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5/10/15

Negros en Argentina ¿Ignorados? u ¿olvidados?


La población negra en Argentina, procedente de la trata de esclavos durante los siglos de la dominación española del Virreinato del Río de la Plata, ha contado con un papel importante en la historia argentina. Llegó a conformar más de la mitad de la población de algunas provincias durante los siglos XVIII y XIX, y ejerció un profundo impacto sobre la cultura nacional. 

Aunque disminuyó marcadamente en número a lo largo del siglo XIX, por el efecto conjunto del aluvión migratorio fomentado por la Constitución de 1853 y la elevada tasa de mortalidad de los morenos, su aparente desaparición fue más el resultado de una representación historiográfica que los daba por exterminados que una realidad empírica.

Los primeros varones africanos llegaron al actual territorio argentino como esclavos de los conquistadores. El ingreso sistemático de esclavos africanos por la ciudad de Bs As comenzó poco después de su segunda y definitiva fundación, en 1580, debido a los constantes pedidos de los pobladores quienes los consideraban indispensables dada la casi inexistencia de indios para encomendar en esa zona. Estos provenían de Angola y del Congo.

Las africanas esclavas no solo se unieron en “Santo matrimonio” a los varones de su raza, sino también estuvieron sexualmente a disposición de sus amos y de los hijos y parientes de sus amos, en relaciones generalmente casuales, dando así a una numerosa población mulata.

Se calcula que 60.000.000 de africanos fueron enviados a América, de los cuales sólo llegaron con vida 12.000.000, que ingresaron fundamentalmente a través de los puertos de Buenos Aires, Montevideo, Valparaíso y Río de Janeiro.

Qué sucedió con la población afroargentina?

En el caso de la República Argentina, los africanos esclavizados, hombres y mujeres, fueron utilizados en las tareas rurales, la ganadería, las labores artesanales y en el trabajo doméstico. Las familias propietarias de esclavos los hacían trabajar fuera de la casa como talabarteros, pasteleros, ebanistas, plateros, lavanderas, peones o maestros de música; y con lo que éstos percibían, se mantenía el tren de vida de la oligarquía criolla.

Durante la Gobernación de Juan Manuel de Rosas pareció verificarse un cierto auge de la comunidad negra de Buenos Aires, que rondaba alrededor del 30% de la población total. El Gobernador asistía regularmente con su familia a los candombes negros. Esta era una de las escasas formas culturales que les era permitida manifestar a los africanos y sus descendientes, los afroargentinos, en tanto que los actos de resistencia eran cruelmente castigados.

Datos del período colonial revelan cifras que hoy pueden parecer increíbles: en el censo de 1778 se consigna que en el noroeste argentino, en la zona de Tucumán el 42% de la población era negro; en Santiago del Estero la proporción era del 54%. En Catamarca, para esa misma época, el porcentaje de la población negra era del 52%; en Salta, el 46%; en Córdoba, el 44%; en Mendoza, el 24%; en La Rioja, el 20%; en San Juan, el 16%; en Jujuy, el 13%; en San Luis, el 9%.

A lo largo del siglo XIX, se verifica un decrecimiento sostenido de los africanos y afrodescendientes, hasta que hacia fines de ese mismo siglo, el ingreso masivo de la inmigración "blanca" europea (propiciada por la Constitución Nacional, en su artículo 25) hará bajar drásticamente, en términos relativos, la población negra e indígena en todo el país.

De esta manera, en los documentos oficiales, la gama de la población anteriormente denominada "negra", "parda", "morena", "de color", pasó a determinarse como "trigueña", vocablo ambiguo que puede aplicarse a diferentes grupos étnicos o a ninguno.

El período que va de 1838 a 1887, en los registros oficiales, es crucial en este proceso que los miembros de las organizaciones afroargentinas definen como de "desaparición artificial", ya que para fines de 1887 el porcentaje oficial de negros es de 1,8%. A partir de ese período, ya no se informa sobre este dato en los censos.

Domingo F. Sarmiento, quien fuera presidente durante la gran epidemia de fiebre amarilla y la Guerra del Paraguay, hechos a los que se le asigna el exterminio de los afroargentinos, tenía una fuerte posición racista y sostenía la necesidad de eliminar a la población negra. En 1848 escribió en su diario de viaje a EEUU:

La esclavitud de los Estados Unidos es hoy una cuestión sin solución posible; son 4 millones de negros, y dentro de 20 años serán 8. Rescatarlos, ¿quién paga los 1.000 millones de pesos que valen? Libertos, ¿qué se hace con esa clase negra odiada por la raza blanca?... La esclavitud es una vegetación parásita que la colonización inglesa ha dejado pegada al árbol frondoso de las libertades. No se atrevieron a arrancarla de raíz cuando podaron el árbol, dejando al tiempo que la matase, y la parásita ha crecido y amenaza desgajar al árbol entero...

Años después el mismo Sarmiento escribiría:

"Llego feliz a esta Cámara de Diputados de Buenos Aires, donde no hay gauchos, ni negros, ni pobres"

Las expresiones de Sarmiento son un ejemplo de la actitud tomada por el Estado Argentino luego de abolida la esclavitud.

¿Cual fue la Influencia cultural afro en nuestra cultura?

Posiblemente el efecto más duradero del influjo negro en la Argentina sea el tango, que cobra parte de sus características de las festividades y ceremonias que los esclavos desarrollaban en los llamados tangos, las casas de reunión en que se agrupaban con permisos de sus amos. La milonga y la chacarera se nutren también de su influencia, así como la payada; amén del ficticio moreno del Martín Fierro, fue famoso el payador Gabino Ezeiza. El pianista Rosendo Mendizábal, autor de El entrerriano, era negro, así como Cayetano Silva, compositor de la música de la Marcha de San Lorenzo. Y Zenón Rolón, quien escribió la marcha fúnebre que en 1882 se ejecutó en honor al Libertador José de San Martín al retornar sus restos a la Argentina.

En santiago del estero la influencia Negra es evidente dentro de nuestra cultura, citemos alguno términos cotidianamente utilizados, como: mina, milonga (término bantú que significa mezcla), mucama, quilombo, mandinga, arrorro, mondongo, zamba, marote, banana, etc, solo tengamos en cuenta que para mediados del 1700 nuestra población consistía en un 54% de población africana, hasta la chacarera posee fuerte influencia afro, si nos vamos a el resto de América latina encontraremos ritmos como: el jazz, el rock, la guaracha, el merengue, la salsa, el landó, la zamacueca (que diera origen a nuestra zamba) solo por nombrar algunas.

En el resto del país podemos observar su influencia en el ámbito religioso, encontramos las festividades de Carnaval, la veneración del legendario San Baltasar —el rey mago negro, aún venerado popularmente en Corrientes— y de San Benito.

Sin embargo, el racismo sigue siendo importante. Los términos negro, negrita, morocho o cabecita negra —dirigidos hacia personas de otra clase social, pero con un fuerte contenido semántico vinculado a la raza— siguen siendo utilizados, aunque sus víctimas a menudo son personas de origen amerindio e incluso de origen europeo.

fuentes: revista Todo es Historia
http://www.ensantelmo.com/Historia/Historia/Origenes%20barrio/presencianegra.htm
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/specials/2007/esclavitud/newsid_6455000/6455537.stm
http://www.elperuano.com.pe/edc/2007/05/30/opi3.asp

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