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5/9/14

Lo que escribió Mario Arnedo Gallo cuando murió su amigo "Soco" Díaz, su homenaje a Luis Billaud y a la acequia de la Belgrano

“Salavina ¡Ay, Salavina! Quisiera verte otra vez…” escribía el gran músico y poeta, nostalgioso y apenado al enterarse de la muerte de su amigo Benicio Díaz. Mario Arnedo Gallo estaba en la provincia de Buenos Aires, sin posibilidades de poder dar un último adiós al “Soco” Díaz, y su pena tomó forma de zamba.

Mario Arnedo Gallo nació en Santiago del Estero el 15 de Mayo de 1.915. En su época de estudiante vivió en Santa Fe. Luego volvió a Santiago, para años después radicarse en la provincia de Buenos Aires, donde vivió hasta el fin de sus días, aunque siempre volviendo al pago aunque sea por lapsos muy breves.

La zamba Salavina es una de las piezas más valiosas e interpretadas del folclore nacional; su melodía es cautivante y su letra va al monte, sobrevuela el río y vuelve al pequeño poblado.
Villa Salavina es una de las poblaciones más antiguas de la provincia de Santiago del Estero, construida a orillas del Río Dulce y cargada de historia. Para conocer gran parte de esa rica historia, hay que procurar leer La Agonía de los Pueblos, del Dr. Orestes Di Lullo. En el capítulo dedicado a Salavina, nos relata en una prosa sentida la importancia económica, política y cultural que tuviera la Villa Salavina y su decadencia posterior. Cabe agregar que en la actualidad, Salavina no está agonizando y sigue siendo una importante población del sur de nuestra provincia. Mejorando la comunicación vial, seguramente Salavina volverá a florecer totalmente.

Extraído de una nota de Cristian Ramon Verduc

CHACARERA DEL CANTOR

Es muy probable que la Chacarera del Cantor la haya compuesto en homenaje o recuerdo de su amigo el Dr. Luis Billaud, como lo sugiere su estribillo Chacarera, chacarera, chacarera de mi flor y mi bombo sumameño recuerdo de Luis Billaud. Mario Arnedo se juntaba en largas y recordadas veladas con los hermanos Julián “Cachilo” y Benicio “Soco” Díaz en guitarra y bandoneón, el juez Luis Billaud en el bombo y Sofanor Díaz, en guitarra. También menciona al Dr. Billaud en la chacarera “Ayayitay”: “Vino hay en las penas, sangre en el color y una cruz de palo en el dolor. Ayayitay Luis Billaud.”. Es el mismo personaje que aparece en una de las dos letras de la chacarera La Mocha: “El doctor Billaud bailaba y al pelo la chacarera, despacito mudanceaba en medio la polvareda”. Una letra es de Oscar Arturo Mazanti (Oscar Cacho Valle) y la otra del Dr. José Antonio Faro Palumbo, sobrino de don A. Chazarreta.-

Con su bombo sumameño se está refiriendo al Pueblo de Sumamao - Departamento de Silípica – donde se festeja a San Esteban (26 de diciembre) una de las manifestaciones más populares de fe, y se caracteriza por una mezcla de rito católico con pagano que fueron introducidas por los aborígenes, donde los promesantes acuden a caballo y al ritmo de los bombos. Me comentó mi amigo e investigador Alberto “Gringo” Bravo de Zamora que el bombo de Billaut lo conserva la esposa de Arnedo Gallo, doña María Susana Insausti. Un dato más que interesante: el Dr. Luis Billaud es autor de la zamba “Agüita chirle”.-

LA DURA VIDA EN CAPITAL

Arnedo Gallo vivió casi cuatro décadas en Hurlingham, en 1947 llegó con su mujer, y su pequeño hijo Fernando. La familia alquiló una casa sobre la calle Remedios de Escalada, a media cuadra de la estación Hurlingham y al poco tiempo se mudaron a Santa María, una casa quinta que estaba en Solís y Vergara y que ya fue demolida. Era muy grande y tenía muchas habitaciones, medía 40 metros de frente y los fondos llegaban hasta la calle Remedios de Escalada. Por ahí pasaron muchos músicos que gracias al enorme espacio podían tocar hasta la hora que quisieran sin molestar a nadie. Ensayaban y hacían guitarreadas a las que concurrían amigos y familiares.
Seguramente cantaban hasta la madrugada y por el gusto de cantar, como dice la chacarera. Yo soy cantor y disculpen, santiagueñito i' nacido, soy como el viejo quebracho, vivo mejor al descuido (pelusitas de totora- chacarera)

Como todo provinciano, en especial el santiagueño, la vida en la “Capi” fue siempre dura y difícil. Mario Arnedo no fue la excepción: Cuando salí de Santiago todo el camino pensaba, que solo con mi ponchito, y mis alpargatas sobraban. Llegando a Buenos Aires, me di cuenta el equívoco, porque a veces no comía y al otro día tampoco. Así barajao' el naipe, venía la cosa muy fea, pensando en parar la olla, dentre a cantar chacareras. (la yuya- chacarera).Tuvo que vender el piano para poder pagar el parto en el que nació su hijo Diego (hoy integrante de Divididos).
No cabe dudas que esa dureza que marca el desarraigo quizás la podía en cierta forma sosegar con su “cantar” porqué como bien lo dice en la zamba “Tristeza santiagueña” No es bueno hacerse mal juicio, de quién arrastra un penar, tan sólo el alba comprende cuando un santiagueño se pone a cantar.-

La estrofa que dice Cuando la gente no canta y no nos deja cantar me da ganas de prestarles un corazón de zorzal es de una formidable exactitud para quienes hemos tenido la oportunidad de compartir guitarreadas o reuniones –especialmente de amigos- donde no falta uno o varios comensales que ni siquiera vale la pena prestarles un corazón de zorzal.

LA ACEQUIA DE LA BELGRANO

La célebre acequia de la Belgrano
Para Mario Arnedo todo canta…Canta el agua, canta el río, el coyuyo y el crespín (el crespín va rompiendo el silencio sobre amargos senderos de sal -Salavina-zamba) así cantaba un paisano por los pagos de Mailín. (Mi chacarerita mota si me habrás visto “machao”, cuando el diablo anda en el vino por Mailín y Sumamao. Cuando el diablo anda en el vino-chacarera).

Canta el agua en las acequias el otrora fresco y arbolado paseo, sacude la memoria de los que peinan canas . Y también amaga una lágrima furtiva escaparse ante el inevitable cotejo entre pasado y presente. La acequia de la avenida Belgrano fue una sorprendente obra de ingeniería que dio origen a la agricultura de riego. Nuestra “acequia principal”, como se la llamó primitivamente por ser única y la de mayor caudal, al servicio de “chacras y sementeras”, fue centro de interés económico, político, social y religioso de la ciudad, desde los albores de su existencia. Según relata la historiadora Sara Díaz de Raed, en su libro “Monumentos y Lugares Históricos de Santiago del Estero”.
Adalberto Mario Raúl Arnedo Gallo, falleció el 22 de noviembre de 2.001 a los 83 años.-

Foto:Julián y Benicio Diaz, Sofanor Díaz, Luis Billaud en el bombo y Mario Arnedo Gallo en el piano. La célebre acequia de la Belgrano.

Publicado por Dardo Molina Chazarreta | FBK: Patio santiagueño

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