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18/4/09

Abusos: son importantes los primeros pasos de los auxiliares de la Justicia

Discernimiento. Peritos y magistrados tienen la ardua tarea de evaluar la veracidad de las acusaciones formuladas. A menudo, hay condicionantes económicos y familiares que llevan a las víctimas a desdecirse. También son utilizadas para excluir al hombre del hogar.
La jovencita está sentada frente a tres jueces que la miran inquisitivamente desde el estrado. Trémula, insiste en que su papá “no le hizo” nada. Al preguntársele los motivos de ese abrupto cambio de discurso, aduce que su mamá le enseñó que lo acusara de violación porque las maltrataba. Otra veces, otra protagonista del calvario del abuso sexual, baja la mirada para esconder no sólo la vergüenza de tener que relatar –una vez más- su padecimiento físico y moral, sino de tener que mentir para rectificarse de todo lo que contó antes, porque sabe que mientras su padrastro siga en la cárcel ella y sus hermanitos no tendrán asegurado un plato de comida. Una tercera posibilidad es que la niña, influenciada por la retorcida mente de su madre, haya mentido sobre supuestos encuentros íntimos con su progenitor con el que no convivía, porque su mami mantenía una disputa por la tenencia, la cuota alimentaria o porque era la manera práctica y directa de conseguir que lo excluyeran del hogar. Tan duras como reales son las tres situaciones que son moneda corriente en el Palacio de Tribunales. En los últimos años proliferaron los expedientes en que la calificativa legal son los abusos sexuales. Casi la mitad de los juicios orales que se realizan en las tres Cámaras del Crimen con que cuenta la provincia son justamente por casos de esta naturaleza. En la Comisaría Primera del Menor y la Mujer de esta capital se reciben entre cuatro y cinco denuncias por presuntos abusos sexuales, pero sólo una es con acceso carnal, indicaron calificadas fuentes de dicha repartición. La primera etapa de las averiguaciones pueden llevar a sorprendentes revelaciones, como que los hechos denunciados se produjeron hace meses; que son ataques sexuales sistemáticos y repetidos en el tiempo; que la progenitora de la víctima sabía pero prefería callar por miedo a represalias de su pareja o a quedar desamparada económicamente; que fueron los maestros del damnificado quienes descubrieron el drama que vivía en su casa y que la madre, al enterarse, no quiere formular la denuncia penal contra su compañero, etc. Papeles fundamentales Desde el momento mismo en que se pone en marcha una investigación por un presunto caso de abuso sexual, se convierten en esenciales los primeros pasos de los auxiliares de la Justicia. Los informes que confeccionarán los médicos, los psicólogos y asistentes sociales pueden convertirse en decisivos para la suerte que tendrá la causa en el futuro. ¿Por qué? Simplemente porque serán los elementos de prueba, junto con las declaraciones testimoniales, que servirán de sustento para que un tribunal evalúe la responsabilidad penal de un acusado. Sólo quedarán dos opciones cuando se llegue a la instancia del juicio oral: inocente o culpable, que es lo mismo que decir absuelto o condenado. Si no se toman los recaudos indispensables durante la instrucción del sumario, puede llegar a ser liberado un culpable y condenado un inocente. O, en el mejor de los casos para este último, haber pasado algunos años preso por un delito que no cometió, pero que el sistema sí le atribuyó. Los magistrados, a la hora de juzgar a un procesado, no sólo se valen de los informes técnicos y de los testimonios, sino que también apelan a la experiencia y al sentido común para decidir un fallo. Posturas, miradas, argumentos y cotejar los dichos de cada persona que desfila frente a ellos, son fundamentales para buscar la verdad de los hechos que se produjeron en la intimidad, lejos de cualquier mirada, que convierten a los abusos sexuales en uno de los delitos más complicados de desentrañar.

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