El Clima en Santiago del Estero

2/9/14

31 de julio de 1879. La industria azucarera pico en punta en Santiago del Estero.


Fue obra de Pedro Saint Germes. El proyecto se tradujo en 450 hectáreas de caña de azúcar, sembradas en la zona sur, a 5 kilómetros de la plaza principal. No alcanzó la tecnología inglesa, ni el empuje empresarial para coronar con éxito el esfuerzo. Agobiado por las deudas, Saint Germes se suicidó en 1893.

Históricamente, Santiago del Estero fue dulce precursora en muchos proyectos, al que con el andar del tiempo fueron plegándose otras provincias: pocos recuerdan que en esta geografía se asentó el primer ingenio del país.
Nació el 31 de julio de 1879. Fue bautizado como el ingenio Contreras y perteneció a don Pedro Saint Germes.

Documentan los historiadores que estaba ubicado al sur de la ciudad, quizás a unos 5 kilómetros de la plaza principal del poblado, en una propiedad que había sido concedida en el siglo XVII al capitán Alonso Contreras.

Durante los primeros años, 450 hectáreas fueron sembradas íntegramente con caña de azúcar, y se convirtieron en el emprendimiento en una potente fuerza económica que generó asombro en varios grupos empresarios del resto del país.

Según Roberto Delgado y Alen Lascano, el ingenio Contreras poseía electrificación y riego propio, sostenidos en un novedoso sistema cuyo funcionamiento emanaba de diversas máquinas de vapor.

Estilo y corte inglés
Las construcciones de estas instalaciones también llamaron la atención de los inquietos pobladores que, copiando formas de terminaciones, generaron otro aporte a la arquitectura. Son de una mezcla de estilos del tradicional inglés, folklore de los países bajos europeos y partes prefabricadas de la revolución industrial”, relatan ambos expertos en su obra “Santiago del Estero, recorrido una ciudad histórica”.

Ahondan que ocho años después, Pedro Saint Germes logró un aparente fuerte espaldarazo económico a su innovadora industria azucarera en Santiago del Estero.
Se trata de un préstamo otorgado por el Banco Hipotecario Nacional, requerido para reforzar maquinaria en el ingenio, a la vez, tendiente a hacer frente a las incipientes deudas.
Justamente, el empréstito concedido permitió la radicación de una sucursal bancaria del Hipotecario en nuestra ciudad.

Entre 1879 y 1892, el empresario soportó una durísima embestida oficial: al cero compromiso político externo con el ingenio Contreras se le sumaron diversas deudas bancarias que hicieron eclosión en 1893.

Ese año, doblegado por la adversidad y el ocaso empresarial, don Pedro Saint Germes se suicidó en la más absoluta soledad.

Del ingenio Contreras hoy sólo queda una inmensa chimenea, erigido en triste alegoría de un tiempo y proyecto (uno de los tantos) que no pudo ser.

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