El Clima en Santiago del Estero

17/2/16

El fusilamiento del Cabo Paz

En el verano de 1935, causó conmoción en Santiago del Estero el fusilamiento del cabo Luis Leonidas Paz. Había ultimado a balazos al mayor Carlos Sabella, y el Consejo de Guerra lo condenó a muerte, suscitando una descomunal protesta popular en las calles.

El mayor Sabella había dispuesto el arresto por 15 días del cabo Paz por un hecho insignificante.

Paz tenía 28 años. Era santiagueño y muy popular entre la gente, por su actuación como jugador de fútbol en el Atlético Santiago. El arresto que le imponía Sabella dañaba su carrera. Lo iba a postergar en el ascenso, y justo cuando tenía pensado casarse con su novia Zoila Ledesma, que era oriunda de La Banda. Con tres intentos de solicitar la revisión de la sanción ignorados con aspereza por Sabella; Paz, se descontroló y descargó seis tiros en el cuerpo del mayo Sabella; fue detenido ye constituyó un Consejo de Guerra Especial que lo condenó a muerte. La apelación ante el Consejo Supremo de Guerra y Marina tuvo un resultado adverso y se confirmo la sentencia para el día 6 de enero.

El anuncio de la terrible condena, indignó a la población de Santiago del Estero

El pueblo se solidarizaba sin vacilar con el cabo Paz. Les despertaba simpatía por santiagueño, por deportista y por buena persona: se decía que, cuando administraba el rancho de la tropa, se las arreglaba para repartir el sobrante de comida entre la gente pobre que se acercaba al cuartel.

Pronto comenzaron a organizarse manifestaciones populares de protesta. Mujeres con niños en brazos se agolparon frente a la Casa de Gobierno: el gobernador, Juan Bautista "El gaucho" Castro, debió salir al balcón y prometer que enviaría un pedido de clemencia por telegrama.

Además, la Cámara de Diputados, el Concejo Deliberante, el Colegio de Abogados y cantidad de agrupaciones gremiales y culturales remitían notas a Buenos Aires con idéntico requerimiento. Un franco clima de agitación imperaba y crecía en la ciudad.

Sin embargo, el hecho resultaba intolerable para las férreas estructuras del Ejército y el general Agustín P. Justo, presidente de la República, no titubeó en poner el "cúmplase" al pie de la sentencia de muerte, cosa que hizo el 8 de enero.

Paz se negó a pedir clemencia; con profunda calma escribió sus últimas cartas, se despidió de la novia y de los familiares, presenció el bautismo de un sobrino en su celda. El día fijado para la ejecución, la ciudad estaba paralizada, y mientras algunos grupos exclamaban a viva voz su repudio por la bárbara ejecución; otros rezaban y recorrían manifestando su protesta con letreros.

A las dos y cinco minutos de la tarde del 9 de enero de 1935, el cabo Luis Leonidas Paz fue fusilado por un pelotón de ocho soldados en el patio de maniobras del regimiento. Correspondió al sargento Medina dispararle en la cabeza el tiro de gracia.

El retumbar de las descargas, que significaban la muerte de Paz fue la chispa que encendió una verdadera revuelta donde una multitud enfurecida recorrió las calles destrozando vidrieras; apedreando el local del diario El Liberal, la sede del Obispado, de la Casa Radical, entre otros desmanes que la Policía logró controlar no sin gran esfuerzo.

Foto: El cabo Luis Leondas Paz 
Publicado en FBK por Patio Santiagueño

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