El Clima en Santiago del Estero

15/8/24

Primer Festival de la Chacarera

 


Se presentará entre el 7 y 10 de enero en el club Sarmiento, La Banda. Único en su género en el país, este evento folklórico pretende constituirse en el tradicional festival santiagueño. Figuras de gran relieve jerarquizarán el espectáculo durante cuatro noches. Los hijos de Santiago cantándole a su tierra.

El jueves de la próxima semana, Santiago del Estero todo, vibrará de emoción ante un evento folklórico de gran magnitud: el Primer Festival de la Chacarera, que se realizará hasta el domingo 10, en las instalaciones del club Sarmiento. Este festival, largamente esperado por los santiagueños que todavía no poseíamos un evento de trascendencia, se verá engalanado por presencias artísticas jerarquizadas, Sus hijos que le cantan a su flema y los otros que llegan para rendirle tributo a esta provincia cuna del folklore y madre de ciudades. Todos ellos se desfilarán durante cuatro noches, por el magnífico escenario panorámico levantado en el centro del campo de juego de la entidad bandeña.

A la presencia estelar de Loe Fronterizos, se les agregan números de real capacidad artística. Los consagrados Manseros Santiagueños; Los Carabajal, joven expresión del canto nuestro: Los Hermanos Toledo, triunfadores en Buenos Aires: Carlos Carabajal, autor y solista de bien ganado renombre: su hija Graciela, continuadora de la vigente obra folklórica de una familia; Carlos Leguizamón, expresión fuerte y natural del canto santiagueño; la armónica maravillosa de ese maravilloso intérprete que se llama Hugo Diaz un verdadero embajador de la música argentina; y otros conjuntos locales de gran resonancia como Los Criollos del Llajta, Los Sin Nombre, Los Tobas, También, consagra dos en el ambiente nacional. Llegan Los Nocheros de Anta   Coco Días, el triunfador: Zamba Quipildor, y muchos otros.

En baile y coreografía estarán presentes Carlos Saavedra, artista de reconocida capacidad; Roberto Navarro, ex primer bailarín del ballet de Santiago Ayala, y Adela Gutiérrez, quienes nos brindarán tipleas estampas de la música nativa argentina.

DATOS Y BIOGRAFIAS DE ALGUNOS ARTISTAS

Como en notas anteriores les brindamos algunos datos y biografías de algunos de los artistas que estarán presentes en este Primer Festival de la Chacarera,

Los Carabajal: De una familia de folkloristas. Doce hermanos, todos varones y todos cantores y guitarreros. Algunos sobresalieron más, otros permanecen en el anonimato, pero todos llevan la música en el alma. Héctor, el hermano mayor, fue el primero en salir con su guitarra a cuestas. Acompañó a Oscar Alonso, Argentino Ledesma y otros artistas celebrados. Luego lo seguí Carlos. El conjunto Los Carabajal, recién e formado en 1966 cuando Agustín se desvinculó de Los Cantores de Salavina y Carlos abandonó a Los Manseros Santiagueños. Ellos más Cali y Cuti formaron el conjunto en 1968, tar como solista y le dejaron el lugar a Mario, uno de los menores. Desde esa época hasta el presente, Los Carabajal han ido acumulando éxito tras éxito. Un long play y dos dobles, grabaron hasta ahora, y ya pre paran otra larga duración. Actuaciones importantes fueron las de Cosquin, 1909, Jesús María, y casi toda La republica. En Buenos Aires hicieron radio y televisión. Del conjunto actual, Agustín, 37 años; Cali, 23; Cuti, 22, y Mario, 19; el primero es autor de tres celebradas composiciones: La Rubia Moreno y Pampa de los Guanacos, letras de don Crisóforo Juárez, y el año pasado le puso letra a la chacarera de don Andrés Chazarreta, La Telesita.

Carlos Carabajal: Tiene 42 años como ya dijimos cantó con Los Manseros Santiagueños. Los Carabajal, Los Kari Huainas.   Compositor por excelencia, unas de sus últimas obras donde demuestra su capacidad creadora, es el disco de homenaje a Santiago del Estero en colaboración con Pablo Raúl Trullenque. Es autor de El Mimoso; Chacarrera del Serena tero: A la sombra de mi mamá; Que más se puede pedir, etc., es una larga lista para enumerar. Grabó dos   long play, y ahora está por salir al mercado un doble para el sello Music Hall.

Carlos Leguizamón: 26 años, nacido en La Banda. Hace siete u ocho años que canta, Se inició con Los Jilgueros del Norte. En 1963 viajó a Buenos Aires para cantar como solista. Un año después se unió a Lo Manseros Santiagueños, junto con Carabajal, Paz y Torres, para alejarse en 1968. Siguió como solista Grabo un doble y un simple para el sello Diapasón. Es autor de: Si yo fuera río; Gatito de un carnaval, Pal Coco Días; Cuando te vayas, Chacarera para un arbolito, Actuó en peñas, clubes, etc. En Buenos Aires, en El Hormiguero, La Salamanca, el Patio de Jaime Davalos, Radio Argentina y Splendid, y en argentinísima en el elenco de Hugo Díaz.

Juan Roberto Navarro: 22 años nacido en Buenos Aires. Bailarín zapateador. Comenzó a los 8 años su primer profesor fue su padre don Roberto Navarro; se recibió de profesor de danzas a los 15 años Enseñó baile por tres años y luego se decidió a bailar profesionalmente Integró el cuerpo de baile de Víctor Ayos e Ismael Gómez; la compañía de Ariel Ramírez junto a Jaime Torres, Mercedes Sosa, Ramón Navarro y Las Voces Blancas, Hizo teatro y televisión en el ballet de "Santiago Ayala, "El Chúcaro", donde llegó a ser primer bailarín. En el ballet argentino, actuó con Los Cantores de Quilla Huasi, Julia Elena Dávalos, Hernán Figueroa Reyen y Jo vita Díaz Ahora comenzó a bailar solo y está por formar su grupo para ponerle coreografía de danzas, Está estudiando la posibilidad de unirse a los Diablos de la Danza, que están Actuando con éxito en Alemania.

Suplemento: El Liberal (3/01/1971)

10/8/24

La “santiagueñidad” de la chacarera

 


Todo hecho folclórico es la afloración de un sustrato etnocultural que emerge, en un momento dado, desde los hontanares profundos de la raza por vías de la tradición.

Por eso tiene un contenido de pueblo y de cultura que le permite, en sus vivencias anímicas, estar presente siempre.

A ello se debe que el folklore esté, esencialmente, en el alma sensible del pueblo capaz de emocionarse hasta el entusiasmo o conmoverse hasta la angustia o el asombro ante los hechos típicos de su ámbito regional. Y en lo referente a la explicación intelectual de estos casos no re basa su saber los límites de lo empírico, adquiridos en la experiencia di recta de los aconteceres naturales u originados por entes que mueven funciones esotéricas anímicas las que se aceptan sin análisis de causas y efectos, en tanto, cuando son realizados por el hombre el pueblo los acepta y los hace suyos sin preguntar por el autor que los produjo. De ahí resulta que una de las condiciones básicas para que un hecho sea folklórico es su anonimato. Por eso el pueblo los modifica, los recrea, en la medida de su capacidad creadora dentro del ámbito sociocultural de su época.

Los hechos que escapan a estas condiciones básicas no serán folklóricas sino proyecciones folklóricas.

Todas estas condiciones se cumplen en la chacarera, dentro del ámbito geosociocultural de Santiago del Estero, contenida en la amplitud etnolingüística de su origen y evolución. Sobre esa base elaboramos nuestra tesis de la santiagueñidad de la chacarera.

CONTENIDO DE SU NOMBRE

Toda palabra es un significado que trae en sí mismo su significado contenido en el sistema morfofonético de su composición que encierre, como vehículo de comunicación, el mensaje del hombre con sus semejantes.

Para captar en todo su alcance el mensaje necesitamos conocer el étimo base y los morfemas significativos que estructuran el vocablo con arreglo a la lengua a que estos elementos lingüísticos pertenecen en toda su dimensión de tiempo, cultura y espacio.

Planteado así el problema veamos primero el étimo base: En quichua peruano, lengua madre, tenemos (dic. Lira, 1-, p. 86): "Chahra, f. Tierra o terreno labrantío... Lugar sembrado. Hacienda, predio rústico , estancia, finca."; en el quichua boliviano (Urioste-Herrero, 2, p. 184) leemos: "Chajra. Sembradío. Parcela. "; en el quichua ecuatoriano (Luis Cordero, 3-, p. 21): "Chagra, n. Sementera, especialmente maíz". y en el quichua colombiano (Arturo Pazos, 4-, p. 17):, "Chagra, chahra: sementera".

Por su parte, el quichua santiagueño registra así esta voz (Dic. Bravo, 5-, tres ediciones): "Chacra, s. Bot. Zee Mays. Planta de maíz. // Por ext. aunque poco empleada, la plantación de maíz Oh maíz".

Como vemos, todas las formas quichuas, tanto la lengua de origen como sus derivaciones dialectales, registran el vocablo en su categoría de sustantivo; pero no así en su derivación adjetival puesto que ninguno de los diccionarios de esta lengua, a excepción del quichua santiagueño, registra el adjetivo chacarero y su femenino chacarera. Ello prueba, sin lugar a dudas, que en la extensa dimensión de la geografía lingüística del quidhus andino no existe el vocabulario y por lo tanto el objeto de referencia.

En cambio, en el quichua santiagueño tenemos el vocablo, en sus dos acepciones de sustantivos y adjetivos, consignado así (Dic. Bravo, 5- ): "Chacarera, s. Danza folklórica ampliamente conocida en sus tres aspectos constitutivos: coreografía, música y canto..." y "Chacarero, га, adj. Trabajador rural de la chacra u oriundo de ella".

Solo en el quichua básico tenemos un equivalente al adjetivo chacarero, inserto así en el Dic. Lira, pág. 87: "Chahrá-yokk, f. Hacendado, terrateniente, propietario de fundos o parcelas". Y "Chahrákukk, adj. y s. Persona que se ocupa en menesteres agrícolas, que es el que hace sus faenas".

En ninguno de estos dos vocablos y sus respectivas acepciones asoma la chacarera como danza, música o canción y, más aún, ni siquiera en el diccionario de "Peruanismo" de Marte Hildebrandt aparece esta voz. Prueba evidente de su inexistencia en el Perú y su ámbito quichua andino.

NACIMIENTO DE LA DANZA

¿Cuándo habría nacido esta danza?

Para nosotros, con fecha imprecisable, en los tiempos de la minga, sistema primitivo de cooperativismo americano, probablemente más efectivo que nuestras mutuales, puesto que descansaba en el concepto que podríamos sintetizar con esta conocida fórmula: "uno para todos y todos para uno" .

Con este método incaico, introducido al Tucumán desde el Perú por la conquista, se construyeron las viviendas, se efectuaban las siembras y se levantaban las cosechas.

Hasta muy entrado este siglo, en ambiente rural del NO y Centro argentinos, y muy especialmente en Sgo. del Estero, se cosechaba el trigo en "en tiempo de las segadas", faenas que terminaban con una fiesta ofrecida por el dueño de la finca a sus voluntarios ayudantes, en la que se bebía como bebida ritual "caña compuesta", se comía en abundancia y se celebraba el acontecimiento con música, baile y canto. Y no dudamos que, antes como ahora, había en "las chacras" bellas chacareras a las que la galantería masculina les habría ofrecido el homenaje de la danza y el canto en la fiesta, las que no podrían haber sido la jota ni el taquirari puesto. que los actores no eran españoles ni peruanos sino un nuevo tipo humano surgido de la conquista.

Y le habrían cantado a la donosa de entonces, en alegre son de guitarra andaluza, bilingües coplas octosílabas de galantería y amor.

Hasta no hace mucho la música para esta danza era siempre cantada, costumbre que se conserva aún hoy en ambiente rural.

Y esa danza alegre, dinámica, de letra querendona y picaresca, en directa alusión a su destinataria, de elementos musicales españoles y nombre criollo, en simbólica hibridación quichua castellana, se llama chacarera.

ANTIGÜEDAD HISTÓRICA DE LA CHACARERA

¿Cuándo nació esta danza? No lo sabemos, ni creemos que nos sea dable saberlo alguna vez porque los hechos folklóricos no son históricos sino tradicionales, lo que no quita que andando el tiempo y de acuerdo con la importancia que cobre el hecho, puede éste ascender a los niveles históricos.

A uno de esos hechos pertenece la chacarera. Y ya en el plano histórico tenemos lo siguiente: El registro más antiguo del que tenemos noticia documental la debemos a la musicóloga Isabel Aretz, quien en su enjundiosa obra "Folklore musical argentino", p. 202, dice: "La trayectoria antigua de esta danza es muy difícil de seguir, en cuanto no se menciona en documentos de la primera mitad del siglo pasado, al menos con el nombre de chacarera, y sólo en las "Memorias" de don Florencio. Sal, que exhumé en Tucumán, aparece entre las danzas que se usaban hacia 1850. En Buenos Aires la menciona ya en 1883, don Ventura R. Lynch, quien cree por error que se trataba de una danza puramente local, de dolores.

el vocablo, que el nombre de nuestra danza nació en los primeros tiempos de la conquista española cuando aún se escribía chacara, sin acento, de cuya derivación nació el adjetivo: chacarero y su femenino chacarera que, andando el tiempo, alcanzó la categoría. de sustantivo para el nombre de nuestra danza.

Creando el vocablo, fácil es conjeturar que en aquella época se habría creado una danza a la que se aplicó el calificativo derivado del mismo en hibridación quichua-castellana y se la llamada chacarera. No pudo haber sido antes porque la danza jamás se llamó chahráyokk (forma quichua) ni después porque porque tampoco adoptó las formas inexistentes del esdrújulo chácarera ni del grave chacrera.

AMBITO GEOGRÁFICO DE LA CHACARERA

Toda creación de un hecho folklórico lleva Involucrada en sí misma el espíritu del pueblo. Lo que no lleva esta esencia popular, pierde arraigo y desaparece por falta de fuerza telúrica para su vivencia, pero los hechos que tienen esta esencia perduran a través del tiempo hasta convertirse en tradición, leyenda o mito. Eso, exactamente, ha ocurrido con la chacarera en Sgo. del Estero.

En tanto en el litoral argentino, a donde llegó, no cabe duda, por el "Camino del Perú", no ocurrió lo mismo. Allá ha perdido vigencia, ha desaparecido como desaparecen, paulatinamente, las especies de trasplante cuando llevadas a un medio extraño les falta el clima propicio para su adaptación y desarrollo. Eso mismo ocurrio a la chacarera en el litoral argentino.

La aseveración de Isabel Aretz (Ob. cit. p. 202) cuando dice: "La chacarera, lo mismo que la zamba y el gato se baila en gran parte del país, aun- que, excluido el litoral", es prueba concluyente al respecto.

De que la chacarera no es danza típica del folklore litoraleño se ha confirmado en el gran Festival Folklórico de Cosquín (Córdoba) tanto en el Ateneo como en el escenario de la Plaza Próspero Molina, al que asistimos, salvo circunstancias ausencias, desde 1962 hasta 1977 , donde integramos, casi siempre, el jurado que discernía, entre los conjuntos presentados, sobre la autenticidad de las representaciones. Más aún, ningún conjunto folklórico, representativo de las provincias argentinas, presentó jamás la chacarera como danza típica regional.

Cabe agregar, confirmando el aserto, que tampoco la chacarera es danza típica en sus respectivas regiones, según la fehaciente información dada por los folkloristas destacados: Dr. Ramón Viveros (Corrientes), Teófilo C. Marcado (Catamarca y La Rioja), Hugo Alcides Ifrán (Santa Fe) y Florencio López (Entre Ríos), entre otros.

En cambio, en la representación santiagueña jamás faltó la chacarera como danza o como canto, encendiendo de entusiasmo a la multitudinaria concurrencia por el alma que ponían los protagonistas en sus interpretaciones.

LA EMOCIÓN DE LA CHACARERA

Ninguna pieza folklórica, danza o canción, enciende los ánimos del santiagueño como la chacarera. A la vidala se la escucha

con reconcentrada atención porque su música y su letra le hablan de recónditas cultas de amor y de ausencias en. esta tierra del éxodo; a la zamba porque es la danza del donaire señorial y del mensaje galante en los pañuelos; el gato, el escondido y el malambo pueden encender el entusiasmo por la dinámica de su danza y la vivacidad de su música; inclusive hasta puede gustar en silencio la ejecución de estas piezas, pero cuando se ejecuta una chacarera desbordan los entusiasmos, estalan los aplausos, se acompaña la música y hasta se entonan las letras cuando éstas son conocidas. como las del eminente cultor de esta danza Julio Argentino Jerez.

Así es la chacarera en Santiago, hace vibrar el alma santiagueña con el estímulo de su mensaje nativo.

LA MÚSICA DE LA CHACARERA

No podía faltar a esta profunda raigambre anímica la música que la representará

como una afloración estética del alma nativa. Y entonces nació con la espontaneidad de las cosas naturales que florecen en el alma del artista como un mensaje de la raza. Por eso la chacarera no tiene autor, es del acervo folklórico del pueblo como el cancionero quichua-castellano de su riquísima poesía anónima. A esa chacarera anónima, la creada por el pueblo y recogida por Andrés Chazarreta nos referimos en el presente trabajo.

RITUAL DE DANZA LA CHACARERA

Tan santiagueña es la chacarera que en Sgo. del Estero ha llegado hasta la sublimación del mito en el alma popular que la ha convertido en danza ritual para sus fiestas tradicionales como en la "telesiada", por ejemplo. En esta fiesta folklórico-pagana se prenden velas en homenaje a esta diosa de la selva, se bailan 7 (siete) chacareras y la fiesta dura "hasta que las velas no ardan". También el reza-baile se inicia con la chacarera lo mismo la fiesta de las comadres.

LA ORIUNDEZ DE LA CHACARERA

Dentro del ámbito noroesteño la chacarera, danza agrícola, debió nacer en las riberas del Dulce donde los españoles de la "Primera Entrada", expedición descubridora de Diego de Rojas, según su cronista D. Gonzales de Prado, encontraron "maizales en berza".

Sobre la base de lo expuesto, sostenemos que la chacarera es santiagueña.

Domingo A. Bravo.

Artículo publicado originalmente en Revista Folklore.-

3/8/24

La noche del Alma Mula en la calle Solís

 El Zoco de la Buri Buri


En un barcito que funcionaba junto a la joyería La Suiza, a comienzos de la década del setenta, Roberto Álvarez me dijo que el infortunio es múltiple y que la desgracia cunde sobre la tierra, multiforme.

La frase no era de él, parafraseaba a Edgar Allan Poe, la frase corresponde al comienzo de "Berenice", un cuento magistral. Dos décadas me han servido para comprobar la validez de las palabras del gran escritor de Baltimore.

Roberto vivía en la casa de los dos leones, la misma estaba ubicada en calle Libertad casi Belgrano, que la famosa modernidad se ocupó en destruir como a tantas otras; Roberto era dueño de una erudición fuera de lo normal de los mortales, solo que ella llegaba hasta la revolución de 1917, de ahí en adelante Roberto llenaba sus vacíos con paseos intelectuales que compartía con amigos en las calles de Santiago y en algunos barcitos, como el que acabo de mencionar.

Recuerdo con mucho cariño y respeto sus disertaciones metafisicas, sus largos silencios entrecortados, sus cigarrillos Particulares 30.

Sucedió que una noche de Pascuas, la ciudad estaba alborotada por lo que se decía era un Alma Mula que aparecía por las noches en las inmediaciones de las calles Solís y Aguirre hacía varios días, una noche atrás, una mujer había subido al ómnibus de Tala Pozo y en el preciso momento en que el conductor se disponía a darle el vuelto del boleto, ella desapareció, cundían comentarios de este tipo por todos lados. Cabras y ovejas de la zona habían aparecido descuartizadas y quemadas por dentro. los racionalistas atribuían el fenómeno a las andanzas de los perros hambrientos del lugar.

Un grupo de amigos, con el filósofo Roberto Álvarez a la cabeza, decidimos preparar para esa noche una investigación in situ. Organizamos un equipo interdisciplinario para la observancia del fenómeno; el mismo estuvo compuesto por un filósofo: Roberto Álvarez, un tecnócrata: Rafael Luna, y dos adelantados estudiantes de sociologia: el Negro Gramajo y yo. Nos trasladamos en un viejo Ford A; ya en el lugar se hallaban reunidas cientos de personas de distintos oficios, había profesionales, obreros, empleados públicos, etc. Se barajaban distintas soluciones para contrarrestar los efectos y accionar del engendro; hubo un intento de explicar a un grupo allí reunido la teoría del incesto, pero resultó en vano. Algunos decían: "Se necesita un cuchillo de plata para clavarle en el corazón, es el único antidoto", otro prefería una estaca de madera. Todo esto sin advertir que no nos encontrábamos en la campiña de Transilvania y que lo que se perseguía no era precisamente al hombre vampiro llamado Drácula, sino a una mezcla de perro y ser humano enfrente de Tala Pozo.

El filósofo inició la investigación golpeando sus manos en la puerta de un rancho que se encontraba a media luz; una adolescente salió a recibirlo: "Buenas noches señorita, ¿podría informarme si alguien de por aquí estudia demoniomania? asombrada y sin entender nada, la niña trató de explicar: "La Verdad es que un hombre que ha venido de Buenos Aires ha leído un libro que no tenía que leer, y al Alma Mula lo ha visto mi tío René, mitad perro y mitad hombre, cuando le ha tirao con la escopeta, el animal corriendo se ha separado en dos partes, después a lo lejos se han juntao las dos partes y ha seguido corriendo entero". Roberto, el filósofo, no terminaba de abrir sus ojos del asombro y respondió inmediatamente: ¡imposible, separación de sustancia!, el resto del equipo ya estaba arrodillado de risa, y fue la risa la causa del fracaso de la importante investigación.

Yo decía en el camino de regreso: "eso de andar amándose entre parientes es mala cosa, solo se ama lo que se desconoce, sobre todo aquí, en esta ciudad de amar y de temer".

En mis tardes de pensamiento suelo recordar siempre a Roberto, sobre todo aquella noche que huyó de Santiago por la puerta de atrás de la Legislatura después de su genial disertación sobre "Tibulo, su amigo Mesala, el porqué de la negativa de Tibulo de acompañar a su amigo al África y la importancia de la alegoría clásica hasta Baudelaire".

Lo corrió la gente con palos, ante la mirada impávida y sorprendida del doctor Coco Verdaguer.

Jorge Rosenberg

Onofre Paz: "Marbiz nos presentaba como el conjuntito folclórico, así nomas..."

 


En una época en la que el folklore vive los comienzos de su difusión masiva, de la mano de grandes cultores y estudiosos como fueron don Andrés Chazarreta, o grandes intérpretes como don Sixto Palavecino, el nacimiento de grupos dedicados a la interpretación de música folklórica norteña. . tuvo una explosión demográfica, por decirlo de alguna manera.

Cabe recordar que, de esos años, finales de los cincuenta y principios de los sesenta, datan grandes conjuntos como Los Fronterizos, Los Chalchaleros, Los Cantores del Alba, Los Tucu-Tucu, Mercedes Sosa o Los hermanos Abalos, entre otros, que supieron. perdurar en el tiempo y en el gusto popular.

La constante, la formación básica, solían ser dos o tres guitarras y un bombo. En algunos casos se sumaba el acordeón, en otros el violín y raramente un piano, como en el caso de Los Hermanos Ábalos, y las canciones giraban en torno a lo costumbrista ya las vivencias de los hombres de campo. De ahí que la mayoría de los grupos y solistas optaran por las vestimentas gauchas en diferentes y distintivas combinaciones, lo que dicho sea de paso sirvió para que el hombre de campo se sintiera plenamente identificado con esa corriente musical y terminara adoptándola como propia.

Santiago del Estero, una de las provincias argentinas más ricas en tradición folklórica, ha dado y sigue dando muchos nombres grandes a nuestro patrimonio cultural. Ubicada en la región noroeste, con un clima mayormente seco y un desarrollo industrial relativamente bajo, tiene como característica la poca concentración urbana. Las gentes se distribuyen a lo largo ya lo ancho de la provincia en pequeños pueblos y ciudades, con economía de subsistencia la mayor parte, lo que da lugar a la proliferación de cantores y músicos.

Quizas, como alguien dijo, la riqueza musical de Santiago sea la expresión de una multitud de soledades. Lo cierto es que recorrer sus caminos es andar siempre con un son de bombos y guitarras a las espaldas. En cada pueblo, en cada sembrado, en cada boliche, hay siempre alguien templando seis, cinco o cuatro cuerdas. En cada campamento hay un Shunko persiguiendo una esperanza, una renovada promesa nunca cumplida pero que algún día ha de llegar.

Dentro de esa corriente, en Santiago del Estero allá por el año '59, el 'Negro' Onofre Paz y Leocadio Torres se juntan para hacer música. De esa unión nace el dúo que sería la raíz de Los Manseros Santiagueños, uno de los grupos más prolíficos del folklore nacional y que aún hoy, cincuenta años después, siguen cantando y publicando material nuevo dentro de la misma rama musical en la que nació, aún después de haber recorrido medio mundo y de haber visto que el folklore también puede incorporar un saxo, por ejemplo, como ha ocurrido a partir de la década pasada, cuando los jóvenes valores terminaron de tomar la posta de sus mayores.

Los Manseros Santiagueños llevan 53 años sobre el escenario. Y la popularidad crece con el paso de los días. El viernes 13 de marzo, compartirán escenario con Abel Pintos, en el festival de la finca La Dolfina. El trabajo no se frena. Los espera Ojo de Agua, y vienen de cumplir una apretada grilla de presentaciones.

¿Se podría decir que este conjunto que nació con Onofre Paz y Leocadio Torres, está en su mejor momento?

-"Estamos pasando un muy buen momento. Parece que los festivales grandes como el de Cosquín y el de Jesús María recién están tomando conciencia de lo que significan Los Manseros. Antes cuando estaba Julio Marbiz nos presentaba como "el conjuntito folclórico", así nomás , como sin darnos mucha importancia Nosotros íbamos preparados para cantar media hora, y al final hacíamos dos o tres temas, y abajo. Igual que Falú, aunque hago mal en hablar de los muertos, pero nos saludaba diciéndonos "qué tal, cómo anda". changuito", como haciéndonos a menos. Pero los changuitos se han hecho hombrecitos..."

Onofre Paz, con el orgullo de mirar el camino recorrido, ese que los llevó a convertirse en uno de los conjuntos folclóricos más aplaudidos por el público, y respetado por sus colegas, comenta.

-"A la larga ha triunfado la raíz folclórica. El folclore que hacemos es con buenas letras y buena música. Y eso le gusta a la juventud ya la gente de la tercera edad, porque tenemos un público amplio que nos sigue".

Y hace el listado de todos los escenarios por los que anduvieron en lo que va del año.

-"Venimos de Tafí del Valle, del Festival del Queso; estuvimos en el del Cabrito, en Catamarca; en el de la Chaya, a La Rioja; en Córdoba, Loreto... Ahora estaremos en La Dolfina, después en Ojo de Agua , y seguimos".

Onofre Paz no oculta la felicidad de este tiempo de cosecha.

-"El sueño de Los Manseros nació cuando tenía 16 años. Me había presentado en un concurso folclórico organizado por una revista en Radio Belgrano y resulté ganador en la provincia. Elegían a un cantante de folclore ya otro de tango. Luego tenía que ir a competir a Buenos Aires, y Leocadio Torres (el otro fundador del conjunto) me había dicho: "Negro, si ganas, te acompaña a Buenos Aires, porque yo no había ido nunca y él sí. Y así fue. No se me despegó más. Y cuando perdí la instancia final, me propuso que creáramos Los Manseros. Anduvimos más de 30 años juntos hasta que por razones de salud dejó el conjunto y quedó como único dueño".

El recuerdo de esos primeros pasos con la guitarra en mano lo hacen caer en cuenta de las inevitables huellas que deja el paso del tiempo.

-"Leocadio se fue también de Los Manseros porque ya estaba un poco mayor. Los años no perdonan a nadie. Cuando empecé no me quedó afónico nunca. Cantaba día y noche. Ahora me tengo que cuidar de las cosas heladas. El helado no pruebo nunca, vino no tomo. Trato de cuidar la garganta que es mi herramienta de trabajo".

¿Los Manseros le han permitido disfrutar de la estabilidad económica?

-"En los últimos años sí, porque antes éramos conocidos, pero no había diferencia. En esta última época me pude comprar la casa, otro departamento, cambiar el auto, tener un cero kilómetro. Todo esto después de más de 40 años. Se lo agradezco a Dios, porque a la larga se dio. Ahora tenemos el gusto de decir cuánto queremos cobrar. Pero dicen que no somos careros, por eso quizás tenemos mucho trabajo. Los años no sólo le han acercado un buen pasar, sino la fidelidad. del público... A veces, me quedo pensando en lo que pasó, en el éxito o en el no tan éxito En el recibimiento del público, en el cariño que nos brinda... Ahora, mientras uno se está secando la transpiración. Cuando termina la actuación, viene la gente pidiendo la foto. Desde el escenario yo veo como tucu, tucus las luces de los flashes.

¿Qué consejo les daría a las nuevas generaciones?

-"En primer lugar hay que crear un estilo. Si es solista, dúo o un conjunto. Los instrumentos son secundarios, porque nosotros podemos poner una orquesta, pero el canto es el que marca el estilo. Y no hay que desanimarse. Hay que Sal de Santiago, porque si vos aquí nomás te van a conocer los de tu provincia, pero no en el resto del país. Es cierto que estás de que Dios está en todos lados, pero tiene la oficina en Buenos Aires. No hay que quedarse, porque a la larga esto da sus frutos. Ahí tiene el caso de Abel Pintos, con quien vamos a compartir escenario. Ese chico no imita a nadie, y es difícil triunfar con algo particular. embargo, él llegó. Yo me alegra mucho porque es argentino, y buena persona.

¿De los artistas nuevos a quién admira?

-" A Florencia Paz. Ella tiene mucho talento, no es porque sea mi hija. Pero yo trato de ayudarla en todo lo que puedo. A veces, nos toca actuar juntos, en el mismo lugar, y como ella va primero, a mí me gusta ir a escucharla Dice que no quiere ir tras de Los Manseros, y yo le digo no sos la única, hay muchos que no quieren ir detrás de nuestro".

Los Manseros Santiagueños no sólo tienen agenda con numerosas presentaciones por delante. También proyectos de un nuevo disco, que podrían llegar a grabar con Sony, según adelantó Onofre Paz. El origen internacional del sello discográfico lo invita a recordar la única gira que tuvo el conjunto fuera de la Argentina.

-"Fuimos a Estados Unidos gracias a Argentino Ledesma. Él cantaba tango y nosotros folclore. Nuestra primera presentación fue en Washington, con mucho miedo, hasta que salió uno del público y nos gritó: "Negro, canten la de Huaico Hondo". Eso nos hizo animar, agarrar confiancita. Hicimos varios escenarios, Philadelphia, Houston Y de ahí he quedado con ganas de volver, pero le tengo miedo al avión.

Fuente El Liberal

1/8/24

El Mercado Armonía


El Mercado Armonía es otro de los monumentos tradicionales de nuestra ciudad. Fue fundado el 15 de febrero de 1.936, en pleno centro de la ciudad de Santiago del Estero, a una cuadra de la Plaza Libertad y también a una cuadra de la Avenida Belgrano.

En el Mercado Armonía podemos comprar frutas, verduras, comidas, pan, carne, productos regionales y artesanías. En la parte exterior hay distintos comercios, especialmente tiendas y zapaterías. Es un punto de referencia de nuestra ciudad y un punto de encuentros. Diariamente el mercado es visitado por millas de vecinos de la ciudad o visitantes de otras ciudades y otras provincias.

Los puestos de comidas son un lugar adecuado para la conversación. La gente que va al mercado para hacer sus compras del día, generalmente hace su pausa para beber y comer algo compartido con una amistad antes de volver a la casa.

Uno de los primeros integrantes del Alero Quichua Santiagueño, “Canquita” Orellana, tiene en el Mercado Armonía su puesto de venta de comidas rápidas para llevar o consumir en la barra. El puesto de Canquita es un lugar donde uno puede encontrar nostálgicos de otras épocas de la ciudad y del Alero. Es casi una obligación el intercambio de algunas palabras en quichua con alguno de los parroquianos o con el atareado dueño del local.

Carlos Orieta, cantor, autor y compositor folclórico, integrante del Alero Quichua Santiagueño, también supo tener en el mercado su puesto donde preparaba y vendía comidas para llevar. El puesto de Carlitos era un buen lugar para saber novedades de la gente del Alero y del folclore santiagueño en general. Carlos Orieta ha sido de los primeros integrantes del trío Los Fogoneros y estuvo cantando en el conjunto hasta pocas horas antes de su temprano fallecimiento.

Uno entra en el Mercado Armonía y se encuentra con un Santiago del Estero atemporal. Subiendo por la escalera mecánica puede encontrar funcionando emisoras de Frecuencia Modulada que tienen sus estudios en el primer piso. Un poco más allá encontrará productos regionales y artesanías, entre las que están los bombos y cajas vidaleras hechas por manos criollas que prolijamente han trabajado la madera y los cueros.

En la planta baja también hay artesanías, productos regionales y una gran cantidad de verdulerías, carnicerías y puestos de comidas. En todos ellos el contacto humano es intenso, con las rápidas ventas matizadas por algún comentario, una risa o el canturreo de la música del pago.

Caminando por el Mercado Armonía vemos un ameno presente cobijado bajo el techo junto a los recuerdos del pasado y un futuro prometedor. Debajo de la alta bóveda del mercado hay mucha gente trabajando, comprando o paseando. 

Su arquitectura, un emblema de modernidad

Escribe en Facebook al respecto el Arq. Rodolfo Legname: “El edificio fue un rugido de modernidad en ese momento, proyecto de Jorge Kalnay, arquitecto húngaro, quien junto a su hermano Andrés diseñó, entre otros edificios emblemáticos porteños, el Luna Park y la confitería La Munich. El edificio, una gran bóveda de cañón corrido de hormigón armado, con grandes voladizos sobre el espacio central del Mercado como sobre la calle, da cuenta del progreso en el uso de este material, preferido de la arquitectura del Movimiento Moderno, como igualmente el uso. de parasoles y los grandes paños de glas betón (ladrillo de vidrio) que resultan elementos característicos de ese período”.

“Para comparar criterios acerca de lo que pudo representar ese edificio para los santiagueños de entonces, basta tener en cuenta que, en ese mismo año de su inauguración, se concedió el Premio Municipal de Fachadas al edificio que lo enfrenta en la esquina de Absalón Rojas. y Pellegrini, conocido como La Real, por la decoración de pavos reales en su coronamiento”.

“El edificio se construyó en el mismo solar al que se trasladaron los tenderetes que se ubicaban sobre la Plaza Libertad en 1851, durante el gobierno de Manuel Taboada, y que fuera reemplazado por otro edificio con soportales a la vuela de un gran patio central, del que queda un cuadro de Schettini en la Municipalidad, hacia 1876”.

Es el Mercado Armonía junto al Puente Carretero un emblema de la actual esencia santiagueña.-
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30/7/24

El antigal de la puerta de la paya


Llorando al calor el llanto del indio
es un manantial febril mojado, El Antigal.
Lluvia que viene de Dios.
Antiguo cansancio, lento su andar,
tiene una lanza por el cordón,
y en sus espinas dejo las manos
para la sangre con otro calor,
y el rayo loco dio su corazón.

El Antigal es una zamba cuya letra le pertenece al poeta salteño Ariel Petrocelli y su música a Daniel Toro y Lito Nieva ambos integrantes del recordado conjunto Los Nombradores. Es un largo poemario que escribió Ariel mientras se desempeñaba como maestro normal en Cachi, se lo ha extractado a los efectos de la canción en base a la linea melódica de Daniel Toro. Esta inspirado en el antigal de la Puerta de la Paya, una enorme extensión de silencio situada entre las localidades de Cachi y Seclantas. El Antigal se dice que sistemáticamente es un argentinismo que significa: antiguo.- Es un cementerio de ruinas indígenas existente en esa zona. Ademas se trata de un tema que impacta a quien lo escucha por primera vez por la tesitura melódica que posee su estructura musical que era de carácter pentatonico, el modo en que los incas encaraban sus canciones. Me comentaba Ariel que una noche de verano sentado en la plaza de Cachi, sintonizaba una radio portátil y escucho en una emisora peruana la interpretación a través de un conjunto peruano de su zamba, y desde allí tuvo la certidumbre que el sentido americano que ele imprimió a esta zamba estaba plenamente logrado. El conjunto Los Nombradores, hacen de este tema una magnifica interpretación. Un abrazo a todos los abonados. Juan Carlos Nogales.

EL ANTIGAL - Zamba
Lito Nievas - D.Toro - A.Petrocelli

En tus viejos brazos se quedo el ayer,
rescoldo del alma arisca que se fue.
El tiempo en tus manos solas
quedo tendido sobre la luz.
Sangre reseca en la mañana,
llorando siglos a la voz del Sol
el grito inca estremeció el dolor.
Silencio descalzo por tu cuerpo va,
las piedras al viento le roban la sal,
los grillos duermen la tarde,
oro desnudo del cerro atrás.
Cayo la boca de tu noche
el oscuro acero de tu negra piel,
para dormirse entre la soledad.

Estribillo

Llorando al calor el llanto del indio
es un manantial febril mojado, El Antigal.
Lluvia que viene de Dios.
Antiguo cansancio, lento su andar,
tiene una lanza por el cordón,
y en sus espinas dejo las manos
para la sangre con otro calor,
y el rayo loco dio su corazón.
El destino de tu nombre fue final
y la luna aquella ya no alumbra mas.
La hembra cerro su vientre,
y por la frente se desangro;
dejo sus huellas hacia el norte,
busco el camino para allá morir,
y como madre llora también su mal.
Ronda por dentro el "amo sideral".
Anda por tus venas desde que se fue.
Levanta sus ojos negros
para cubrirte muerto y leal.
Clavo su pecho en la roca
como una vida, y sin gritar su voz
se oyó en el cielo hecha una maldición.

Publicado en FBK por Patio Santiagueño II

25/7/24

GUILLE GONZÁLEZ, PARTE DE UNA MARAVILLOSA ÉPOCA EN LA VILLA SILIPICA.

 


Así lo recuerda Irmi Gómez:

Don Guillermo González que gran músico y compositor. Una época maravillosa de Silípica. Lo recuerdo tocando en la tarima del gran ramadon de Salvador Martinez mi tio donde se hacia uno de los principales bailes después de las fiestas patronales de la virgen de Monserrat. en la casa de los Ledesma y muchos lugares de la .Villa.

Le fue dado el Mistol de Oro por Fany Ledesma, mi prima, un galardon que lamentablemente con el tiempo dejo de darse en la provincia.Don Guillermo siempre esta en el corazon de los silipiqueños que lo conocimos, como asi su flia.Algunas canciones famosas le fueron robadas de su producción por famosos recopiladores que se adjudicaron autoria, ya que él un Señor, con todas las letras un Señor de campo no conocia esos tejes y manejesde los puebleros que disfrutaron y se adueñaron de su genio tan autóctono y rico. 

Con mis hnos Mario Belindo Gomez etc Ruben Ledesma y otros músicos destacados del pueblo hacian juntas familiares llenas amor, alegria respeto, risas , bailes etc.Verdaderas fiestas de pueblo , de rencuentros con los que no estaban.y viviendo con felicidad esa linda época. EL pueblo como una gran flia participaba cualquiera en cualquier reunión, solo era arrimarse.y quien no, escuchando a don Guillermo tocar su bandoneón ya los demas músicos bandoneonistas gutarristas bombistas etc hasta mujeres .Una maravilla que casi se perdió.

Tantos musicos juntos.Tambien Edmundo el hijo de don Guille sigue con cariño la tradición y todos. Todos los que aunque nacidos en otro lugar tengamos un corazón silipiqueño y hayamos vivido ese tiempo de oro de la villa. Mi cariño y recuerdo a la flia ya todos los silipiqueños con los que compartimos esos hermosos recuerdos guardados en el corazón.

Fuente: Retratando Silipica, Santiago del Estero