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23/5/23

Linyeras y Crotos

 


Sabían que hace muchos años en algunas estancias ubicadas a la vera de los caminos o rutas se construían estas casitas llamadas "croteras" justamente para darles refugio a los "linyeras?

Los linyeras eran en general hombres que se desplazaban caminando o viajando escondidos en los trenes de manera vagabunda, nunca se quedaban mucho tiempo en un lugar, no tenían trabajo fijo,  el linyera quería libertad, independencia y soledad. Su nombre probablemente provenga de "lingerie", vocablo francés destinado a designar a la ropa interior que tenía en sus atados. Los linyeras llevaban al hombro un prolijo paquete cuadrangular que los italianos denominan "lingera". Además portaban la "bagayera", palabra derivada del español "bagaje" o del italiano "bagaglio", que quiere decir equipaje. Este es un atado de tamaño menor donde guardaban la olla y la pava, y dentro de ellas sus cubiertos, el mate con su bombilla y un plato hondo enlozado.

(Diferencia entre Croto* y Linyera es que el Croto buscaba trabajo y el Linyera buscaba independencia y Libertad le gustaba estar solo)

* En el Río de la Plata, la palabra “Croto” significa “Que no tiene oficio ni domicilio fijo.”

Ámbito: Argentina y en menor medida Uruguay.

Uso: lunfardismo

Sinónimos: atorrante, bichicome (Uruguay), linyera, vagabundo.

En tiempos que el Dr. José Camilo Crotto (1864-1936) era gobernador de la provincia de Buenos Aires, promulgó una ley no persiguiendo a los menesterosos.

Por el contrario, el Decreto N° 3 del 7 de enero de 1920 permitía a los trabajadores rurales, llamados

"peones golondrinas", viajar gratis en los vagones de carga vacíos, para trasladarse a las diferentes localidades donde presumían poder hallar conchabo transitorio (trabajo en el campo o doméstico).

En un principio se les llamaba "los hombres de Crotto" y más luego simplemente "Croto". Con el tiempo se deformó el término haciéndose extensivo a personas menesterosas.

Fuentes: Historia visual dela Argentina de 1830 a 1930 

4/5/14

El Linyerita: La historia que me contó don Fortunato Juárez

Por Carlos Infante...

Don Fortunato Juárez trabajó conmigo en una fábrica textil que ya no existe. Yo acababa de separarme del conjunto Los Sin Nombre y me salió la oportunidad de hacer una grabación como solista en Buenos Aires.

Don Fortunato me dijo entonces que tenía una poesía escrita sobre un hecho real ocurrido en Huaico Hondo. Acomodó los versos para que pudiera cantarlos, y me contó la historia de El Linyerita.

Un linyera había llegado a Huaico Hondo y empezó a deambular por las calles. La gente lo ayudaba, le daban comida, algunas monedas, ropa. Los chicos lo querían porque se veía que era buenito.

En aquel tiempo, había una confitería cerca donde hoy está la cruz de él. Allí se practicaban juegos de azar, riñas de gallo, tabeadas, se jugaba a los naipes. Un día, el linyera entró y le pidió permiso al dueño para que lo dejara ver la tabeada. Se arrimó adonde estaban jugando, sacó plata que tenía guardada, jugó y perdió. Al perder toda la plata, le preguntó al dueño del boliche si le podía empeñar un anillo de oro que llevaba con él y dejarlo tirar al menos una vez más. Entró en la tabeada, y la suerte le cambió por completo. Empezó a tirar y ganar sin parar hasta sacarles toda la plata a todos.

Después, levantó su plata, sus cosas, y partió. Compró vino, fiambres, quesos, según los versos de Fortunato, y se fue. Pero apenas salió de la confitería, comenzaron a seguirlo *** que al alcanzarlo lo mataron y le robaron toda la plata y su anillo de oro. Cuentan que los asesinos fueron detenidos y encarcelados, y que uno de ellos se quedó ciego en la cárcel y murió al poco tiempo. La misma suerte corrió con el otro al recuperar la libertad.

Ésa es la historia que me contó don Fortunato y que él investigó para poder hacer la poesía. Después yo grabé esa canción y fue un rotundo éxito, tanto que pese a los años que pasaron la gente me la sigue pidiendo en todos los escenarios del país

El Linyerita (Fortunato Juarez)

En un barrio de Santiago,
hay una cruz milagrosa,
las chinitas y los changos
le llevan fragantes rosas,
prenden velas día y noche,
en la cruz del linyerita
rezos, plegarias, promesas,
brindan al alma bendita.

Cuentan que una noche oscura y en un boliche cercano,
estaban unos paisanos truqueando muy divertidos,
de pronto entró un mal vestido y andrajoso como quiera,
era un barbudo linyera, quién sabe de ande ha venido.

Con su amable sonrisa, a tuitos los saludó
y al bolichero pidió, p' poder matar su hambre,
le vendiera queso, fiambre, un pan y un litro i`vino.
Y de un pañuelo cochino desató un billete grande.

Le cobró el bolichero, dando el vuelto al linyerita
y agarrando sus cositas, rumbo a Huaico Hondo marchó.
Y cuando a las vías llegó lo alcanzaron dos matreros,
le quitaron su dinero y allí tendido quedó.

En un gran charco de sangre lo hallaron de madrugada,
dos profundas puñaladas cortaron su triste vida
y la gente conmovida viendo muerto al linyerita
llevan flores y velitas para esa alma desconocida.

¿Quién era el linyerita? nunca se pudo saber,
pero él siempre ha de tener una velita prendida.
A un costado de la acequia, de la vía y el camino,
la cruz de palo se encuentra marcando un triste destino,

linyerita de Huaico Hondo, quien sabe de ande has venido.