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13/3/16

Esplendor y ocaso de la antigua casa de los Taboada

La otrora joya arquitectónica del centro de la ciudad, hoy en ruinas, integra el patrimonio cultural nacional. La mansión perteneció a Napoleón y Gaspar Taboada y es originaria del siglo XIX y se aguarda por su puesta en valor.


Por Omar Estanciero:
En sus más recónditos recovecos, se esconden vivencias de otras épocas, rescoldos de historias que hoy quedaron resguardadas en sus húmedos paredones derruidos por el paso implacable del tiempo.

Remontarse al esplendor arquitectónico de la legendaria casa de Los Taboada, obliga a imaginar lo que en sus albores fue este antigua casona de comienzos del siglo XIX, un verdadero símbolo patrimonial de Santiago del Estero.

Juntando las piezas que persisten, quizás sea posible recrear lo que otrora fue esta mansión en el que habitó un hombre dedicado a los negocios: Gaspar Taboada, hermano de Manuel, Antonino y Felipe Taboada.

La propiedad fue emplazada sobre un radio de 1500 metros cuadrados cubiertos y se calcula que en su momento tuvo cerca de 21 habitaciones. Fue construida por los hermanos suizo-italiano Agustín y Nicolás Cánepa, quienes en su oportunidad, fueron convocados por el entonces gobernador Manuel Taboada para encarar en 1868 la construcción de la Iglesia Catedral y la Casa de Gobierno (hoy el Centro Cultural del Bicentenario).

La casona donde vivió Gaspar Taboada fue heredada por su hijo Napoleón, quien luego encaró algunas ampliaciones al inmueble, introduciéndole un mirador estilo colonial y un aljibe en el primer patio.

“El 46”, una mansión de privilegio

Según cuentan las crónicas de época, el lugar representó “una mansión de hombres solos”, el lugar indicado para el desarrollo de las incipientes actividades empresariales de la provincia. Por su amplitud, la casona de calle Buenos Aires Nº 46 (hoy 136), cobijó por años distintos emprendimientos comerciales, y fue en septiembre de 1886 cuando se inauguró el primer servicio telefónico de la provincia, a cargo de los hermanos Ruperto y Juan Figueroa. Le sobrevinieron luego otro tipo de intereses privados que eran alquilados al Dr. Napoleón Taboada, quien seguía ocupando la mitad de la casa y manteniendo un fuerte vinculo con hombres representativos de la sociedad, la política y el comercio de ese entonces.

Hacia fines del siglo XIX, “El 46” era la única casa numerada de la ciudad y fue allí donde durante 13 años funcionó EL LIBERAL en sus inicios. El decorado zaguán del “46”; su mirador, aquel balcón cerrado desde donde podía admirarse las casas bajas de aquellos años y su evocado patio octogonal, eran algunos de los espacios más atractivos y únicos de la vieja ciudad de Santiago del Estero. Después, instaló un negocio don Belisario Carrillo, padre del profesor Ramón Carrillo, el reconocido sanitarista y primer Ministro de Salud del país nacido en Santiago del Estero.

Con el tiempo, desaparecieron los negocios y quedaron viviendo hacia fines del siglo XIX, en una mitad de la casa, los hermanos Figueroa, y alternativamente don Napoleón y Fidel Taboada; Manuel Silvetti, José Gómez, Eusebio García, entre otras personalidades de la época.

Los documentos cuentan que mucho antes fue allí donde se evocaron las victorias de Pozo de Vargas, Los Laureles y El Ceibal, entre otras gestas que fueron decisivas en lo que implicó la defensa de los intereses de la provincia para su crecimiento.

Otros emprendimientos

En la casona del 46, también fue un lugar habilitado para las actividades deportivas. Hubo un salón de esgrima, cancha de pelota a paleta, y hasta tuvo una cancha de taba en los fondos. El Dr. Napoleón Taboada instaló luego un estudio de abogado en 1892 y hasta se planeó la revolución triunfante contra Absalón Rojas (gobernador entre 1886 a 1889 y un segundo periodo, del 7 de octubre al 19 de octubre de 1892). Otros dos habitantes de la casa, Juan y Ruperto Figueroa, simpatizaban con el movimiento que se alzó contra Absalón Rojas. La asonada tuvo como centro de la conspiración esta histórica casa. El Dr. Taboada no intervino, pero sabía del complot y guardó las “armas rebeldes” en la casa.

La revolución logró deponer a Absalón Rojas y asumió el cargo de gobernador el Dr. Santillán. La policía detuvo a los moradores y a varios de los que prepararon la batalla. Muchos escaparon por los fondos, pero cayó presa la junta revolucionaria que preparaba el manifiesto y todo el personal de EL LIBERAL.

Napoleón Taboada vivió en esa casa hasta su muerte, ocurrida en 1930, sin hacerle ningún retoque que cambiara su fisonomía casi centenaria, según atestiguan las crónicas de época. Tras su deceso, el diario EL LIBERAL pasó a ocupar por un buen tiempo el salón que daba sobre calle Buenos Aires.

Evocación

El primer patio de la casa se dividía al fondo, y por ese fondo, la familia Taboada tenia salida a la calle 9 de Julio. En la otra mitad del segundo patio existía una galería y demás dependencias. La primera pieza era ocupada por la central telefónica. En el segundo patio estaba ubicada la tipografía e impresora a mano: una vieja prensa imprenta, igual a la que usara Johannes Gutenberg.

Eran tiempos en que los dueños de la empresa, solían almorzar en esa casa. A la hora de la sobremesa era asiduo don Napoleón, “un gran conversador”, según lo recuerdan. La vecindad residencial los hizo amigos a los Figueroa con don Napoleón, a tal punto que eran correligionarios: ambos militaban en la Unión Cívica Nacional, de tendencia liberal a los que se llamaban mitristas.

Hacia la revalorización del predio

Con solo arrimarse a la entrada principal de la casa sobre calle Buenos Aires, puede visualizarse los vestigios de una galería con sus vigas de madera, desperdigadas sobre sus dos patios internos. Además de su entrada principal por calle Buenos Aires al 100, el ingreso por calle 9 de Julio permanece cerrado desde hace varios años, y solamente se accede para realizar tareas de desmalezamiento.

En la actualidad, los descendientes de los Taboada pretenden que en algún momento recobre vida esta reliquia de alto valor patrimonial en la provincia. En tal sentido, la arquitecta Aurora Ramos Taboada, hija de Nievela Ramos Taboada y Luis López Ruiz, apostó por la revalorización del predio y su pronta recuperación. “Habría que hacer algo nuevo y restaurar lo poco que queda, como ser el histórico aljibe y colocar una placa que indique que allí vivió una familia histórica de Santiago del Estero”, sugirió.

Según Aurora, fue la familia Ruiz Taboada quien vivió en la histórica casona los últimos años, hasta que el inmueble pasó a manos del Estado provincial.

Entre los bienes más preciados que pertenecieron a la casa, la arquitecta conserva un grabado inglés, un escritorio, un sillón tipo cheslong, entre otras reliquias importadas, las cuales muchas de ellas fueron restauradas.

Los acuerdos políticos más importantes tuvieron lugar en esa casa –evoca Aurora– Mi mamá solía contar que allí estaba el estudio de abogacía de mayor prestigio de la provincia (Ramos Taboada), y varias generaciones de familia transitaron sus vidas por allí”.

Recordó además los bautismos y casamientos que allí se suscitaron, grandes fiestas familiares que obligaban los cortes de calle y una importante concentración de invitados que despertaban la curiosidad de los vecinos. Fuente: elliberal.com.ar

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