no le hice caso y me fui detrás de ellos. Los sobró la pelota a los dos y que hasta que ellos se dieron vuelta, yo ya había lanzado. Me guié del cuadradito blanco y entró sin tocar”, comentó el “Dupla”, que se había convertido en el jugador de la gente.

“Otro momento que no olvido fue cuando terminó el partido y vinieron como mil para sacarme la ropa. Me dejaron en clipper (el sleep de aquella época). Decí que el utilero me dio una toalla y así andaba festejando”, agregó con una sonrisa de oreja a oreja. El “Dupla” soltó además una anécdota que había mantenido en secreto. “Cuando terminó el partido, Fruet se me acercó para agredirme verbalmente, me dijo de todo. Ellos estaban locos, les habíamos cortado la chance del tricampeonato. Nunca lo conté, muchos años después lo hago”, reveló.

Esteban Demasi permaneció en el banco en la final, pero sí ingresó en anteriores encuentros que su equipo había resuelto con anticipación. Sin embargo, no se olvida de lo ocurrido. “Siempre digo que eran mis ídolos, que eran la Generación Dorada de Santiago. Nuestro potencial se medía por el hecho de que 7 de los 12 del plantel habían integrado la selección argentina en alguna oportunidad.
Sentíamos el orgullo de compartir con ellos, con semejantes monstruos consagrados. Para nosotros era una experiencia maravillosa el estar junto a ellos”, aseguró. “Siempre que ocurren estas recordaciones, agradezco a la raza de dirigentes, a las instituciones públicas, al gobierno de entonces (a cargo del general Carlos Uriondo) y sobre todo a EL LIBERAL, que seguramente atesora un material inapreciable para las demás generaciones. Mi carrera en la selección fue modesta y terminó en el 73, jugando con Miguel Cortijo”, agregó Demasi, que era jugador del Inti Club.

El Campeonato Argentino del 68 representa una de las páginas gloriosas del deporte santiagueño, en tiempos en que la provincia se había convertido en una potencia basquetbolística. Ese es nuestro legado.

UNO POR UNO

José Flores: jugó siempre en Juventud, mientras que en la selección tuvo la chance participar de 15 argentinos seguidos, con dos títulos y cuatro subcampeonatos. Integró la selección nacional en el Sudamericano de Montevideo en el 69. Se retiró en el 77, pero empezó a incursionar en el maxibásquet, donde se consagró campeón mundial en el Cenard, tras vencer a Rusia en la final. Hoy tiene 73 años y es jubilado de la ex Caja Popular.

Roberto Carrera: vistió la camiseta de Santiago BBC en gran parte de su carrera deportiva, pero además estuvo dos años en Caja Popular de Tucumán. Jugó 14 años seguidos del 67 a 81 en la selección santiagueña de mayores. Se retiró en el 85, pero en el 86 se consagró campeón argentino de maxibásquet, también convirtiendo el último doble de la final. Hoy tiene 67 años y es empleado del Banco Santiago del Estero.

Esteban Demasi: con la camiseta del Inti fue campeón provincial en cuatro oportunidades, pero además logró dos subcampeonatos argentinos de clubes campeones. Fue campeón universitario. En el plano dirigencial, fue el presidente de la delegación de Santiago que se consagró campeón argentino de Cadetes en Córdoba, en el 84, y en su calidad de secretario de la Federación, participó en el congreso donde se aprobó la creación de la Liga Nacional. Falleció hace algunos meses
Horacio Goytía: jugó toda su vida en Red Star y en el seleccionado santiagueño de mayores en tres argentinos. Tiene 67 y se jubiló como empleado de la ex Caja Nacional de Ahorro y Seguro.

Fernando Najarro: hizo toda su carrera deportiva con la camiseta de Olímpico. Debutó en la selección santiagueña en el 65, en Caucete, San Juan y se retiró en el 77, pero siguió jugando al básquet en la categoría veteranos. Tiene 70 años y es comerciante en la ciudad de La Banda. Se recuperó de un ACV con una fortaleza anímica admirable.

Gustavo Chazarreta: Jugó en Santiago BBC, Universitario de Córdoba y General Paz, donde terminó su carrera deportiva integrando el equipo conocido popularmente como las Estrellas Blancas. Integró los seleccionados de Santiago y Córdoba. Y hasta se dio el lujo de vestir la celeste y blanca. Tiene 73 años, está radicado en Córdoba desde hace 54 años y sigue desempeñando su profesión de médico, especializado en cardiología.

Ramón Jorge: fue jugador de Santiago BBC y del seleccionado santiagueño en cuatro argentinos. Tras su retiro, se convirtió en empresario azucarero. Tiene 68 años y está radicado en Buenos Aires desde muchos años.

Benjamín Arce: vistió las camisetas de Juventud, Atlanta y del seleccionado santiagueños en 17 campeonatos argentinos. Además, se puso la celeste y blanca en el Sudamericano de Mendoza en 1966, en los Panamericanos de Winnipeg 1967 y en el Sudamericano de Montevideo 1969. Fue gerente general de la ex Caja Popular. Falleció el 11 de agosto del 2010, tras sufrir un accidente mientras jugaba al básquet en la Asociación de Veteranos.

Alfredo Tulli: hizo toda su carrera deportiva en Juventud. Jugó 14 campeonatos argentinos siendo el capitán, mientras que en la selección nacional tuvo la chance de participar de cuatro sudamericanos y un mundial (en San Pablo 1963). Fue jefe de personal de Agua y Energía. Falleció el 24 de noviembre del 2012, víctima de un cáncer.

Carlos Ríos: se inició en Inti, luego pasó a Firmat y finalizó su carrera deportiva en Juventud. Jugó 12 campeonatos argentinos y se puso la celeste y blanca en el Sudamericano de Lima 1963. Integró los cuadros administrativos de la Policía provincial, y llegó a ser comisario. Falleció el 4 de mayo del 2011, luego de pelearle a la diabetes.

Roberto Villalba: se inició en Patagonia, pero hizo gran parte de su carrera en Juventud y hasta tuvo un paso por San Lorenzo de Almagro. Trabajó en Coinor de Frías y se desempeñó como sindicalista. Murió en el 2006, tras sufrir un paro cardiorrespiratorio.

Luis Torres: se inició en Sportivo Colón, pero la mayor parte de su carrera deportiva se desarrolló en Juventud. En la selección fue uno de los pilares del equipo durante muchos años, además de uno los jugadores más queridos por la afición santiagueña. Trabajaba en Agua y Energía. Falleció en el 94, víctima de un cáncer de páncreas.
Fuente: El Liberal

4/12/14

Cuando Santiago solo hablaba de basquet

Por Roberto Vozza


Durante una semana, Santiago del Estero fue básquetbol a la mañana, básquetbol a la tarde y básquetbol a la noche. ElCampeonato Argea, ntino de 1968 significó la fiesta popular más grande del Siglo 20 vivida allí. Nunca un acontecimiento tuvo tanto calor popular en la “Madre de Ciudades” como el que provocó esa conquista. Emoción. Pasión. Compromiso. Todos se asociaron al evento que convocó a miles de argentinos. Lo mejor del básquetbol nacional estuvo en ese marzo de 1968, desde el viernes 8 al sábado 16.

Terminó como debía: el cuarto título argentino para Santiago del Estero, festejo y un final anhelado por miles de santiagueños que, durante una semana, vivieron, respiraron y sufrieron de básquetbol como tal vez nunca soñaron.

Todo terminó como muchos querían. Porque armar un operativo con más de seis meses de antelación sólo puede hacerlo gente que estaba confiada en que se podía alcanzar, por lo menos, el éxito organizativo porque lo deportivo era más complicado: en esa época había varios candidatos para ganar en cualquier parte.

En realidad, lo único que había en Santiago del Estero era jugadores y tres estadios para subsedes. Después, nada. O casi nada. Pocos hoteles, ausencia de estadio central, un cuerpo técnico inconsistente para semejante empresa. En definitiva, había que hacer todo para aspirar al éxito. Para colmo, el gobierno no confió en la dirigencia del básquetbol local para organizar el torneo. Se eligió entonces a dirigentes de prestigio del fútbol para integrar la Federación Santiagueña de Básquetbol como el doctor Juan Rafael en la presidencia, el doctor Antonio Robin Zaiek, el arquitecto Néstor Cáceres y los señores Alberto Mdalel, Amado Tomás Chamorro y Nicolás Argañaraz.

Valiente decisión. La primera y valiente decisión fue elegir como director técnico a don Casimiro José González Trilla. La otra resolución fue levantar un estadio central, en una margen del río Dulce, debajo de la avenida Costanera, entre avenida Rivadavia y calle Salta.

González Trilla se puso a trabajar con la seriedad que lo distinguía. La parte deportiva estaba cubierta, pero la organizativa debía enfrentar muchos inconvenientes. A la falta de alojamiento confortable para los participantes se la suplió con la habilitación de una “villa olímpica” en La Dársena. Se limpió el sector de habitaciones y se amuebló. Se habilitó un comedor.

El plantel se concentró en el club Sirio Libanés de La Banda y se eligió la cancha del Regimiento 18 para entrenar. “Paco” Barrientos, Luis Chipolina, Ricardo Gerez y Alberto Paradelo colaboraron con don Casimiro. Desde que comenzó la preparación jugó 14 partidos y 8 durante el torneo. Permaneció invicto. Fue un equipo hecho para ganar.

Muy cerca del comienzo del torneo, unas inundaciones amenazaron la estructura de las tribunas del estadio central. Finalmente, todo salió bien y quedó en condiciones para inaugurar el 8 de marzo este 35º Campeonato Argentino de Básquetbol “Torneo de la Hermandad”, como se lo denominó.
Los elegidos. Don Casimiro sabía dónde estaba parado y nada podía sorprenderlo. Había adelantado que, por la baja estatura del plantel, realizaría un juego veloz con defensas agresivas, especialmente en la media cancha. Por eso, cuando se complicaba el juego, salía el “Negro” Flores a la pista por el “Amo” Tulli, que marcaba menos y era más lento para el traslado.

De todos modos, ya conocía a casi todos los que iban a integrar el equipo. Es que sólo había un debutante: Ramón Jorge. Los otros, todos, ya habían jugado aunque sea una vez en los Argentinos, como Fernando Najarro, Esteban Demasi y Roberto Carrera. Los más consagrados ya tenían varios campeonatos encima. Alfredo Tulli y Carlos “Inqui” Ríos debutaron en los Argentinos en 1957 (Bahía Blanca), Gustavo Chazarreta, hijo, en 1958 (Santa Fe), Benjamín Arce en 1959 (Neuquén), José Flores en 1962 (Posadas), José “Quebracho” Torres en 1963 (Mendoza), Roberto Villalba en 1964 (Salta) y Horacio Goytía en 1965 (San Juan).

Había capacidad en el plantel. Sólo se necesitaba armonizarlo y encontrarle la química que le permitiera amalgamar la experiencia con la juventud, porque la mentalidad ganadora estaba instalada en los jugadores.

¡Qué nenes! Enfrente había mucha calidad y experiencia. Buenos Aires, el cuco del momento, echaba miedo con “Beto” Cabrera, “Lito” Fruet y “Polo” De Lizaso, y venía de ganar las dos últimas ediciones. Capital Federal mostraba a “Puchi” Mariani, al “Loco” Ibáñez, Dante Masolini y al “Nene” Delguy. Santa Fe oponía al “Húngaro” Crespi, Ricardo Giunta, al “Alemán” von der Thusen, Alfredo Monachesi y Carlos Candussi.Córdoba se fortalecía con Marcelo Farías, Samuel Oliva, el “Tony” Tozzi, Juan Guzmán y el “Zurdo López.Entre Ríos alistaba a Luis Zoff, Mario Cipriani y al “Muñeco” Mencía. Chaco tenía a Carlos Lutringer, Jorge Mac Donald, Oscar Valussi y Osvaldo Carlen.

Pero los ojos estaban puestos en Santiago del Estero y Provincia Buenos Aires. Santiago tenía equipo, pero ‘no mojaba’ desde 1962. El título se le escapó en Salta, San Juan y Jujuy, habiéndose clasificado finalista en 1964 y 1965. La oportunidad era ésta. No había otra.

Así fue. Noche a noche y emoción tras emoción. El equipo respondía con juego y temple al clamor popularde un público embriagado de triunfos. Se sucedieron ocho jornadas victoriosas. En la zona “B” de la rueda preliminar: 91-81 a Corrientes (sábado 9), 120-48 a Río Negro (domingo 10), 51-49 a Provincia de Buenos Aires (lunes 11) y 85-78 a Formosa (martes 12). En la zona “B” de la rueda de clasificación: 73-64 a Tucumán (miércoles 13), 59-54 a Santa Fe (jueves 14) y 79-63 a Capital Federal (viernes 15). En la final: 76-75 a Provincia de Buenos Aires en tiempo suplementario (sábado 16).

Después de los partidos venía la cena y la sobremesa hasta la madrugada. En la peña de la Costanera, en El Gaucho o en el Centro de Viajantes. Al otro día, a trabajar y esperar la hora de ir a la cancha otra vez. Pero, ¿de qué se hablaba? De básquetbol. Todo básquetbol. Un título de Piri García en “El Gráfico” resultó bien demostrativo: “En Santiago hace más básquet que calor…”
El día de la final fue realmente increíble. Digno de una película. A las dos y media de la tarde la gente tomó por asalto el estadio con su boleto en la mano. Repárese que la final estaba prevista para comenzar a las doce de la noche…

El doble de “Dupla” Carrera, decisivo para ganar, quedó en la historia, como la conquista de los “Peloduros” del fútbol de 1928, como la avivada de Ernesto Palazzi en la final de Posadas 1962 contra los cordobeses, o como las hazañas del mítico “Chafa” Lledó a través de la historia.
Cuando volvíamos a la Redacción después del partido, una suave llovizna caía sobre Santiago, mientras la gente paseaba por el centro de la ciudad avisándole a todo el país que otro campeón había nacido en estas tierras. Esta vivencia se publicó en “El Gráfico”: “Cuando nosotros ya estemos otra vez en lo nuestro, lejos de esta provincia que nos confundió como nacidos en su tierra, seguiremos hablando de todo esto… Porque es interminable”. Fuente: FBK Patio Santiagueño

Foto: Gonzalez Trilla da indicaciones,  escuhan el "Dupla" Carrera, Tulli, "Benja" Arce, "Chiquito" Villalba y "Quebracho" Torres.