El Clima en Santiago del Estero

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11/9/24

Lo que pensaba Sarmiento sobre Santiago del Estero

 


El polémico Domingo Faustino Sarmiento es analizado con una interesante mirada inter-disciplinaria en "Sarmiento. Interrogantes y respuestas sobre nuestra República" (Dunken, Bs. As.2012).

A su desprecio por caudillos, gauchos e indios tal vez lo canalizó a través de su apuesta por la educación como herramienta realizadora del sujeto, para rescatarlo de la "barbarie": tras su presidencia había 100.000 alumnos (70.000 más que al asumir). Luego, como director de escuelas de Bs. As. creó 70 establecimientos. Introdujo la arquitectura escolar con el modelo de EEUU, país al que admiraba aún más que a Francia. También impulsó la educación de la mujer.

Por otro lado, se señala que durante su refugio en Chile (perseguido por Juan Manuel de Rosas) arengó desde la prensa de ese país a tomar posesión y crear un sistema de transporte en el Estrecho de Magallanes, como ruta alternativa al Cabo de Hornos. Su prédica dio lugar al asentamiento militar y al deseo expansionista de los chilenos de ocupar la Patagonia, que él mismo debió enfrentar como presidente.

También se menciona su deseo en "Argirópolis" de instalar en la isla Martín García la capital de una utópica confederacion con Uruguay y Paraguay: Estados Unidos del Río de La Plata. En esos tiempos ya se discutía el traslado de la capital a Rosario o Villa María (Córdoba).

En 1854 se inicia en la masonería en Valparaíso, Chile, y en Argentina recibiría el grado 33, el máximo de la logia. La ceremonia fue el 21 de julio de 1860, en el antiguo Teatro Colón, con la presencia de Santiago Derqui, Justo José de Urquiza y Bartolomé Mitre. En ese sentido, se recuerda que apenas asumió la presidencia fue agasajado en un banquete por los masones, en 1868, aunque debió renegar de su pertenencia formalmente para evitar ataques. Así protagonizó un conflicto con la Iglesia al sostener, como liberal, la laicidad del Estado.

En otro punto, se recuerda que también se discutía en el siglo XIX "las provincias inviables". Sarmiento se preguntaba si "¿no valdría más pensar en agruparse provincias según su colocación y necesidades, y en vez de constituir quince nulidades incoherentes y casi imposibles, tan incapaces de bastarse a sí mismas, como impotentes para defender a la Nación, (no sería mejor) formar cinco o seis Estados relativamente fuertes, unidos por una administración de justicia común?" (pág. 97).

Fue impulsor del municipalismo como fuente de progreso, recatando a Bs. As. como la más "civilizada", en contraste con el interior: "A otras ciudades -a su vez- las percibe inundadas por la barbarie como Santa Fe, Santiago del Estero, San Luis y La Rioja, ya que han recibido poco -según dice- de las ideas políticas francesas, de las filosofías de la Ilustración y del liberalismo económico en que se inspiró la revolución, se han beneficiado en forma limitada de la ciencia moderna y del comercio exterior, encerradas en las ideas tradicionales, sabían muy poco de la organización democrática constitucional de gobierno y conservaban las actitudes de la época colonial que ni habían podido resistir el empuje de las fuerzas pastoras de las campañas: las montoneras" (pág. 120).

Fuente: Leído en alguna parte:


5/9/24

La tragedia del cabo castigado y del oficial arrogante

 


En el verano de 1935, causó conmoción en Santiago del Estero el fusilamiento del cabo Luis Leonidas Paz. Había ultimado a balazos al mayor Carlos Sabella, y el Consejo de Guerra lo condenó a muerte, suscitando una descomunal protesta popular en las calles.

Todo empezó con un hecho insignificante, en Tartagal. Acababan de terminar allí las maniobras del regimiento 18 de Infantería, con asiento en Santiago del Estero. El jefe se hartó de las repetidas faltas del cocinero Julio Sierra: le dijo que quedaba despedido y que se volviera a Santiago con la tropa que regresaba.

Sierra se subió a una de las chatas en que viajaban los soldados: le tocó la que era responsabilidad del cabo Luis Leonidas Paz. Llegados a Santiago, salía del cuartel rumbo a su casa, cuando lo interpeló el mayor Carlos Elvidio Sabella, oficial de 42 años, jefe de uno de los batallones. "¿Quién lo autorizó a viajar con el regimiento?", preguntó con aspereza. Sierra contestó que tenía permiso del jefe, dado en Tartagal, pero Sabella no se conformó. Hizo detener a Sierra y lo interrogó al día siguiente. El ex cocinero precisó entonces que había viajado en la chata que mandaba el cabo Paz.

Entonces, Sabella lo dejó ir, a la vez que ordenaba aplicar 15 días de arresto al cabo. Era una de esas típicas sanciones que los oficiales ordenancistas solían disponer al compás de sus caprichos. Tal vez estaba cansado por el viaje y por el calor. Pero no sospechaba que así había empezado a diseñar los elementos que culminarían en tragedia. Era el martes 1º de enero de 1935.

Tiros en el comedor

El cabo Paz tenía 28 años. Era santiagueño y muy popular entre la gente, por su actuación como jugador de fútbol en el Atlético Santiago. El arresto que le imponía Sabella dañaba su carrera. Lo iba a postergar en el ascenso, y justo cuando tenía pensado casarse con su novia Zoila Ledesma, que era oriunda de La Banda.

Entonces, resolvió pedir que la sanción se reconsiderase. Trató dos veces de entrevistar al mayor, pero Sabella se negó a recibirlo. Ya bastante fastidiado, inició un tercer intento. A la hora del almuerzo, el miércoles 2, caminó hasta el Casino de Oficiales y se hizo anunciar por un conscripto. Con voz tan fuerte que el cabo la oyó desde afuera, Sabella, de mal humor, ordenó al teniente Damundio que hiciera retirar al cabo y que lo arrestara.

Entonces, ocurrió lo que nadie hubiera imaginado. El cabo Paz irrumpió en el comedor, de un salto llegó hasta la mesa, extrajo un revólver y acertó seis tiros en el cuerpo del mayor Sabella. Mientras el oficial se desplomaba muerto, Paz salió corriendo, perseguido por Damundio y el subteniente Vera. Lo alcanzaron a las dos cuadras y lo arrastraron hasta el calabozo.

El Consejo de Guerra

Superada la estupefacción del momento -y mientras se tomaban medidas para velar el cadáver de Sabella-, empezó a moverse a toda velocidad el mecanismo del Código de Justicia Militar. Se constituyó un Consejo de Guerra Especial, presidido por el jefe de la V División de Ejército, coronel Eduardo López. El capitán Guillermo Amestegui levantó el sumario, con testimonios de todos los presentes en el comedor.

El tribunal deliberó varias horas, el 3 y el 4 de enero. En las dos declaraciones que prestó ante sus miembros, el cabo Paz narró con calma el incidente. Dijo que la negativa de Sabella a recibirlo "me puso fuera de mí: extraje un revólver que llevaba en el bolsillo y de dos saltos penetré en el comedor, disparando el arma". En ese momento, apuntó, "no tuve la impresión de haberle ocasionado la muerte. Después, tiré el revólver y corrí, hasta que fui detenido".

Pena de muerte

El capitán Máximo Garro, nombrado defensor de Paz, se empleó a fondo. Pintó al cabo como hombre temperamental, pero buen soldado y buen compañero. Alegó que había obrado bajo una gran presión, que estaba enfermo de sífilis y que, después de todo, cargaba los antecedentes de un padre alcohólico. En ese momento, Paz lo interrumpió. "No es verdad", dijo. Garro quedó descolocado y pidió un receso para hablar con su defendido. "No hay nada que aclarar. Mi padre era un hombre completamente normal y decente", reiteró el acusado.

Oídas todas las exposiciones, el Consejo de Guerra pasó a deliberar. Su fallo fue condenar a Paz a la pena de muerte, de acuerdo a lo dispuesto por el Código de Justicia Militar. El defensor Garro apeló entonces a Buenos Aires, ante el Consejo Supremo de Guerra y Marina. El máximo organismo, presidido por el general Emilio Sartori, confirmó la sentencia el día 6.

Santiago en convulsión

Pero, a esa altura, el suceso ya superaba la condición inicial de hecho de sangre en un cuartel. Había conmocionado íntegramente a Santiago del Estero, en todas sus franjas sociales. Así lo reflejaba la prensa.

LA GACETA destinó al episodio una amplísima cobertura, con grandes titulares en la primera página y abundancia tanto de información como de reportajes y notas "de color".

Desde Buenos Aires, el diario Crítica destacó un enviado especial, Roberto Cejas Arias. Muchos años después, en Todo es historia, Fernando Quesada narraría todo en su artículo 1935: fusilamiento en Santiago del Estero.

El pueblo se solidarizaba sin vacilar con el cabo Paz. Les despertaba simpatía por santiagueño, por deportista y por buena persona: se decía que, cuando administraba el rancho de la tropa, se las arreglaba para repartir el sobrante de comida entre la gente pobre que se acercaba al cuartel.

El juicio de la gente se alimentaba también de rumores. Decían que Sabella se obstinaba en perseguir a Paz, a quien había aplicado arrestos por nimiedades, en ocasiones anteriores. Y hasta se susurraba la existencia de otros motivos personales, vinculados con mujeres, como trasfondo de esa antipatía del mayor. Además, ¿cómo era posible que se aplicaran penas de muerte todavía?

El "cúmplase" de Justo

Empezaron a organizarse manifestaciones, cada vez más nutridas, a las puertas del cuartel del regimiento. Mujeres con niños en brazos se agolparon frente a la Casa de Gobierno: el gobernador, Juan Bautista "El gaucho" Castro, debió salir al balcón y prometer que enviaría un pedido de clemencia por telegrama.

Además, la Cámara de Diputados, el Concejo Deliberante, el Colegio de Abogados y cantidad de agrupaciones gremiales y culturales remitían notas a Buenos Aires con idéntico requerimiento. Un franco clima de agitación imperaba y crecía en la ciudad.

Obviamente, el hecho de que un suboficial matara a balazos a un oficial, resultaba intolerable para el Ejército: no sancionarlo con la máxima pena, trastornaba de raíz su sistema ancestral de jerarquías. Así, era previsible que el presidente de la República, general Agustín P. Justo, no titubeara en poner el "cúmplase" al pie de la sentencia de muerte, cosa que hizo el 8 de enero.

El fusilamiento

El cabo Paz se había negado a solicitar clemencia. Recibió la noticia fatal con tranquilidad. Escribió cartas, se despidió de la novia y de los familiares, presenció el bautismo de un sobrino en su celda. Fueron escenas cuyo patetismo los periodistas cuidaron de reflejar hasta los extremos. El día fijado para la ejecución, el comercio cerró sus puertas. Toda la actividad de Santiago se centraba en los grupos compactos que vociferaban, blandían letreros o rezaban en las inmediaciones del cuartel. Soldados con fusiles se habían distribuido en posiciones estratégicas.

A las dos y cinco minutos de la tarde del 9 de enero de 1935, el cabo Luis Leonidas Paz fue fusilado por un pelotón de ocho soldados en el patio de maniobras del regimiento. Correspondió al sargento Medina dispararle en la cabeza el tiro de gracia.

Impresionante protesta

El estampido de las descargas fue una señal que desencadenó la impresionante protesta popular.

La multitud recorrió enfurecida las calles, destrozó vidrieras de los comercios, apedreó el local del diario El Liberal, del Obispado, de la Casa Radical, entre otros desmanes que la Policía logró controlar no sin gran esfuerzo. Fueron detenidos los abogados Manuel Fernández y Ruperto Peralta Figueroa, como cabecillas de la protesta. Pero otra inmensa manifestación popular, que prácticamente sitió la Casa de Gobierno el día 12, obligó a liberarlos.

LA GACETA publicó, en facsímil y en primera página, la última carta de Paz. "Muero sin rencor para nadie", decía, y daba gracias a Dios por el auxilio espiritual de los capellanes. "Doy gracias también a todos cuantos se han interesado por mí y que no pude darles el último adiós en vivo, y pido a Dios por mi queridísima hermana y familia, a quien Dios bendiga. ¡Viva la Patria¡ ¡Viva el Ejército!", terminaba.

Fuente: La Gaceta


2/9/24

2 de septiembre. Primera exportación, primer contrabando

Desde 1941 se celebra en Argentina el 2 de septiembre como el día de la industria en homenaje a la primera “exportación del país.

Las crónicas cuentan que un 2 de septiembre de 1587 cuando zarpó del fondeadero del Riachuelo, que hacía las veces de puerto de Buenos Aires, la carabela San Antonio al mando de un tal Antonio Pereyra con rumbo al Brasil. La San Antonio llevaba un cargamento proveniente, fletado por el obispo del Tucumán Fray Francisco de Vitoria. Se trataba de tejidos y bolsas de harina producidos en la por entonces nuestra próspera Santiago del Estero.

La siguiente carta es para ubicarnos en el contexto histórico de la época:

"Y si todos los españoles que en estas partes están y a ellas vienen fuesen frailes, o su principal intención fuese la conversión de estas gentes, bien creo yo que su conversación con ellas sería muy provechosa; más como esto es al revés, al revés ha de ser el efecto que obrare; porque es notorio que la más de la gente española que acá pasa son de baja manera, fuertes y viciosos de diversos vicios y pecados. Y si a estos tales les diese libre licencia de se andar por los pueblos de indios, antes por nuestros pecados se convertirían a sus vicios que los atraerían a virtud."

Carta de Hernán Cortés a Carlos V

Y para completar nos traslademos imaginariamente hacia aquellos años:

El obispo, que tenía más de 20.000 indios en encomienda. En 1586, fue nombrado Juan Ramírez de Velasco gobernador de Tucumán. Sus primeras medidas fueron condenar el concubinato ("amancebamiento"), la sodomía y el estupro. Ramírez de Velasco, ya que no podía con el Obispo, empezó a hacer justicia con sus amigos. A un tal García de Jara que había matado unos 11 indios y realizado unos "nueve estupros con fuerza en indias pequeñas, que por serlo mucho murieron seis y realizado muchas difamaciones por ser uno de esos que lavan su lengua en honras de mujeres honestas", mandó que le cortasen la lengua y la clavaran en un madero y lo que quedaba de él, que lo colgaran "hasta que muriera de muerte natural".

Al parecer esta “exportación” no fue tan así, solo leamos la carta que le enviara Ramírez de Velasco gobernador del Tucumán al Rey Felipe II:

El obispo Vitoria tiene amedrentados a vuestros vasallos con sus continuas excomuniones y su vida y ejemplo no es de prelado sino de mercader (...) No he visto que haya acudido a las cosas de su cargo ni le he visto en la iglesia ni entiende en la conversión destos pobres naturales (...) y en el entretanto que andaban las procesiones estaba él por sus manos haciendo fardo para llevar al Brasil (...) y llegaron sesenta negros que le dejaron los ingleses (...) vino a esta ciudad con ellos (...) deja de acudir al oficio de pastor para acudir al de mercader sin acordarse destas pobres ovejas (...) y en sabiendo un pecado o liviandad de alguno le hace proceso, y el tal culpado, por no venir a sus manos le da cuanto tiene (...) lo que se ha podido averiguar del oro y la plata que el obispo envió al Brasil son los mil y quince marcos de plata blanca y treintinueve marcos de oro de ocho onzas más trescientos setenta pesos de oro de 22 quilates y dos cadenas que pesaron ciento y noventa y cinco pesos y quince marcos de plata labrada que envió el dicho en el dicho navío a Manuel Tellez Barreto, gobernador de Bahía”.

Un 2 de septiembre se realizo la 1ª exportación de materias primas salidas de estas saqueadas tierras, y con ella en primer acto de contrabando. 

10/8/24

La “santiagueñidad” de la chacarera

 


Todo hecho folclórico es la afloración de un sustrato etnocultural que emerge, en un momento dado, desde los hontanares profundos de la raza por vías de la tradición.

Por eso tiene un contenido de pueblo y de cultura que le permite, en sus vivencias anímicas, estar presente siempre.

A ello se debe que el folklore esté, esencialmente, en el alma sensible del pueblo capaz de emocionarse hasta el entusiasmo o conmoverse hasta la angustia o el asombro ante los hechos típicos de su ámbito regional. Y en lo referente a la explicación intelectual de estos casos no re basa su saber los límites de lo empírico, adquiridos en la experiencia di recta de los aconteceres naturales u originados por entes que mueven funciones esotéricas anímicas las que se aceptan sin análisis de causas y efectos, en tanto, cuando son realizados por el hombre el pueblo los acepta y los hace suyos sin preguntar por el autor que los produjo. De ahí resulta que una de las condiciones básicas para que un hecho sea folklórico es su anonimato. Por eso el pueblo los modifica, los recrea, en la medida de su capacidad creadora dentro del ámbito sociocultural de su época.

Los hechos que escapan a estas condiciones básicas no serán folklóricas sino proyecciones folklóricas.

Todas estas condiciones se cumplen en la chacarera, dentro del ámbito geosociocultural de Santiago del Estero, contenida en la amplitud etnolingüística de su origen y evolución. Sobre esa base elaboramos nuestra tesis de la santiagueñidad de la chacarera.

CONTENIDO DE SU NOMBRE

Toda palabra es un significado que trae en sí mismo su significado contenido en el sistema morfofonético de su composición que encierre, como vehículo de comunicación, el mensaje del hombre con sus semejantes.

Para captar en todo su alcance el mensaje necesitamos conocer el étimo base y los morfemas significativos que estructuran el vocablo con arreglo a la lengua a que estos elementos lingüísticos pertenecen en toda su dimensión de tiempo, cultura y espacio.

Planteado así el problema veamos primero el étimo base: En quichua peruano, lengua madre, tenemos (dic. Lira, 1-, p. 86): "Chahra, f. Tierra o terreno labrantío... Lugar sembrado. Hacienda, predio rústico , estancia, finca."; en el quichua boliviano (Urioste-Herrero, 2, p. 184) leemos: "Chajra. Sembradío. Parcela. "; en el quichua ecuatoriano (Luis Cordero, 3-, p. 21): "Chagra, n. Sementera, especialmente maíz". y en el quichua colombiano (Arturo Pazos, 4-, p. 17):, "Chagra, chahra: sementera".

Por su parte, el quichua santiagueño registra así esta voz (Dic. Bravo, 5-, tres ediciones): "Chacra, s. Bot. Zee Mays. Planta de maíz. // Por ext. aunque poco empleada, la plantación de maíz Oh maíz".

Como vemos, todas las formas quichuas, tanto la lengua de origen como sus derivaciones dialectales, registran el vocablo en su categoría de sustantivo; pero no así en su derivación adjetival puesto que ninguno de los diccionarios de esta lengua, a excepción del quichua santiagueño, registra el adjetivo chacarero y su femenino chacarera. Ello prueba, sin lugar a dudas, que en la extensa dimensión de la geografía lingüística del quidhus andino no existe el vocabulario y por lo tanto el objeto de referencia.

En cambio, en el quichua santiagueño tenemos el vocablo, en sus dos acepciones de sustantivos y adjetivos, consignado así (Dic. Bravo, 5- ): "Chacarera, s. Danza folklórica ampliamente conocida en sus tres aspectos constitutivos: coreografía, música y canto..." y "Chacarero, га, adj. Trabajador rural de la chacra u oriundo de ella".

Solo en el quichua básico tenemos un equivalente al adjetivo chacarero, inserto así en el Dic. Lira, pág. 87: "Chahrá-yokk, f. Hacendado, terrateniente, propietario de fundos o parcelas". Y "Chahrákukk, adj. y s. Persona que se ocupa en menesteres agrícolas, que es el que hace sus faenas".

En ninguno de estos dos vocablos y sus respectivas acepciones asoma la chacarera como danza, música o canción y, más aún, ni siquiera en el diccionario de "Peruanismo" de Marte Hildebrandt aparece esta voz. Prueba evidente de su inexistencia en el Perú y su ámbito quichua andino.

NACIMIENTO DE LA DANZA

¿Cuándo habría nacido esta danza?

Para nosotros, con fecha imprecisable, en los tiempos de la minga, sistema primitivo de cooperativismo americano, probablemente más efectivo que nuestras mutuales, puesto que descansaba en el concepto que podríamos sintetizar con esta conocida fórmula: "uno para todos y todos para uno" .

Con este método incaico, introducido al Tucumán desde el Perú por la conquista, se construyeron las viviendas, se efectuaban las siembras y se levantaban las cosechas.

Hasta muy entrado este siglo, en ambiente rural del NO y Centro argentinos, y muy especialmente en Sgo. del Estero, se cosechaba el trigo en "en tiempo de las segadas", faenas que terminaban con una fiesta ofrecida por el dueño de la finca a sus voluntarios ayudantes, en la que se bebía como bebida ritual "caña compuesta", se comía en abundancia y se celebraba el acontecimiento con música, baile y canto. Y no dudamos que, antes como ahora, había en "las chacras" bellas chacareras a las que la galantería masculina les habría ofrecido el homenaje de la danza y el canto en la fiesta, las que no podrían haber sido la jota ni el taquirari puesto. que los actores no eran españoles ni peruanos sino un nuevo tipo humano surgido de la conquista.

Y le habrían cantado a la donosa de entonces, en alegre son de guitarra andaluza, bilingües coplas octosílabas de galantería y amor.

Hasta no hace mucho la música para esta danza era siempre cantada, costumbre que se conserva aún hoy en ambiente rural.

Y esa danza alegre, dinámica, de letra querendona y picaresca, en directa alusión a su destinataria, de elementos musicales españoles y nombre criollo, en simbólica hibridación quichua castellana, se llama chacarera.

ANTIGÜEDAD HISTÓRICA DE LA CHACARERA

¿Cuándo nació esta danza? No lo sabemos, ni creemos que nos sea dable saberlo alguna vez porque los hechos folklóricos no son históricos sino tradicionales, lo que no quita que andando el tiempo y de acuerdo con la importancia que cobre el hecho, puede éste ascender a los niveles históricos.

A uno de esos hechos pertenece la chacarera. Y ya en el plano histórico tenemos lo siguiente: El registro más antiguo del que tenemos noticia documental la debemos a la musicóloga Isabel Aretz, quien en su enjundiosa obra "Folklore musical argentino", p. 202, dice: "La trayectoria antigua de esta danza es muy difícil de seguir, en cuanto no se menciona en documentos de la primera mitad del siglo pasado, al menos con el nombre de chacarera, y sólo en las "Memorias" de don Florencio. Sal, que exhumé en Tucumán, aparece entre las danzas que se usaban hacia 1850. En Buenos Aires la menciona ya en 1883, don Ventura R. Lynch, quien cree por error que se trataba de una danza puramente local, de dolores.

el vocablo, que el nombre de nuestra danza nació en los primeros tiempos de la conquista española cuando aún se escribía chacara, sin acento, de cuya derivación nació el adjetivo: chacarero y su femenino chacarera que, andando el tiempo, alcanzó la categoría. de sustantivo para el nombre de nuestra danza.

Creando el vocablo, fácil es conjeturar que en aquella época se habría creado una danza a la que se aplicó el calificativo derivado del mismo en hibridación quichua-castellana y se la llamada chacarera. No pudo haber sido antes porque la danza jamás se llamó chahráyokk (forma quichua) ni después porque porque tampoco adoptó las formas inexistentes del esdrújulo chácarera ni del grave chacrera.

AMBITO GEOGRÁFICO DE LA CHACARERA

Toda creación de un hecho folklórico lleva Involucrada en sí misma el espíritu del pueblo. Lo que no lleva esta esencia popular, pierde arraigo y desaparece por falta de fuerza telúrica para su vivencia, pero los hechos que tienen esta esencia perduran a través del tiempo hasta convertirse en tradición, leyenda o mito. Eso, exactamente, ha ocurrido con la chacarera en Sgo. del Estero.

En tanto en el litoral argentino, a donde llegó, no cabe duda, por el "Camino del Perú", no ocurrió lo mismo. Allá ha perdido vigencia, ha desaparecido como desaparecen, paulatinamente, las especies de trasplante cuando llevadas a un medio extraño les falta el clima propicio para su adaptación y desarrollo. Eso mismo ocurrio a la chacarera en el litoral argentino.

La aseveración de Isabel Aretz (Ob. cit. p. 202) cuando dice: "La chacarera, lo mismo que la zamba y el gato se baila en gran parte del país, aun- que, excluido el litoral", es prueba concluyente al respecto.

De que la chacarera no es danza típica del folklore litoraleño se ha confirmado en el gran Festival Folklórico de Cosquín (Córdoba) tanto en el Ateneo como en el escenario de la Plaza Próspero Molina, al que asistimos, salvo circunstancias ausencias, desde 1962 hasta 1977 , donde integramos, casi siempre, el jurado que discernía, entre los conjuntos presentados, sobre la autenticidad de las representaciones. Más aún, ningún conjunto folklórico, representativo de las provincias argentinas, presentó jamás la chacarera como danza típica regional.

Cabe agregar, confirmando el aserto, que tampoco la chacarera es danza típica en sus respectivas regiones, según la fehaciente información dada por los folkloristas destacados: Dr. Ramón Viveros (Corrientes), Teófilo C. Marcado (Catamarca y La Rioja), Hugo Alcides Ifrán (Santa Fe) y Florencio López (Entre Ríos), entre otros.

En cambio, en la representación santiagueña jamás faltó la chacarera como danza o como canto, encendiendo de entusiasmo a la multitudinaria concurrencia por el alma que ponían los protagonistas en sus interpretaciones.

LA EMOCIÓN DE LA CHACARERA

Ninguna pieza folklórica, danza o canción, enciende los ánimos del santiagueño como la chacarera. A la vidala se la escucha

con reconcentrada atención porque su música y su letra le hablan de recónditas cultas de amor y de ausencias en. esta tierra del éxodo; a la zamba porque es la danza del donaire señorial y del mensaje galante en los pañuelos; el gato, el escondido y el malambo pueden encender el entusiasmo por la dinámica de su danza y la vivacidad de su música; inclusive hasta puede gustar en silencio la ejecución de estas piezas, pero cuando se ejecuta una chacarera desbordan los entusiasmos, estalan los aplausos, se acompaña la música y hasta se entonan las letras cuando éstas son conocidas. como las del eminente cultor de esta danza Julio Argentino Jerez.

Así es la chacarera en Santiago, hace vibrar el alma santiagueña con el estímulo de su mensaje nativo.

LA MÚSICA DE LA CHACARERA

No podía faltar a esta profunda raigambre anímica la música que la representará

como una afloración estética del alma nativa. Y entonces nació con la espontaneidad de las cosas naturales que florecen en el alma del artista como un mensaje de la raza. Por eso la chacarera no tiene autor, es del acervo folklórico del pueblo como el cancionero quichua-castellano de su riquísima poesía anónima. A esa chacarera anónima, la creada por el pueblo y recogida por Andrés Chazarreta nos referimos en el presente trabajo.

RITUAL DE DANZA LA CHACARERA

Tan santiagueña es la chacarera que en Sgo. del Estero ha llegado hasta la sublimación del mito en el alma popular que la ha convertido en danza ritual para sus fiestas tradicionales como en la "telesiada", por ejemplo. En esta fiesta folklórico-pagana se prenden velas en homenaje a esta diosa de la selva, se bailan 7 (siete) chacareras y la fiesta dura "hasta que las velas no ardan". También el reza-baile se inicia con la chacarera lo mismo la fiesta de las comadres.

LA ORIUNDEZ DE LA CHACARERA

Dentro del ámbito noroesteño la chacarera, danza agrícola, debió nacer en las riberas del Dulce donde los españoles de la "Primera Entrada", expedición descubridora de Diego de Rojas, según su cronista D. Gonzales de Prado, encontraron "maizales en berza".

Sobre la base de lo expuesto, sostenemos que la chacarera es santiagueña.

Domingo A. Bravo.

Artículo publicado originalmente en Revista Folklore.-

1/8/24

El Mercado Armonía


El Mercado Armonía es otro de los monumentos tradicionales de nuestra ciudad. Fue fundado el 15 de febrero de 1.936, en pleno centro de la ciudad de Santiago del Estero, a una cuadra de la Plaza Libertad y también a una cuadra de la Avenida Belgrano.

En el Mercado Armonía podemos comprar frutas, verduras, comidas, pan, carne, productos regionales y artesanías. En la parte exterior hay distintos comercios, especialmente tiendas y zapaterías. Es un punto de referencia de nuestra ciudad y un punto de encuentros. Diariamente el mercado es visitado por millas de vecinos de la ciudad o visitantes de otras ciudades y otras provincias.

Los puestos de comidas son un lugar adecuado para la conversación. La gente que va al mercado para hacer sus compras del día, generalmente hace su pausa para beber y comer algo compartido con una amistad antes de volver a la casa.

Uno de los primeros integrantes del Alero Quichua Santiagueño, “Canquita” Orellana, tiene en el Mercado Armonía su puesto de venta de comidas rápidas para llevar o consumir en la barra. El puesto de Canquita es un lugar donde uno puede encontrar nostálgicos de otras épocas de la ciudad y del Alero. Es casi una obligación el intercambio de algunas palabras en quichua con alguno de los parroquianos o con el atareado dueño del local.

Carlos Orieta, cantor, autor y compositor folclórico, integrante del Alero Quichua Santiagueño, también supo tener en el mercado su puesto donde preparaba y vendía comidas para llevar. El puesto de Carlitos era un buen lugar para saber novedades de la gente del Alero y del folclore santiagueño en general. Carlos Orieta ha sido de los primeros integrantes del trío Los Fogoneros y estuvo cantando en el conjunto hasta pocas horas antes de su temprano fallecimiento.

Uno entra en el Mercado Armonía y se encuentra con un Santiago del Estero atemporal. Subiendo por la escalera mecánica puede encontrar funcionando emisoras de Frecuencia Modulada que tienen sus estudios en el primer piso. Un poco más allá encontrará productos regionales y artesanías, entre las que están los bombos y cajas vidaleras hechas por manos criollas que prolijamente han trabajado la madera y los cueros.

En la planta baja también hay artesanías, productos regionales y una gran cantidad de verdulerías, carnicerías y puestos de comidas. En todos ellos el contacto humano es intenso, con las rápidas ventas matizadas por algún comentario, una risa o el canturreo de la música del pago.

Caminando por el Mercado Armonía vemos un ameno presente cobijado bajo el techo junto a los recuerdos del pasado y un futuro prometedor. Debajo de la alta bóveda del mercado hay mucha gente trabajando, comprando o paseando. 

Su arquitectura, un emblema de modernidad

Escribe en Facebook al respecto el Arq. Rodolfo Legname: “El edificio fue un rugido de modernidad en ese momento, proyecto de Jorge Kalnay, arquitecto húngaro, quien junto a su hermano Andrés diseñó, entre otros edificios emblemáticos porteños, el Luna Park y la confitería La Munich. El edificio, una gran bóveda de cañón corrido de hormigón armado, con grandes voladizos sobre el espacio central del Mercado como sobre la calle, da cuenta del progreso en el uso de este material, preferido de la arquitectura del Movimiento Moderno, como igualmente el uso. de parasoles y los grandes paños de glas betón (ladrillo de vidrio) que resultan elementos característicos de ese período”.

“Para comparar criterios acerca de lo que pudo representar ese edificio para los santiagueños de entonces, basta tener en cuenta que, en ese mismo año de su inauguración, se concedió el Premio Municipal de Fachadas al edificio que lo enfrenta en la esquina de Absalón Rojas. y Pellegrini, conocido como La Real, por la decoración de pavos reales en su coronamiento”.

“El edificio se construyó en el mismo solar al que se trasladaron los tenderetes que se ubicaban sobre la Plaza Libertad en 1851, durante el gobierno de Manuel Taboada, y que fuera reemplazado por otro edificio con soportales a la vuela de un gran patio central, del que queda un cuadro de Schettini en la Municipalidad, hacia 1876”.

Es el Mercado Armonía junto al Puente Carretero un emblema de la actual esencia santiagueña.-
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30/7/24

El antigal de la puerta de la paya


Llorando al calor el llanto del indio
es un manantial febril mojado, El Antigal.
Lluvia que viene de Dios.
Antiguo cansancio, lento su andar,
tiene una lanza por el cordón,
y en sus espinas dejo las manos
para la sangre con otro calor,
y el rayo loco dio su corazón.

El Antigal es una zamba cuya letra le pertenece al poeta salteño Ariel Petrocelli y su música a Daniel Toro y Lito Nieva ambos integrantes del recordado conjunto Los Nombradores. Es un largo poemario que escribió Ariel mientras se desempeñaba como maestro normal en Cachi, se lo ha extractado a los efectos de la canción en base a la linea melódica de Daniel Toro. Esta inspirado en el antigal de la Puerta de la Paya, una enorme extensión de silencio situada entre las localidades de Cachi y Seclantas. El Antigal se dice que sistemáticamente es un argentinismo que significa: antiguo.- Es un cementerio de ruinas indígenas existente en esa zona. Ademas se trata de un tema que impacta a quien lo escucha por primera vez por la tesitura melódica que posee su estructura musical que era de carácter pentatonico, el modo en que los incas encaraban sus canciones. Me comentaba Ariel que una noche de verano sentado en la plaza de Cachi, sintonizaba una radio portátil y escucho en una emisora peruana la interpretación a través de un conjunto peruano de su zamba, y desde allí tuvo la certidumbre que el sentido americano que ele imprimió a esta zamba estaba plenamente logrado. El conjunto Los Nombradores, hacen de este tema una magnifica interpretación. Un abrazo a todos los abonados. Juan Carlos Nogales.

EL ANTIGAL - Zamba
Lito Nievas - D.Toro - A.Petrocelli

En tus viejos brazos se quedo el ayer,
rescoldo del alma arisca que se fue.
El tiempo en tus manos solas
quedo tendido sobre la luz.
Sangre reseca en la mañana,
llorando siglos a la voz del Sol
el grito inca estremeció el dolor.
Silencio descalzo por tu cuerpo va,
las piedras al viento le roban la sal,
los grillos duermen la tarde,
oro desnudo del cerro atrás.
Cayo la boca de tu noche
el oscuro acero de tu negra piel,
para dormirse entre la soledad.

Estribillo

Llorando al calor el llanto del indio
es un manantial febril mojado, El Antigal.
Lluvia que viene de Dios.
Antiguo cansancio, lento su andar,
tiene una lanza por el cordón,
y en sus espinas dejo las manos
para la sangre con otro calor,
y el rayo loco dio su corazón.
El destino de tu nombre fue final
y la luna aquella ya no alumbra mas.
La hembra cerro su vientre,
y por la frente se desangro;
dejo sus huellas hacia el norte,
busco el camino para allá morir,
y como madre llora también su mal.
Ronda por dentro el "amo sideral".
Anda por tus venas desde que se fue.
Levanta sus ojos negros
para cubrirte muerto y leal.
Clavo su pecho en la roca
como una vida, y sin gritar su voz
se oyó en el cielo hecha una maldición.

Publicado en FBK por Patio Santiagueño II

8/7/24

Coco Caceres: "Entré por la Pellegrini, salí por la tropical, mi comprao camiseta en lo de Abraham Miguel...chacarera"


Cuando la peatonal Tucumán se llamaba calle Tucumán, El Rincón de los Artistas, llamado también Bar Casino, comandado por don Pedro Evaristo Díaz, albergaba noche tras noche a músicos y poetas, a gente de campo, y fue hasta su cruel desaparición, el último reducto de artistas campesinos que tuvo la ciudad.

No obstante, íbamos a sentarnos en aquellas melancólicas sillas de lata, los que amamos toda nuestra música santiagueña.

Una noche de verano de lluvia pavorosa, el fantasma de Coco Cáceres se paró empapado en la puerta de entrada y dijo a todos los presentes con voz alta y ronquilla: “Compasión no quiero, quiero indiferencia”, un estuche atigrado y sucio guardaba en sus adentros una guitarra desgastada por el tiempo y su dolor.

Entró, se mandó varios vasos de vinito blanco y comenzó a cantar. Entré por la Pellegrini, salí por La Tropical, mi comprao una camiseta en el casa de Abraham Miguel. (Chacarera)

El desfile de músicos solía ser incesante: Víctor Hugo, al que le decían Tarzán, ese bombo que nacía debajo de la tierra. El Chango Ledesma y su sonrisa. Napoleón Soria, su piano, su ritmo, su bicicleta y el triciclo del hijo. El Cielo Lucero, Chupete y su contrabajo fabuloso. El Mandinga del bandoneón y tantos otros.

Enrique Simón, de mesa en mesa cantaba tangos acompañado por guitarras anónimas y fabulosas, fabulosos bandoneones.

El baño de aquel inolvidable lugar estaba al fondo a la derecha y después a la izquierda, y la pared de aquel baño colindaba con uno de los calabozos de la provincia, desde allí el detenido se deleitaba por las noches con la música que penetraba por entre los barrotes enclavados arriba del mingitorio.

Supongamos que usted lector o lectora, hubiese sido hipotéticamente aquel preso, y desde aquel baño, por entre las rejas una mano anónima y precisamente santiagueña, le alcanzara dos porciones de pizza y un vaso de vino, lo hubiera recibido seguramente con gusto y hasta hubiera rechazado explosivos de trotil para su liberación, con tal de seguir escuchando aquella música en cautiverio, situación emocionalmente parecida, me supongo, al comienzo del amor, o a la recompensa que deriva del castigo, como el arrepentimiento verdadero.

Desde que desapareció “El Rincón de los Artistas”, desde que en nombre del modernismo, ocurrió aquella aberración que destruyó un rincón irreconstruible de nuestra cultura, los presos alojados en aquel calabozo, fueron en adelante, presos comunes.

De la columna El Zoco de la Buri Buri, de Jorge Rosenberg en Nuevo Diario.
Publicado en FBK por Patio Santiagueño

7/7/24

Dn. Juan Panadero Riera


Don Juan Riera había nacido el 16 de enero de 1894, en Ibiza (España). En ese lugar pasó gran parte de su niñez y adolescencia. Con los años, y a causa de la Primera Guerra Mundial, salió de su país sin rumbo fijo.

En 1914 llegó a la Argentina y se instaló en Tucumán donde estuvo solamente un año, se ganaba la vida como vendedor callejero de masas y confites. En esos quehaceres lo sorprendió la propaganda de "Huaytiquina, paga". Dejó Tucumán y se vino a trabajar de carpintero en la extensión ferroviaria a Socompa. En esos andares no abandonó el oficio de panadero, hacía pan, masas y confites para vender entre la gente del lugar. Fiel a su militancia anarquista luchó por sindicalizar a los obreros. Tal empeño le costó su trabajo en el ferrocarril.

Su profesión independiente le permitió radicarse en Salta, donde comenzó a tejer su historia personal, que luego le valdría ser el protagonista de la zamba que compusieron para él dos leyendas del folclor salteño, como el "Cuchi" Leguizamón y Manuel J. Castilla.

Se casó con doña Augusta Cavalleroni, quien había nacido en Salta, el 7 de mayo de 1906, y falleció el 28 de octubre de 1983. De esa unión nacieron nueve hijos, dos de ellos ya fallecidos: Hugo, Armonía (ya fallecida), Electra, Ermes, Floreal (fallecido), Themis, Ermita, Juan José y Nelson, que con los años se hicieron cargo de la panadería. Ellos y Doña Augusta supieron compartir la solidaridad de Don Juan.

Con la ayuda de su mujer retomó el oficio de panadero y confitero. En su local se relacionó con obreros, artesanos, empleadas domésticas, vendedores ambulantes, pequeños comerciantes, empleados estatales, todos y cada uno de ellos le comentaban sus problemas de trabajo: malos tratos, abusos, falta de pago y falta de trabajo. Sensible a las dificultades de sus clientes y fiel a sus principios anarquistas decidió unirlos en un gremio. Fruto de sus desvelos fue la fundación, en 1923 del Sindicato de Oficios Varios. Su militancia sindical y su "peligrosa ideología" lo marcaron como una amenaza para la paz social.

Al producirse, en 1930, el cuartelazo de Uriburu, se fugó a Bolivia para salvar su vida. Pasado el peligro regresó a Salta donde continuó con su actividad gremial y su labor de panadero. Sus hijos mayores se convirtieron en sus ayudantes y son conocidos en las barriadas por su especialidad, el pan cacho, pan preferido por los inmigrantes.

La panadería de Riera, ubicada por entonces en Pellegrini 515, fue un referente importante en las décadas de los '50 y '60. Por un lado, para figuras del folclor, que se juntaban allí para cantar y crear. Allí nació, por ejemplo, el recordado "Dúo Salteño", integrado por Patricio Giménez y Néstor "Chacho" Echenique. Muchas otras figuras de notable talento pasaron por la panadería de Riera. Según datos aportados por Ermes Riera, uno de sus hijos, entre sus amigos estuvo el poeta español León Felipe, mundialmente conocido. También Manuel J. Castilla, Leguizamón, César Fermín Perdiguero y el reconocido guitarrista Eduardo Falú. En su casa se juntaban Ernesto Cabezas, Jaime Dávalos, Julio Espinosa y José Ríos. Don Cayetano Saluzzi y sus hijos, Dino, Celso y Cuchara, deleitaban con música a los que trabajaban en la panadería. Entre otros estaban Juan Ahuerma, Miguel Antonio Sorich, David Antonio Sorich, Manuel Catán y el artista plástico Antonio Yutronich. También pasaron socialistas, anarquistas y libertarios, como el "Che" Guevara, en viaje a México.

Por otro lado, era el alivio para las personas de menores recursos, que podían pasar por allí a comer o simplemente a cobijarse, cuando los días de frío y hambre amenazaban a punta de lanza.

Es quizá esa zamba la que mejor refleja la personalidad de Don Juan. La pluma incomparable del "barbudo" supo sintetizar en cinco cuartetas el inmenso "amor hacia el prójimo" que el panadero tuvo durante toda su vida. "Cómo le iban a robar, ni queriendo a Don Juan Riera, si a los pobres les dejaba de noche la puerta abierta", dice el estribillo de la zamba, pintándolo de cuerpo entero.

Dice el Cuchi Leguizamón: "Mire, nosotros teníamos un amigo, don Juan Riera, quien era propietario de una panadería en la calle Lerma. Manuel (Castilla) todas las mañanas le compraba el pan calentito, pero una vez al Barbudo lo dejaron sin trabajo en el diario El Intransigente, entonces no fue más. Pero al poco tiempo Rierita comenzó a llevarle personalmente el pan de la mañana. Manuel le dijo que no lo aceptaba porque no podía pagarlo y ¿sabe qué le contestó Rierita? ‘Antes cuando usted podía, venía y me compraba el pan, pero ahora que no puede es mi obligación llevárselo todos los días’. Mire qué filosofía."

El escritor Juan Ahuerma, relata una anécdota: "Don Juan, incansable trabajador, aprovecha que llega setiembre y las fiestas del Milagro y decide instalar en la plaza 9 de Julio una mesa para vender biscochuelo, al igual que tantos otros. Pero, ¡oh coincidencia!, las autoridades municipales sacan en el mismo momento una ordenanza prohibiendo toda venta callejera, a no ser las inocentes e infaltables cédulas. Nada es derrota para don Riera. La necesidad, que agudiza el ingenio, le hace improvisar una salida excepcional: sin perder tiempo hace un cartel con la siguiente leyenda: "IGLESIA NUESTRA SEÑORA DE LA LIBERTAD", se coloca en un brazo la banda papal y en el otro los colores anarquistas y vende cédulas como cualquier creyente. Los premios: una porción de biscochuelo". Fuente: portaldesalta.gov.ar

8/6/24

Pedro San Germes y el Ingenio Contreras

SEGÚN LA MEMORIA DESCRIPTIVA DE SANTIAGO DEL ESTERO DE ALEJANDRO GANCEDO (1885) Por María Mercedes Tenti


Según Gancedo, Pedro San Germes, fue quien más tuvo cuadras de alfalfa sembradas hacia 1885, en Santiago del Estero (tres años antes recibiendoa invernadas en su finca de Contreras). Con 100 cuadras de este forraje mantenían anualmente mil cabezas de ganado mayor.

En 1876 San Germes comenzó a plantar 80 surcos de 7 varas de caña de azúcar, traídas de Tucumán, con el propósito de iniciar la fabricación de azúcar en la provincia. Para el efecto, al fuerte capital con que contaba, aumentó la suma de 40.000 pesos bolivianos, resultado de la venta de un molino harinero a vapor.

San Germes era un empresario de origen francés, muy emprendedor, que había ensayado anteriormente en la provincia cultivos de tabaco y sorgo, además de fabricar harina.

El Ingenio Contreras de Pedro San Germes era imponente. El edificio de las máquinas ocupaba una superficie de 3.737 metros cuadrados. Constaba de dos trapiches movidos a vapor, que podían moler 400.000 kilos de caña en un día. Dieciocho centrifugadoras completaban el trabajo, que llegaba a producir más de dos mil arrobas de azúcar, diariamente. En el Establecimiento se carneaban cinco y seis animales al día, en época de la cosecha, para más de 1000 peones.

La propiedad de San Germes se hallaba situada a 7 kilómetros al Sur de la ciudad de Santiago del Estero, su superficie era de 800 cuadras de un terreno llano y de fácil irrigación. La plantación de caña de azúcar ocupaba una extensión de más de seiscientas hectáreas. 100 cuadras de la misma propiedad estaban ocupadas por alfalfa, destinadas al mantenimiento del ganado del establecimiento (vacuno, yeguarizo, mular). El resto del terreno estaba ocupado por bosques de algarrobos y quebrachos que proporcionaban la cantidad de leña suficiente y en parte la madera para carros y otros usos de carpintería que se confeccionaban en el establecimiento. Un canal de gran capacidad que partían del río Dulce conducía el agua para el riego de los cultivos.

En el centro de la plantación de caña se encontraba el edificio que contenía las máquinas para la elaboración de azúcar y aguardiente y las habitaciones para los administradores y empleados. El edificio de la maquinaria ocupaba una superficie de tres hectáreas de terreno, dividida en cuatro cuerpos. En la fachada principal había tres cuerpos de cuatrocientos metros cuadrados; uno de ellos servía de depósito, otro de taller a vapor, para refaccionar y fabricar todo lo que se necesita en el establecimiento y el tercero para la Dirección. A los dos costados se encontraban más de cuarenta habitaciones, ocupadas por empleados, administradores, despensas, etc.

Las máquinas y aparatos que servían para la fabricación del azúcar y aguardiente habían sido construidas en los talleres de la Compañía francesa Fives Lille. El azúcar se fabricaba en dos trapiches que extraían el jugo de 50 mil arrobas de caña cada veinticuatro horas y producían alrededor de 350,000 litros de jugo, los que daban 2500 a 3000 arrobas de azúcar. Diez defecadores recibían por medio de una bomba los jugos, a medida que los trapiches los producían.  Los jugos se vaciaban en un canal de hierro que los distribuían en 16 filtros que contenían cada uno veinte hectolitros de negro animal. A medida que salían de los filtros eran recibidos en dos aparatos que producían la evaporación. Concentrados los jugos eran nuevamente filtrados y purificados.

La última concentración y cristalización se hacía también en el vacío, por medio de dos aparatos llamados tachos al vacío, que contenían 140 hectolitros de masa concentrada y cristalizada. Otros dieciocho aparatos a fuerza centrífuga separaban los cristales de las mieles. Las mieles que se escapaban de estos aparatos volvían al tacho al vacío, para recibir un nuevo cocimiento, terminado el cual se depositan en 600 cristalizadores o bateas de hierro, donde se operaba la cristalización del azúcar de segunda clase. La cristalización del azúcar de tercera clase se efectuaba en 30 depósitos de hierro de 100 hectolitros de contenido cada uno, o sean 3000 hectolitros de depósito.

Las mieles que sobraban de estas tres operaciones, es decir, las que ya no contenían azúcar cristalizable, eran depositadas en cuatro calicantos subterráneos de una capacidad de 600 hectolitros, de las que se preparaba el aguardiente. La elaboración se hacía por medio de alambiques y rectificadores. Todos los aparatos de destilería se hallaban situados en una de las extremidades del primer cuerpo del edificio, separados de los demás aparatos para la producción del azúcar, por una pared. En este Departamento había 18 toneladas, cuya capacidad era de 150 hectolitros cada uno, en los que se efectuaba la fermentación de las mieles.

Los alambiques daban, cada 24 horas, 60 hectolitros de aguardiente. Dos rectificadores lo recibían y producían alcohol (3700 litros cada 24 horas).

El carbón de huesos o animal negro, que servía para la refinación del azúcar, se fabricaba en el mismo establecimiento. La revivificación del carbón se hacía en dos hornos -de 80 hectolitros— 16 calicantos para la fermentación y todos los demás aparatos necesarios, movidos por su correspondiente máquina a vapor.

La fuerza motriz que necesitaban las distintas operaciones de la fabricación de azúcar, aguardiente etc., estaban representada por 13 máquinas a vapor. Toda la fábrica estaba alumbrada por luz eléctrica producida por maquinaria de propiedad del establecimiento. Un teléfono ponía en comunicación la administración con la casa de San Gérmes en la ciudad.

El poder de la maquinaria no se limitaba a moler las 250 cuadras de caña que producía el establecimiento, sino que siempre se aumentaba con la de otros plantadores cercanos a quienes se les compraba la producción. La compañía contaba con 60 carros de 2 ruedas y 6 de 4 ruedas, que podían cargar juntos 4800 arrobas; 600 mulas y 200 bueyes.

La Industria, órgano del Centro Industrial de Buenos Aires, núm. 35, Setiembre de 1880, decía:
“Azúcar de Santiago: La muestra de este producto, elaborado en el Ingenio de los señores San Gérmes hermanos y que hace algunos días está expuesta en el local de nuestra asociación, remitida por el senador señor don- Gregorio Santillán, ha causado una agradable sorpresa a los inteligentes que la han examinado.

Los primeros visitantes han ocurrido, en la creencia de encontrar un artículo semejante al que ya conocemos como producto de las provincias, pero su vista arrancaba exclamaciones que hubieran causado verdadera satisfacción al industrial que la elabora. Entrando después a un examen detenido de sus condiciones, las opiniones de las numerosas personas que la han examinado. Están de acuerdo en que aun cuando no tiene el brillo de la azúcar francesa y americana, su blancura, calidad y pureza, la colocan en situación favorable para establecer una competencia ventajosa sobre ellas.

Su sabor es muy agradable y a pesar de la consistencia del pan o terrones, se presta fácilmente a la disolución, sin dejar el más mínimo residuo de impurezas o materias extrañas a su composición.

Tales son en resumen las unánimes opiniones de los visitantes que concurren allí diariamente, siendo cada uno de ellos un entusiasta propagador de las condiciones de este excelente producto, que atrae otros nuevos interesados en su examen; sería necesaria una gran producción para llenar el número de pedidos. Según el experimento que hemos hecho, calculamos que su fuerza de endulzar está en una proporción de un 20 por ciento más o menos sobre la mejor que nos viene del Exterior”.

Respecto de Pedro San Germes, Gancedo opinaba:

El industrial que nos ocupa, fue en sus primeros años pobre de dinero y hoy lo tenemos rico, en sentido moral y material. Hacia 1864/1865 pisó por vez primera el suelo argentino. Sin horizontes en su país, Francia, se dirige a la Argentina. A su llegada se desarrollaron en Rosario ganando un sueldo mensual de veinticinco pesos.

Luego empezó entre Córdoba, Tucumán y Santiago a hacer sus primeros negocios con éxito. Establecido en Santiago del Estero se hizo propietario del primer molino harinero a vapor que vendió luego a los señores Silva y Beltrán, y del terreno “Contreras”, el que destinó al principio para invernadas de ganado. Luego se dedicó al cultivo de la caña de azúcar y, ayudado por una ley que exoneraba de impuestos por quince años al establecimiento azucarero que se establecía, se resolvió llevar a cabo, y en el año siguiente funcionaba ya con éxito.

El día de la inauguración de la maquinaria del ingenio Contreras, (1879), con la presencia de numeroso público, la banda de música y los silbatos de las máquinas a vapor, se pronunciaron notables discursos.

A principios del año 1880 Saint Gérmes practicó un ensayo del que obtuvo muy buenos resultados en la fabricación del extracto de quebracho (tanino). También fue propietario del primer molino harinero a vapor. La harina elaborada en ese molino obtuvo el primer premio en la Exposición de París y en otras. En 1878 fue vendido a Silva y Beltrán. Tenía un cómodo edificio con todas las habitaciones necesarias para los empleados, depósitos de trigo, harina y talleres de carpintería y herrería, etc.
Fuente: historiacriticammt.blogspot.com.ar

29/5/24

29 de Mayo, Dia Nacional del Folclorista

En conmemoración al fallecimiento de don Andrés Avelino Chazarreta. Nació en Santiago del Estero un 29 de marzo de 1876 y allí falleció el 24 de abril de 1960. Músico, compositor y folklorista conocido como "El Patriarca del Folklore Argentino" es autor de más de 400 obras la mayoría recopiladas de motivos del folklore argentino.



17/5/24

GAUCHO EN 1868

El gaucho usaba sombrero y debajo de él tenía un pañuelo que le sujetaba la cabeza. Tenía camisa y chaqueta y lucía pañuelo de seda al cuello de colores vivos. El cuello de la camisa siempre prendido. El chaleco muy abierto, prendido muy abajo, con tres botones esféricos brillantes, y el género de cretona.

La chiripa era un paño negro o azul ribeteado con cinta. El calzoncillo, cribo ancho y fleco angostito, pero muy nutrido de hilos lo que lo hacía gordo. Sus armas eran el puñal que sujetaba una faja de atar el chiripá que era de lana inglesa. La bota era de potro o yegua descarnada. Llevaba espuelas grandes y los más afortunados en el juego, la usaban de plata. 

El rebenque, generalmente de mango corto con birolas, pero con zotera larga y ancha. Era común el uso del poncho muy bien doblado sobre la cabezada del recado por delante.

Imagen: La fotografía original (que no es en color)se encuentra en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos con el nombre: “Gaucho of the Argentine Republic". 1868.

Fuentes: Tradiciones Gauchas y otras.

Historia Visual Argentina (HVA)

12/5/24

Juan B. Terán y Santiago del Estero: la Universidad que no fue

En 1922, fue el primer intento de fundar la Universidad Nacional de Santiago del Estero, el cual tuvo apoyo de la prensa y de las Asociaciones barriales, pero todo terminó en fracaso. El rol del tucumano Juan B. Terán, de estrecho vínculo con tierras santiagueñas.


En los años 20, Juan B. Terán, destacado intelectual tucumano y uno de los impulsores de la Universidad tucumana, visitó Santiago del Estero, varias veces, invitado por su amigo, Miguel Contreras Lugones, bibliotecario de la Biblioteca Sarmiento santiagueña. Entre ambos, hubo un rico epistolario, a través del cual podemos describir lo que fue el proyecto de Terán en la provincia norteña. 

En aquel entonces, muchos jóvenes santiagueños, recibidos en la Universidad de Córdoba y Buenos Aires, bajo el influjo de la Reforma Universitaria, comenzaron a motorizar proyectos, que tuvieron como fin abrir una universidad en Santiago del Estero. En 1922, fue el primer intento, el cual tuvo apoyo de la prensa y de las Asociaciones barriales, pero todo terminó en fracaso. Pero dejó como resultado, una alianza entre los obreros y los intelectuales, que mucho después dio sus frutos, con la creación de escuelas y Universidad Populares. 

Pero este grupo de universitarios no se desanimaron y buscaron ayuda fuera de la provincia. Así como llego Gumersindo Sayago y Juan B. Justo, también Juan B. Terán, se acercó a los círculos reformistas santiagueños. Auspiciado por Teodomiro Brazo Zamora, hubo reuniones con Terán a lo largo de 1924, pues la idea de este fue abrir una filial de la Universidad Tucumana en los locales del Colegio Nacional y la Biblioteca Sarmiento.

La idea de Terán, de una Universidad regional, se parece mucho a la que sustentó Rojas en esos años, también en tertulias con los reformistas santiagueños. Terán quiso que la Universidad santiagueña sirva de base para desarrollar un modelo económico azucarero, tal vez integrado al tucumano. Lo cual, fue una crítica al rumbo de la economía forestal que, en ese entonces, perfiló el gobierno santiagueño. Lo cierto es que Terán dejó que los intelectuales reformistas analizaran la citada propuesta, que de alguna manera fue a contramano de lo que pensó la elite económica obrajera, con fuertes vínculos con la política. Si bien casi 20 años pasaron de los emprendimientos azucareros santiagueños, la figura de Saint Germes comenzó a circular en las charlas que Terán brindó a todos los grupos proUniverisidad. En un contexto de crisis de la economía santiagueña, que explotaría en los años siguientes, la formulación de Terán, de pensar a una Universidad con una educación regional, que impulse a todas las provincias hacia el desarrollo, fue una invitación a las elites culturales santiagueñas de reaccionar al polo atlántico, que concentró toda la riqueza del país en esos años de belle époque. 

Resulta llamativo que ni siquiera la juventud, que más tarde formó la Brasa, logró articular algún escrito o voz de aliento al proyecto tucumano. Recogiendo solamente algún apoyo de Andrés Figueroa y Baltasar Olaechea y Alcorta, ambos historiadores y con buenos lazos con el grupo Cumbre de Tucumán, el cual, desde su revista, brindó algo de prensa a la gestión universitaria de Terán en Santiago del Estero. 

Terán, rector de la Universidad de Tucumán, intentoó convencer en vano a los jóvenes reformistas, algunos de los cuales tuvieron vínculos profesionales con firmas obrajeras, pero más que todo, lo que hizo caer el emprendimiento, fue la falta de apoyo gubernamental, lo cual evitó que Santiago del  Estero pudiera ligarse a la marcha universitaria del país en un momento clave de la Reforma Universitaria.

Fuente: eltucumano.com

**Daniel Guzmán Alcaraz (Historiador)

Fuente: Epistolario Terán-Miguel Contreras Lugones.